Inicio La pobreza femenina, también por su condición jurídica

La pobreza femenina, también por su condición jurídica

Por Román González

Es urgente reconocer que el problema de la pobreza de las mujeres está relacionado con la falta de oportunidades en todos los ámbitos de su vida, y que ésta se agudiza entre las mexicanas debido a ordenamientos jurídicos y hasta por usos y costumbres.

La situación de pobreza de las mujeres demuestra su exclusión del desarrollo económico del país, aseguró hoy la presidenta de la Comisión de Equidad y Género de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Marisela Contreras.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Contreras señaló en conferencia de prensa, realizada en la sede del recinto legislativo, que ellas tienen una posición desventajosa en los procesos productivos, lo que genera en el país que 60 por ciento de las personas que viven en pobreza extrema sean mujeres.

En su diagnóstico, la integrante de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática (PRD) dijo que en el Distrito Federal hay ocho millones 600 mil habitantes, de los cuales las mujeres representan el 52.2 por ciento.

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno capitalino, el 63 por ciento de la población del DF vive algún tipo de pobreza, y entre ésta un 35 por ciento son mujeres.

Explicó que además existen otros problemas, como el caso de miles de mujeres hablantes de lenguas indígenas que habitan en el Distrito Federal para huir de la pobreza y marginación de sus regiones.

La mayoría de ellas se emplean en el servicio doméstico o bien se integran en el comercio informal, y en muchos de los casos son víctimas de la prostitución. “Están expuestas a toda clase de riesgo y cuentan con ingresos de 40 pesos al día en promedio, lo cual las coloca en condición de pobreza y con dificultades para acceder a los servicios de salud y educación para sus hijos”.

La presidenta de la Comisión dijo que es necesario diseñar y poner en marcha una política eficaz que las respalde, y sumar esfuerzos de entidades gubernamentales con los de la sociedad y de universidades, así como de la propia sociedad civil para corregir esas desigualdades.

Porque, reconoció, aunque en las zonas urbanas hay mejores condiciones de vida aún queda mucho por hacer, ya que las mujeres se embarazan jóvenes, no encuentran empleos formales, sufren violencia familiar y realizan dobles o triples jornadas de trabajo.

Es por ello, puntualizó, que hay que generar condiciones para que tengan mejores oportunidades de acceso a salud, vivienda, educación y cultura; es necesario reconocer y visibilizar este problema, y es prioritario sensibilizar a las y a los servidores públicos para resolver estas desigualdades.

La diputada dijo que el quehacer legislativo para generar leyes con un enfoque para la construcción de la igualdad de oportunidades, implica también un trabajo al interior del mismo Poder Legislativo, así como el establecimiento de mecanismos de interacción y comunicación permanente con la sociedad civil y las organizaciones sociales para construir una sociedad más democrática e igualitaria.

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