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La protección de Bátíz

Por Marta Guerrero González

El procurador capitalino tiene compromisos ajenos a su gestión o es un inepto. Durante todos estos meses no pudo o no quiso integrar como se debe el expediente de Bejarano. Eso es una verdad ineludible, por esa razón el juez no podía encontrarlo culpable de nada, porque basó sus pruebas en testimonios periodísticos y no en la declaración de otros implicados en los casos de corrupción y extorsión. Mucho menos en un trabajo de investigación serio.

El señalamiento al procurador no es nuevo, le pasa lo mismo cada vez que atrapan a un criminal, cuando el juez dicta una blanda sentencia no apela y tampoco instrumenta bien los casos.

Para vergüenza de la “impartición de justicia” capitalina un juez federal encontró a Bejarano culpable de la actividad ilícita a través de la extorsión de Ahumada y la custodia de diez millones de pesos que el empresario le entregó, ya que Bejarano en su declaración se negó a confesar a dónde fueron a parar esos millones. “Se acredita la probable responsabilidad por lavado de dinero, en la modalidad de actividad ilícita con el propósito de ocultar su destino de origen”.

Existe el testimonio de otro inculpado; Gustavo Ponce y la declaración de Antonio Martínez Ocampo colaborador de Ahumada y el de su secretaria. Recordemos que por las declaraciones de inculpados está Raúl Salinas sentenciado a prisión por ser el asesino intelectual de su ex cuñado.

Lo que inferimos en este espacio es que a Bátiz, lo político lo ha rebasado por completo y no puede seguir en su cargo, por la sencilla razón de no actuar profesionalmente, o por no poder acercar las pruebas necesarias para juzgar como se debe a uno de los hombres cercanos de su jefe.

Con Bejarano en la cárcel, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se coloca en la misma posición que Estrada Cajigal, quien permitió con total negligencia y tal vez, hasta con agrado los negocios ilícitos de sus colaboradores en materia de seguridad pública.

AMLO no tiene ganas de que salgan más trapos al sol (¿más?) y tampoco le ayuda que su equipo sea culpable. ¿Podemos confiar en la verdadera impartición de justicia con Bátiz y detrás de él su jefe? No se puede ser juez y parte.

*Periodista y escritora mexicana

2004/MG/LR

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