Inicio La “guerra sucia”, detonante de la participación política de las mujeres

La “guerra sucia”, detonante de la participación política de las mujeres

Por Sofía Martínez

La represión política padecida durante los años de la “guerra sucia” fue un importante detonador de la participación femenina en el escenario sociopolítico. Este fenómeno colocó a la mujer/madre en el papel de sujeto colectivo y activo tanto en México como en América Latina.

Los roles tradicionales de la mujer, esposas, madres y amas de casa se vieron trastocados en los últimos 25 años. Como consecuencia de la represión y desaparición de los hijos, las mujeres se movilizaron y organizaron, desempeñaron actividades y entablaron relaciones políticas basadas en las demandas vinculadas a su papel tradicional de productora, reproductora y administradora de lo doméstico-familiar.

En la tesis doctoral “Los Mitos de la Maternidad: el Caso de las Madres de los Desaparecidos”, Elizabeth Jean Maier Hirsh asegura que esta expresión social latinoamericana se distingue del movimiento feminista, cuya diferencia estriba en los objetivos y demandas.

Para la investigadora el actuar de las madres de los desaparecidos sugiere un acontecimiento social contradictorio y representa un fenómeno de protagonismo femenino, cimentado en el eje de la identidad genérica tradicional: la maternidad. Es decir, olvidaron su rol de amas de casa y salieron a las calles a reclamar a sus hijos arrebatados.

En su tesis, la autora explora los significados simbólico-culturales y concreto-cotidianos de la desaparición sociopolítica de las madres.

Los agrupamientos de las madres de los desaparecidos se crearon en forma espontánea. La ausencia repentina del hijo o de la hija y el absoluto silencio oficial, los pasos comunes por encontrarlos terminaron por juntarlas y unir su búsqueda a través de la creación de nuevas colectividades protagónicas de la lucha contra la represión y el autoritarismo estatales.

Estas organizaciones maternas emergieron también como la piedra angular de los movimientos en defensa de los derechos humanos, así como del paradigma basado en los principios de la dignidad de la vida, del respeto y defensa de las diferencias humanas.

Debido a la histórica subordinación de la mujer, (educada para obedecer y callar), los regímenes autoritarios sólo consideraron una respuesta femenina a su ejercicio de brutalidad: el silencio y el sufrimiento abnegado.

Locas, las llamaron en Argentina, pero “no existe historia de la locura que no sea a la vez historia de la razón”.

En México, el primer comité de familiares contra la represión política se fundó en Monterrey en 1977 y tendría como objetivo la defensa y la lucha por la libertad de los presos políticos, perseguidos, desaparecidos y exiliados políticos.

Hoy, este grupo se llama Comité Eureka (que significa: he hallado, he encontrado) y su trabajo fue más allá de la documentación de la represión y búsqueda incansable de sus vástagos. Ellas asumieron el quehacer político que sus hijos no pudieron seguir. Y así entre casa y Comité, emprendieron un camino de transformación individual y social.

Este estudio incluye historias de vida que entretejen la historia y cuyas expresiones atestiguan la manera en que el recuerdo y el olvido moldean las prácticas sociales con que están asociadas.

       
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