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La esclavitud para miles de mexicanos en Carolina del Norte

Por Román González

Como sí vivieran en la época porfiriana, connacionales que se emplean de manera legal en actividades agrícolas en Carolina del Norte, Estados Unidos, enfrentan abusos laborales, padecen la violación a sus derechos humanos, no pueden organizarse en sindicatos y les impiden recibir visitas en las casas que les proporcionan sus empleadoares.

Todo ello ocurre mientras en México sus familias, de las que se encargan las mujeres, esperan el dinero que sus esposos, hermanos o hijos, trabajadores agrícolas contratados temporalmente en territorio estadounidense, les enviarán para sobrevivir.

Los patrones violan permanentemente las obligaciones adquiridas en los acuerdos laborales complementarios al Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), establecidos en el Acuerdo de Cooperación Laboral de América del Norte (ACLAN).

Desde febrero pasado, la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC, sindicato mexicano) y el Fondo de Justicia para los Trabajadores Agrícolas (FJF, por sus siglas en inglés, de Estados Unidos) que buscan mejorar las condiciones de los trabajadores agrícolas, presentaron una queja ante los gobiernos de Estados Unidos y México.

La querella está centrada en el trato que reciben los mexicanos, la mayoría varones, que son reclutados para trabajar como trabajadores agrícolas por la Asociación de Cultivadores de Carolina del Norte.

Los trabajadores inmigrantes son inscritos bajo el programa especial de visas llamado Programa para Trabajadores Agrícolas Temporales Extranjeros H-2A. Bajo ese régimen, cerca de 10 mil connacionales son contratados anualmente.

DESIGUALDADES

Los trabajadores agrícolas siguen siendo el grupo ocupacional que recibe los más bajos salarios en Estados Unidos. Un informe del Departamento del Trabajo de ese país señala que los ingresos de seis mil trabajadores agrícolas están por debajo de la línea de pobreza.

Las organizaciones demandantes aseguran que el ingreso promedio anual de cada empleado se ubica en alrededor de siete mil 500 dólares anuales y advierten que el salario promedio por hora ha caído en términos reales.

A la fecha, los trabajadores agrícolas en esa nación, siguen formando parte de la fuerza de trabajo migratorio internacional, pues el 81 por ciento nacieron en el extranjero y de éstos 95 por ciento proceden de México.

En el caso de quienes se emplean en la industria de árboles de navidad, durante esta corta temporada de siete semanas, trabajan entre 14 y 16 horas al día con temperaturas congelantes.

Muchos de ellos se quejan de la falta de áreas de protección con calefacción adecuada. “No obstante las utilidades de la industria fueron de 100 millones de dólares en 2001, los trabajadores recibieron menos paga que hace 15 años”, denunciaron las organizaciones.

EL GOBIERNO MEXICANO ACEPTA

El pasado cinco de septiembre la Oficina Administrativa Nacional en la ciudad de México para el ACLAN, informó que al FJF que el gobierno mexicano aceptó la queja y va a investigar y consultar con el de Estados Unidos.

Sin embargo, las organizaciones demandantes revelaron que el tiempo es importante, pues los patrones de este programa H2A están presionando al Congreso estadounidense y al Departamento de Trabajo para que hagan cambios que dañarían a los trabajadores.

Afirmaron que el propósito de la queja es subsanar los estandares legales discriminatorios que niegan a los trabajadores agrícolas los derechos otorgados a otros, incluidos los agrícolas, que les niegan derechos laborales garantizados en leyes internacionales, incluyendo el de organizar sindicatos de libre asociación.

REMESAS

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha señalado que las remesas que envían los mexicanos desde Estados Unidos suman unos 12 mil millones de dólares al año, ello sin contar con el dinero no declarado que los trabajadores introducen clandestinamente al país, cuyo monto se calcula en cinco mil millones de dólares.

El estudio elaborado por Mario López Espinosa, coordinador de proyectos de Remesas Binacionales y Desarrollo de la OIT, refiere que los recursos económicos que aportan los migrantes constituye en México la segunda fuente de ingresos de divisas, sólo superados por las exportaciones petroleras.

En tanto, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), destacó que el año pasado, el monto de las remesas que enviaron migrantes a sus familiares alcanzó los 10 mil millones de dólares.

¿JUSTICIA INTERNACIONAL?

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), reconoció el pasado 24 de septiembre los derechos laborales de los trabajadores de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), tanto de documentados como indocumentados.

En ese sentido la CIDH señala: “una persona que ingresa a un Estado y entabla relaciones laborales adquiere sus derechos humanos laborales, independientemente de su situación migratoria, puesto que el respeto y garantía de goce y ejercicio de esos derechos debe realizarse sin discriminación alguna”.

Y aunque la queja fue aceptada en México, falta ver si las autoridades del país tienen la oportunidad de abordar el tema con las de Estados Unidos, en medio del enfriamiento causado por la posición de México ante la invasión de Irak, que alejó aún más un posible diálogo para un acuerdo migratorio entre ambos países.

2003/RO/MEL

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