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La población uruguaya, sexualmente satisfecha

Por la Redacción

Las y los uruguayos son personas sexualmente satisfechas, que mantienen el control sobre la fecundidad y utilizan ampliamente anticonceptivos, según un estudio reciente del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). Sin embargo, no creen en la prevención del VIH/Sida y manifiestan preocupación por la falta de derecho a una vida sexual libre entre personas homosexuales.

Un despacho de la agencia Artemisa señala que el estudio demográfico Proyecto Género y Generaciones, financiado por el UNFPA, tuvo como objetivo producir conocimiento científico sobre salud sexual y reproductiva, y sobre los cambios sociales registrados en las dos últimas décadas en Uruguay. Hacía 20 años, desde la realización de la Encuesta Nacional de Fecundidad realizada en 1986, que no se contaba con datos tan amplios sobre el tema.

Los resultados fueron presentados en julio y se refieren a la franja de población que va de 15 a 59 años. Los que corresponden a personas de 60 a 79 serán dados a conocer próximamente.

SATISFECHOS

Ocho de cada diez personas cree que el derecho a tener una vida sexual satisfactoria es respetado. Los mayores índices de satisfacción sexual se observan en los estratos económicos más altos, pero en general el 75 por ciento de los varones considera que su vida sexual es satisfactoria y hasta muy satisfactoria; y el 72% de las mujeres opina igual, aunque hay un 8% que la evalúa nada satisfactoria.

Sin embargo, más de la mitad cree que no hay normas legales para una vida sexual libre sin violencia y, mucho menos, respecto al derecho a tener relaciones con personas del mismo sexo.

Esto se relaciona con el perfil demográfico uruguayo, que mostró los cambios en el comportamiento sexual de sus habitantes: los matrimonios se redujeron a la mitad, al igual que los divorcios, y los nacimientos fuera de uniones legales se duplicaron. Además, se acrecentó fuertemente la fecundidad adolescente, lo cual evidencia los cambios generacionales de ese país.

EN LA CAMA SI, EN EL CONSULTORIO NO

En cuanto a la forma de cuidado en las relaciones sexuales, casi el 80 por ciento de las parejas declararon haber usado algún método anticonceptivo en su última relación para evitar embarazos.

El 95 por ciento utiliza preservativos o pastillas y, en comparación con el censo de fecundidad realizado hace 20 años, se duplicó el uso de preservativos por parte de las mujeres en detrimento de las pastillas y el dispositivo intrauterino (DIU).

También es alto el conocimiento de la anticoncepción de emergencia: 67 por ciento en general, llegando al 80 por ciento entre las y los adolescentes.

Sin embargo, el 20 por ciento de las mujeres de entre 20 y 59 años nunca se hizo examinar las mamas por un ginecólogo, y el 30 por ciento tampoco se realizó un Papanicolaou (PAP), necesario para prevenir el cáncer cérvico-uterino. Esto varía de acuerdo al nivel socioeconómico: cuanto más bajo, menos prevención.

LAS DIFERENCIAS SOCIOECONOMICAS Y DE GENERO

De acuerdo al estudio, en respuesta a los aspectos de género, los hombres inician su vida sexual antes que las mujeres: generalmente entre los 15 y 16 años, más o menos de manera homogénea pese a las diferencias socioeconómicas o educativas. No ocurre lo mismo entre las mujeres, que se inician tempranamente las más pobres -17 años- y a los 19 las de sectores económicos más altos.

La investigación también analiza la cantidad y tipo de embarazos en los distintos sectores socioeconómicos: el deseo de tener un hijo está más presente en las mujeres más instruidas, que pueden tener mejores condiciones para la apropiación del cuerpo y de las decisiones reproductivas.

El 44 por ciento de los encuestados coincidió en que el número ideal de hijos son dos, más allá de las diferencias sociales y educativas. Sin embargo, a la hora de ver la cantidad de niños nacidos, el deseo parece no haber sido concretado. Las personas que tienen menos de cinco años de estudios promedian los 4.4 hijos, número que baja a 2.3 entre las que tiene una mayor educación.

DEL SIDA SE CUIDAN, PERO NO MUY CONVENCIDOS

Dos décadas después de instalada la epidemia de VIH/Sida, el 38 por ciento de la población uruguaya sigue creyendo que no tiene ningún riesgo, y el 51 por ciento estima que es pequeño o moderado; sólo un 8 por ciento lo toma en serio, opinando que es alta su probabilidad de adquirir el virus.

Sin embargo, casi la totalidad (alrededor del 95 por ciento) menciona el uso de preservativos y no compartir jeringas; y la pareja única y fiel es invocada por el 91 por ciento.

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