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La reconstrucción y las demandas de las mujeres

Por Rosalinda Hernández Alarcón*

El anuncio del presidente, Álvaro Colom de nombrar un Comisionado para la Reconstrucción, encargado de supervisar los trabajos, luego de la destrucción de viviendas y enseres, escuelas, fuentes de empleo, siembras y caminos (ocurridas tras la erupción del Volcán Pacaya y la tormenta Agatha), ignora una vez más las demandas específicas de las mujeres. Tal actitud, igual la muestran otras entidades interesadas en colaborar con la población damnificada.

Me interesa llamar de nuevo a la reflexión, en el sentido de que la defensa de los derechos de las mujeres adquiere su concreción cuando sus demandas son atendidas, no invisiblizadas como requerimientos familiares. Recientemente, he conocido experiencias en las que hombres levantan listas para otorgar apoyos que ellos consideran pertinentes.

De nuevo, como cuando la tormenta Stan, funcionarios y líderes sociales deciden qué dar, para atender la emergencia sin consultar a las mujeres, porque las califican como población vulnerable, sin capacidad de opinar ni decidir.

Quiero resaltar esto porque así como las ayudas son urgentes, y para la población damnificada, es mejor recibir algo que nada, también hay realidades que muestran cómo mujeres organizadas, provenientes de áreas rurales, solicitan demandas específicas en estas emergencias y rechazan ser ubicadas como objeto de ayuda.

Tienen reivindicaciones específicas, porque viven en una situación de desigualdad de oportunidades, y de trato. Saben muy bien que ellas contribuyen de manera importante al mantenimiento de sus familias, y del país, porque trabajan dentro, y fuera del hogar.

En su condición de ciudadanas, ejercen su derecho a opinar cómo quieren la reparación de sus viviendas, cuáles son los enseres que les urgen más, qué requisitos tiene que incluir la reparación de escuelas, qué fuentes de empleo y tipo de apoyos a sus proyectos productivos necesitan.

En suma, estas mujeres indígenas y mestizas, damnificadas de hoy, y siempre, han aprendido que la defensa de sus derechos en la casa, en su organización, y municipio, les ha permitido desenvolverse de manera distinta a la tradicional, ya no están calladitas, son más fuertes porque opinan, deciden y luchan.

El reporte presidencial da a conocer que la reparación de daños probablemente ascienda a los mil millones de dólares, la urgencia de fortalecer el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, y el pacto para la reconstrucción, hecho con la cúpula del sector privado. Todo ello hace prever que el mayor porcentaje de recursos estará destinado a reparar la infraestructura.

Si bien, el Plan Nacional de Reconstrucción tiene que reparar puentes y caminos, no debe priorizar las demandas empresariales, sino tomar en cuenta las necesidades específicas de las personas más afectadas, entre ellas, las mujeres pobres, a quienes la situación de emergencia, las ha obligado a mayores cargas de trabajo, sin reconocimiento económico alguno, y a padecer mayores afecciones en su salud.

* Periodista mexicana radicada en Guatemala, editorialista, integrante de la organización La Cuerda, cofundadora de la Red Centroamericana de Periodistas.

10/RHA/LR/LGL

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