Inicio Las campesinas no aguantan más o ¿de qué se ríe, señor presidente?

Las campesinas no aguantan más o ¿de qué se ríe, señor presidente?

Por Sara Lovera

Hace dos días, el presidente Vicente Fox en una gira por Querétaro, se dice un día que estuvo de “muy buen humor”, le dijo a las campesinas que lo saludaron muy afectuosas que seguramente serían muy felices porque no saber leer y escribir les impide leer los periódicos.

El presidente Fox, para mi asombro y sorpresa, piensa más en su imagen que en el país. Y por supuesto no piensa en los problemas centrales de este México desbastado al que por fuerza se le quiere ubicar entre los países ricos. Como a Carlos Salinas, a Fox se le figura que es vergüenza ser pobre, seguramente porque tras ello está toda la injusticia acumulada en el siglo XX que no resolvió el problema indígena, ni el del campo, ni el de la educación.

Pero que un presidente de la República considere como ventaja la ignorancia, el atraso, la marginación y el desconocimiento, es el colmo. No se puede entender. No porque él es el máximo gobernante de este país, al que ofreció cambios.

Tal vez piensa que los y las campesinas deben seguir en la marginación, porque así es más fácil desplegar sus dotes de príncipe, sus tentaciones de absolutismo o quizá ¿de dictador?.

MEJOR QUE NI TE ENTERES

Lo que indigna es que se lo haya dicho a una campesina analfabeta. Que en su infinita prepotencia le salió natural, hasta con una sonrisa su deseo de que los pobres no sepan de él y sus equivocaciones, de que los pobres sean eso, los miserables que agradecen por ignorancia un mendrugo.

Y entonces me queda claro. Las campesinas reales que viven lo que se vive en el campo son éstas. Según el Instituto Nacional de las mujeres el 60 por ciento de las personas mayores de 15 años no tienen ninguna instrucción. Son mujeres y son mujeres rurales.

Es en las zonas rurales donde las mujeres tienen tres veces más riesgo de morir por parto frente a cualquier mujer de zona urbana. El promedio de muerte materna en México es de 51 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos. Pero si sólo analizamos la zona indígena de Guerrero, la cifra es ofensiva: 283 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos. Equivalente a lo que sucedía en El Salvador, hace 10 años, cuando había guerra.

Las campesinas esas a las que Fox quiere condenar a la ignorancia para siempre, hoy la padecen. Según un estudio de la Secretaría de la Reforma Agraria y del INEGI, 77 de cada 100 mujeres en comunidades menores de 2 mil 500 habitantes no tienen educación básica y 20 ninguna instrucción. Es decir señor presidente ¿de qué se ríe?.

El estudio encontró que en las áreas urbanas hemos avanzado. Así 19 mujeres de cada 100 ya fueron a la Universidad o tienen una profesión lograda. Pero comparada esta cifra con la población femenina rural el dato es sólo 3 de cada 100 lograron esto. No está como para presumir esta cifra, es una vergüenza tras 92 años de Revolución.

Y lo más grave. Estos problemas no serán analizados en las mesas de diálogo que están ahora en boga, para tratar la crisis del campo. Según Valeria Vidals, de la Asociación Mexicana de Mujeres Organizadas en Red (AMOR), las campesinas mexicanas no tienen voz en esas mesas, ni su agenda ha sido aceptada, ni por las autoridades, ni por los campesinos organizados. Supongo que tampoco los productores capitalistas, ricos, que llegaron el primer día al diálogo, pensaron en las campesinas.

MANOS FEMENINAS EN EL AGRO

Ello a pesar de que las campesinas mexicanas, fundamentales para la producción de alimentos, representan el 12.8 por ciento de la población nacional, son 12 millones 400 mil personas .

Existe testimonio y fundamentos para asegurar que estas mujeres no tienen acceso a la salud, ni atención prenatal, un porcentaje muy alto de ellas está desnutrida. Según la FAO no tienen energía productiva por falta de alimentos.

Pero además el Comité de Expertas de la CEDAW acaba de recomendar al gobierno mexicano que explique porque no se ha combatido la pobreza que discrimina especialmente a las mujeres, además de pedir cuentas sobre otros tópicos, éstas expertas dicen que no puede haber progreso con tanta desigualdad.

Lo cierto es que se olvida que las campesinas mexicanas, ya sea en su tierra o fuera de ella, aportan recursos a su comunidad y al país. Son el 28 por ciento de la fuerza de trabajo agropecuario; el 25 por ciento de las mujeres que trabajan en la industria maquiladora y de la confección; son la mayoría de migrantes a las ciudades que envían dinero a sus familias. Pero todas ellas ganan muy poco. Sólo el 2 por ciento consigue un salario mayor a los 5 salarios mínimos.

Y estas son las mujeres campesinas e indígenas del país que sufren además hostigamiento por parte de los militares, las que se arriesgan a infectarse de Sida constantemente porque su marginación, esa que Fox considera un privilegio, les impide tener información y herramientas para prevenirse. Ellas también sufren altos índices de violencia.

Son indígenas, dos de Guerrero que han denunciado violación por parte de los militares. Sin embargo, al igual que Fox, son menospreciadas por otras instancias. Ayer el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos consideró que las violaciones son hechos aislados, es decir no importan. Es decir claramente que para los nuevos reyes de este país, son simplemente indias, no tienen derechos, o no se les reconoce su humanidad. Es el colmo.

Pero no todo es terrible. La dirigente de AMOR, Valeria Vidals, nos contó, aquí en CIMAC, que irán a las mesas, pondrán su agenda, denunciaran las circunstancias en que viven. Tal vez van a tener que gritar y nosotras con ellas. Las campesinas no aguantan mas y es en serio, lo que parece absurdo es que el presidente del cambio considere que deben aguantar y seguir en el olvido.

SL/MEL

       
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