Inicio La compleja estructura de la pelvis, base de nuestro equilibrio corporal

La compleja estructura de la pelvis, base de nuestro equilibrio corporal

Por Carolina Velásquez

Continuando con la descripción de la pelvis, nuestro centro de gravedad, y la importancia de su sano funcionamiento para el equilibrio del cuerpo, es importante conocer la forma en que está integrada.

Aun cuando tiene un aspecto similar en ambos sexos, es más redondeada y ancha en las mujeres (para permitir el parto) y se compone de tres piezas óseas y tres articulaciones que le dan estructura. Dos huesos ilíacos y el sacro (bloque vertebral formado por la fusión de cinco vértebras) y dos articulaciones sacroilíacas que unen al sacro con cada uno de los huesos ilíacos y la sífisis pubiana que une por delante a ambos huesos ilíacos.

Como ya mencionamos en la entrega pasada, en la caja pelviana hay infinidad de músculos, tendones y ligamentos –integrados a la trama total del cuerpo– asociado a la columna vertebral, las piernas y los pies que nos permiten desplazarnos de un lugar a otro. Entre ellos destacan los músculos agonistas y antagonistas que mediante una relación recíproca mantienen el tono del tejido muscular y del organismo en general. Algunos de estos pares musculares, como el par psoas-recto, tienen una importancia básica.

El psoas cumple un papel fundamental en el soporte corporal, el metabolismo digestivo, un adecuado funcionamiento de los riñones y las glándulas suprarenales, así como del sistema reproductor. Oculto al interior del cuerpo, se origina en ambos lados de la zona lumbar de la columna (parte baja junto al sacro), emerge hacia delante, atravesando diagonalmente la cavidad pelviana se inserta en la cara interna de la cabeza del fémur, cruza la cresta del pubis y continua descendiendo hasta su articulación en la parte delantera de la cadera.

Además de lo anterior, este músculo cumple una función en el sostén del plexo nervioso lumbar, ya que a través de las vísceras que inerva ejerce una influencia sobre el bienestar del cuerpo.

Al estar situado sobre el plexo nervioso lumbar, cualquier debilidad en el psoas afecta no sólo el intercambio nutritivo local sino el metabolismo del tubo digestivo (absorción y eliminación). Un problema de estreñimiento, por ejemplo, puede ser una advertencia del estado en que se encuentra este músculo (posiblemente tenso y corto) y la estructura lumbar de la columna.

Muchos de los bloqueos de tipo anal y sexual se encuentran en la zona de la pelvis, a ellos dedicaremos un artículo especial la próxima semana.

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04/CV/GBG/SM

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