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La violencia llega al consultorio

Por Hilda Soria

La violencia familiar y sexual contra las mujeres es un fenómeno reconocido como problema de salud pública, de esta forma al Estado le compete atender estas problemáticas por medio de sus diversas instituciones en el Sector Salud.

El Sector Salud juega un papel estratégico en la detección oportuna, la atención, el seguimiento y la canalización de las personas que viven en situación de violencia, a través de la aplicación de la Norma Oficial Mexicana NOM-SSA 190.

Sin embargo, los intentos para lograr su conocimiento y aplicación entre el personal médico han enfrentado múltiples resistencias por parte tanto de los prestadores de servicios operativos como de las autoridades de los hospitales, revela el libro Salud Reproductiva publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública.

El personal médico no apoya a las víctimas en numerosas ocasiones debido al temor de verse involucrado en complicaciones legales o de poner en riesgo su integridad física. La interpretación es errónea ya que la denuncia la hace únicamente la persona afectada y no el personal médico.

La norma contempla también las agresiones sexuales como un problema grave de salud, en particular sexual y reproductiva, pues existen evidencias del considerable aumento en el riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS) y de lesiones genitales en las víctimas además de una proporción de embarazos no deseados que se asocia a la violencia sexual.

En cualquier momento de la vida es posible detectar una situación de violencia familiar. Diversos estudios realizados en México, revelan que el riesgo de sufrir violencia familiar se triplica en el embarazo, lo cual aumenta el riesgo de mortalidad materna y además se asocia a los nacimientos prematuros.

Sin embargo, algunos síntomas o signos de violencia familiar como el estrés, la hipertensión o la gastritis, así como trastornos alimenticios y la fatiga, suelen pasar por desapercibidos por la mayoría del personal de salud.

De esta forma, asegura la publicación del INSP, es necesario que los responsables de los programas federales de salud reproductiva reconozcan la necesidad de sensibilizar al personal de salud sobre la gravedad, la complejidad del problema de la violencia, así como de capacitarlos y cumplir la aplicación de la Norma Oficial.

2005/HS/MR

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