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Intentan en Mauritania acabar con la obesidad de las mujeres

“Porque estoy gorda”, respondió una mujer mauritana, de ojos obscuros, 34 años de edad y con un peso cercano a las 200 libras, a quien se encontró caminando junto con una docena más en los alrededores del estadio olímpico de Nouakchott, Mauritania.

Otra de ellas expresó: “por mí, por mi salud, para ser delgada”. Esto sería típico del Occidente, precisa el New York Times (NYT), pero esto está pasando en la República Islámica de Mauritania, un espejo opuesto al Occidente en cuestiones del peso de las mujeres.

Para los hombres aquí, en Nouakchott, Mauritania, lo obeso es sexy. Y en esta región patriarcal, añade el NYT, muchas mujeres mauritanas hacen todo lo posible y tienen que hacer todo lo posible en ellas, en sus cuerpos, para ganar libras. Pero ahora, el gobierno de Mauritania está cambiando eso.

En años recientes, comerciales en la televisión y pronunciamientos oficiales están promoviendo un nuevo mensaje: “ser obeso trae como consecuencia la diabetes, problemas con el corazón, presión sanguínea alta y otras enfermedades”.

Las caminadoras afuera del estadio olímpico testifican el impacto, puesto que últimamente las mujeres de este país traen zapatos tenis, tan común como verlas con tacón en camello.

Pero en otros aspectos el mensaje contra la obesidad confronta una realidad. En el 2001, el gobierno analizó a 68 mil mujeres y encontró que una de cada cinco, de entre 15 y 49 años de edad, se sobre alimentaron deliberadamente.

De tal suerte que cerca del 70 por ciento (y mucho más las jóvenes) dijeron que no se arrepentían.

“Esa es una mala señal, especialmente para la generación de jóvenes”, dijo Maye Mint Haidy, estadista del gobierno, quien al mismo tiempo promueve una organización de mujeres.

Otras culturas valoran a las mujeres corpulentas, señala el NYT, pero Mauritania posiblemente es única y legendaria en la visión de ese tipo de belleza en la mujer.

LAS MUJERES OBESAS

Por centurias, viejos poemas han glorificado la inmovilidad de las mujeres obesas, que con movimientos lentos parecen estar estáticas, sin poder subirse en los camellos sin la ayuda de los hombres.

Tanto niñas de cinco años como las jóvenes de 19 tienen que tomar más de cinco galones de leche rica en grasas de camello o vaca diariamente hasta alcanzar las marcas de gordura deseadas por la costumbre.

Si una niña se resiste a ello o vomita, el especialista de la villa en ganar peso le aprieta el pie, le jala la oreja, la pellizca, le tuerce los dedos para forzarla a beber su propio vómito. En casos extremos, las niñas mueren.

La práctica conocida como “gavage”, término francés para definir la acción de utilizar la fuerza en la alimentación para ganar grasa prácticamente ya no existe, pero quizá se dé en regiones muy remotas, según Yenserha Mint Mohamed Mahmoud, oficial del gobierno.

Como sea, continúa la alarma por el número de mujeres que pesan de 220 a 300 libras, de acuerdo con el Ministerio de la Promoción de la Mujer la Familia y la Niñez.

Un documento oficial del 2001 acerca de sobrealimentación estima que dos de cinco mujeres tienen sobrepeso, hecho sobresaliente tratándose de la África subsahariana.

El International Obesity Task Force, con base en Londres, que estudió a un grupo de mujeres de Mauritania, afirma que el país ocupa el cuarto lugar en porcentaje de sobrepeso de las mujeres.

Oficiales del gobierno se lamentan de sus esfuerzos por acabar con la sobrealimentación, pues no han tenido éxito entre las familias pobres, donde las niñas tienen que tomar mucha leche, crema, mantequilla y otras comidas de alto grado de calorías.

En el 2003, el Ministerio de la Mujer realizó una campaña de dieta en la radio y televisión, pero los mensajes no son de mucho impacto, porque las mujeres no ven televisión ni escuchan la radio, sostuvo Haidy, estadista del gobierno.

No es fácil cambiar la visión de lo atractivo sexualmente: “Los hombres quieren a las mujeres obesas y ellas así lo son”. Y “las mujeres quieren al hombre delgado, y ellos así lo son, delgados”.

De acuerdo a los estereotipos de Mauritania, el ser obesa no implica recibir críticas; además, tampoco se las ve como pobres, sino como familias altamente saludables. La obesidad forma parte de su cultura, concluye el NYT.

07/LPB/GT/GG/CV

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