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La tecnocracia de género no ha servido: Sara Lovera

Por Genner Llanes-Ortìz*

La discriminación es una de las principales causas de la violencia contra las mujeres y, a pesar de sus esfuerzos, el Estado mexicano no ha logrado garantizar los derechos de más de la mitad de la población. Así, los hombres continúan maltratando, usando y abusando de ellas por la idea cultural de control y poder, aseguró la periodista Sara Lovera, al dictar una conferencia para los becarios mexicanos de la emblemática Universidad de Cambridge.

La periodista, quien fungió como coordinadora de una investigación sobre feminicidio en la Cámara de Diputados, subrayó que es la discriminación lo que permite que se siga excusando a los responsables de la violencia contra las mujeres, como sucede al pensar en el fenómeno del feminicidio en todo el país.

Es necesario, explicó, tomar conciencia de que, como sucede en otros países, tres mujeres son asesinadas diariamente en México, cuatro mujeres son asesinadas por semana en España y algunas otras en Inglaterra, frecuencias que nos hablan de un problema profundo, cultural y donde la tecnocracia de género no ha servido.

Afirmó que hoy estamos en presencia de un reto mayúsculo, por que el Estado ha sido rebasado. Sus agentes, como en Atenco y Oaxaca, abusan de las mujeres; mientras que solamente el 0.01 por ciento del presupuesto nacional se dirige a mitigar la discriminación.

Esa es la cultura de la discriminación, encontrar pretextos, decir: es un crimen pasional, o el criminal estaba intoxicado por el alcohol, o drogado, todas esas disculpas que se aceptan. Sin embargo, todos estos drogados o alcoholizados no matan a su jefe, o al compadre que es con quien beben, ni al cantinero. A quien matan es a las mujeres, hay una relación muy grave de poder, que es la que no se resuelve, dijo Lovera.

En una de las salas donde Newton acostumbraba elucubrar sobre la física, la periodista, quien también dictó la misma plática en la Universidad de Sussex, en Brigthon, a 100 kilómetros de Londres, alertó que si bien es preocupante la cantidad de mujeres asesinadas en el país y en Ciudad Juárez, es de mayor relevancia que los homicidios ocurran por el hecho de ser mujeres y que no exista impartición de justicia ante esos hechos. Por ello, destacó, es en este par de rubros donde las organizaciones internacionales realizan recomendaciones a los tres niveles de gobierno, desde hace 10 años.

Tanto en Cambridge, como en Sussex, las estudiantes mexicanas que siguen los temas de México quisieron unirse a las campañas mundiales de reflexión sobre la violencia contra las mujeres. En Sussex encabezó esta iniciativa la maestra y estudiante de doctorado Flor Gamboa, profesora de la Universidad Nicolaíta de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán.

Aquí, la médica Mónica González, presidenta de la Asociación de Estudiantes y quien realiza su doctorado en zoología analizando los cambios en las moléculas de la vida, promovió esta presentación. En ambas universidades la convocatoria fue muy exitosa.

Lovera destacó que si bien hay avances para evitar la discriminación contra las mujeres, como en los ámbitos educativos y de la salud, es en la toma de decisiones donde se presenta la mayor exclusión femenina. Además, agregó, en los espacios en los que se presentan avances hay limitantes, como en el caso de la atención en servicios de salud, en los que se da prioridad a la edad reproductiva de la mujer y a los embarazos fijando la atención en los nuevos nacimientos, descuidando todas las otras etapas de la vida de las mujeres.

Aquí (en la salud) se les prioriza más en su función materna que en su condición de mujer misma, se encuentra igualdad en una etapa de la vida, pero ¿qué pasa con las niñas y las ancianas?, debemos garantizarles el mismo tratamiento igualitario, dijo.

La especialista mencionó que la cultura de la discriminación se presenta debido a la relación que existe entre la cultura y la realidad económica del país. Veo el machismo mexicano y el machismo de los vikingos y no son diferentes. Sin embargo, los países nórdicos tienen un nivel de igualdad y de equidad que verdaderamente impresiona. Sus políticas de igualdad y equidad son verdaderamente políticas económicas, lo cual ayuda a disminuir el fenómeno, pero aún en esos países hay grados de discriminación que nos obligan a reflexionar.

Aseveró que un ejemplo de esta relación cultura-economía es el trabajo productivo de las mujeres, pues además de laborar fuera del hogar trabajan más que los hombres dentro de su propia casa, como en el cuidado de los hijos, la preparación de alimentos y la procuración del bienestar de la familia. Este es un trabajo no pagado, no registrado, no contabilizado en las cuentas nacionales; en ocasiones ni siquiera las propias mujeres lo reconocen como tal.

Esta cultura genera la explotación del trabajo femenino. No es que sea una cultura de ‘yo no te quiero y te maltrato’, es una cultura de ‘yo te uso y abuso de tus horas de trabajo’. Las jornadas de las mujeres suelen ser hasta 30 por ciento más largas que las de los hombres.

Explicó que, además, la cultura de la impunidad es algo que está afectando el sector de la cultura en México y denunció que no se han respetado las recomendaciones internacionales, por lo que solamente se resuelve el 3 por ciento de los crímenes contra las mujeres. Ninguna fiscalía, ninguna acción ha detenido el asesinato de mujeres en todo el país.

*Estudiante del doctorado en Antropología, en la Universidad de Sussex.

06/GLO/GG

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