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La India: tercera economía de Asia, pero con mayor inequidad

Por Neeta Lal*
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Las mujeres son casi la mitad de los mil 250 millones de habitantes de este país del sur de Asia, pero la igualdad de género –en política, economía, educación o salud– sigue siendo un sueño lejano para la mayoría, advierte el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2015.
 
El PNUD ubica a la India en el lugar 130 de 155 países en su Índice de Desigualdad de Género (IDG), a la zaga de la mayor parte de Asia, incluso de países menos industrializados como Bangladesh y Pakistán, que ocupan los lugares 111 y 121, respectivamente.
 
El IDG se basa en tres parámetros: la salud reproductiva, el empoderamiento y la actividad económica. El desempeño de este país, pésimo en los tres, es especialmente preocupante en cuanto a la representación de las mujeres en el Poder Legislativo.
 
Las mujeres sólo ocupan 12.2 por ciento de los escaños parlamentarios en la mayor democracia del mundo, frente a 19.7 por ciento en Pakistán, 20 por ciento en Bangladesh, y 27.6 por ciento en Afganistán.
 
La muerte materna (MM) en la India es una de las más altas del mundo, con 190 decesos por cada 100 mil nacidos vivos, en comparación con 170 muertes tanto en Bangladesh como en Pakistán, afirma el IDH.
 
Sólo 27 por ciento de las mujeres reciben educación secundaria, en relación a 34 por ciento en Bangladesh. En cuanto a la participación laboral femenina, la India ostenta 27 por ciento, frente a 57 por ciento de Bangladesh.
 
La India únicamente supera levemente al resto del sur de Asia en embarazo en adolescentes –el número de nacimientos cada mil mujeres de 15 a 19 años de edad–, que mejoró marginalmente de 0.61 a 0.563.
 
Activistas afirman que la baja puntuación de la India en el IDG no es de extrañar ante la feroz resistencia al cambio y la arraigada mentalidad patriarcal imperantes en el país.
 
“Hace años que estamos al fondo de la pirámide de la equidad de género. ¿Qué hay de nuevo?”, cuestiona Ranjana Kumari, directora del Centro de Investigación Social, una organización sin fines de lucro con sede en la capital Nueva Delhi.
 
“Aunque ahora la agenda de género tiene mayor visibilidad en la India, ese impulso positivo no se expresó en una mayor inversión para las mujeres en los diferentes sectores, debido a la continua discriminación y las leyes y políticas ineficaces”, comenta en diálogo con IPS.
 
EXCLUIDAS DE LA POLÍTICA
 
Kumari señala que uno de los instrumentos fundamentales para el cambio, el proyecto de Ley de Cuotas para la Mujer, que pretende otorgar 33 por ciento de los escaños legislativos a las mujeres, aún no aprobado por la Cámara alta, la Rajya Sabha, pero la Cámara baja, Lok Sabha, lo aprobó en 2010.
 
“Hasta que se aborde este requisito básico, las mujeres hindúes no estarán verdaderamente empoderadas”, subraya la activista.
 
Según algunas mujeres políticas, los partidos las excluyen basados en la percepción común de que ellas no tienen la capacidad de ganar. “Aquellas que logran ganar las elecciones tienen que trabajar el doble para demostrar su valía en comparación con los hombres”, sostiene una política que habló con IPS a condición de guardar el anonimato.
 
Esto es así aunque la Constitución consagra el principio de la igualdad de género. El marco jurídico, así como las políticas y planes de desarrollo, apuntan a la promoción y la igualdad de las mujeres.
 
La India, como signataria de la Declaración del Milenio, aprobada en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2000, reafirmó su compromiso con la promoción de la paridad de género.
 
“Estos objetivos no son sólo deseables en sí mismos, sino que son fundamentales para lograr los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU”, opina Abha Khatri, ex profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Delhi.
 
También son necesarios “la cuota de 33 por ciento de mujeres en los órganos locales, las legislaturas estatales y el Parlamento, la eliminación de todas las formas de violencia contra la mujer…, hacer que la participación femenina en la educación sea segura, la eliminación de la selección del sexo antes del nacimiento, y el acceso universal a la salud sexual y reproductiva”, añade.
 
BAJA PARTICIPACIÓN LABORAL FEMENINA
 
La India se transformó en la tercera economía de Asia, después de China y Japón, pero su producto interno bruto (PIB) de más de 2 billones de dólares no benefició a sus mujeres, según los economistas. De hecho, la participación laboral femenina bajó de 35 por ciento en 1990 a 27 por ciento en 2013.
 
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las tendencias mundiales del empleo en 2012 concluyó que muchas mujeres hindúes sólo pueden encontrar trabajos marginales en la economía informal, con salarios bajos y poca o ninguna seguridad laboral.
 
Aunque más de 60 por ciento de las mujeres urbanas forman parte del sector informal, el desempleo de aquellas con títulos de posgrado sigue siendo de 15.7 por ciento, señala el informe.
 
Cerca de 20 por ciento de las mujeres urbanas trabajan como empleadas domésticas, limpiadoras, vendedoras ambulantes o en tiendas. Casi 43 por ciento tienen un empleo autónomo y la misma proporción tiene un empleo remunerado, según datos de la Organización Nacional de Encuestas correspondientes a 2011.
 
Casi 46 por ciento de las mujeres urbanas asalariadas no reciben prestaciones de seguridad ni beneficios laborales, mientras que 58 por ciento carece de contratos laborales escritos.
 
Un ejemplo es Archana Desai, de 35 años. La mujer de Nueva Delhi perdió su empleo en una cadena minorista mundial debido a recortes presupuestarios. Aunque tiene un título de Administración de Empresas, Desai ahora trabaja como profesora de tiempo parcial en una academia de formación donde gana una fracción de su salario anterior.
 
“Aunque técnicamente estoy calificada para ocupar la posición de gerente, me tengo que conformar con algo que no me apasiona. ¿Por qué el gobierno no puede darnos empleos a las mujeres como yo?”, se pregunta.
 
Resolver los problemas de desempleo femenino puede ser algo profundamente transformador para la economía del país, según el informe “El poder de la paridad: el avance de la igualdad de las mujeres en la India”, de la consultora estadounidense McKinsey Global Institute.
 
La mejora de la paridad de género laboral en la India agregaría 2.9 billones de dólares a su PIB en 2025, sostiene el informe.
 
Las mujeres constituyen casi 30 por ciento del total de trabajadores del país. Hace falta adoptar políticas más estrictas para cumplir el principio de igualdad de oportunidades laborales y salariales que reconoce la Ley sobre Igualdad de Remuneración de 1976.
 
Algunas medidas procuran paliar la inequidad de género. El gobierno anunció una cuota de 33 por ciento destinada a las mujeres en las fuerzas policiales para los puestos de agentes de policía hasta subinspectores, con el fin de que la policía sea más sensible al género.
 
“La clave para lograr la paridad de género son los recursos. Necesitamos presupuesto que se asigne y se gaste efectivamente en el logro de estos objetivos con perspectiva de género”, propone Ranjana Kumari.
 
*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS.
 
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