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Inocencia culpable

Por Marta Guerrero González

Pongamos que sí, demos por bueno el resultado que proporcionó a Raúl Salinas de Gortari el amparo definitivo contra la sentencia anterior sobre el asesinato de su cuñado. Las preguntas surgen en torno a la valoración de las pruebas circunstanciales y la acusación del asesino material en el sentido que fue hecha bajo previa asignación de medio millón de dólares, pero son muchas más las preguntas y suspicacias al respecto. Por ejemplo: ¿Dónde está Muñoz Rocha? ¿Qué motivos tenía este individuo para mandar matar a Ruiz Massieu, en qué lo podía beneficiar semejante desaparición? ¿Cuál fue el móvil de dicho asesinato? ¿Por qué razón el auto de Muñoz Rocha fue sacado de la propiedad de Salinas de Gortari y abandonado lejos para, evidentemente, evitar ser comprometido? ¿Por qué la viuda de Muñoz Rocha no clama justicia o por lo menos la búsqueda de su marido, hasta hoy desaparecido y, desafortunadamente, con muchas probabilidades de estar bajo
tierra? ¿Quién es el autor intelectual? ¿Quién mató a Muños Rocha?

En las entretelas por la lucha del poder se encuentran muchos nudos que algunos se empeñan en saltar a toda costa. Sólo quien está arriba conoce toda la verdad y en consecuencia es causa de las decisiones más relevantes que se toman desde el gobierno. Si esto es razonable, entonces habría que llamar a cuentas a Zedillo, que al parecer es el menos nombrable de todos los ex presidentes. ¿Cuáles eran las presiones en aquel entonces?

¿Existía una conexión con el caso de Colosio? ¿Pudo conocer Zedillo algo que todos ignorábamos relacionado con el autor intelectual del asesinato de Colosio? ¿Pudo tomarse la decisión de encerrar a Raúl para garantizar, ya no la seguridad de un mandato presidencial, ni la seguridad personal o familiar de un presidente beneficiado con la muerte de Colosio, sino la estabilidad del país?

¿La encerrona de Raúl fue un instrumento de presión y qué clase de presión pudo existir para el gobierno o la persona de Zedillo? ¿Por qué razón el presidente Zedillo, una vez en el cargo, repudió todo lo relacionado con Luis Donaldo y los colosistas recibieron toda suerte de desaires y descalificaciones, como si con Zedillo resultase una traición haber colaborado con Colosio? ¿Por qué no engrandecer al compañero caído en campaña, por qué no venerar al mártir, al líder? Y por el otro lado, Chapa Bezanilla, ¿un hombre al que se le exigía inculpar a toda costa, o un hombre torpe empeñado en entregar un trofeo de caza a su patrón? ¿Cuál fue el papel de Carlos Salinas después del error de diciembre? ¿Quién de los dos asestó el primer golpe y hasta qué grado se midieron en fuerzas, en poder y en amenazas? ¿Cuál fue la causa de la ruptura entre ellos, y cuál, la de la venganza?

Va a ser muy difícil cerrar el caso, pero mucho más arduo será separar a Raúl Salinas de Gortari de su estrecha relación con Muñoz Rocha, a quien sin lugar a dudas recomendaba y apadrinaba ordenando se le dieran recursos del PRI. ¿Dónde quedó esa buena amistad? Sigue oliendo a podrido en el panteón de la memoria.

2005/MGG/GM

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