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Las grandes torpezas

Por Marta Guerrero González

La senadora Silvia Hernández sugirió que los funcionarios de la SRE, inclusive el secretario, se fueran a tomar cursos al Instituto Matías Romero. No es para menos, pues los asuntos que debieran de ser tratados con diplomacia sólo son torpezas burdas y a simple vista decisiones precipitadas y viscerales de alguien que no entiende el servicio exterior mexicano y que carece de sentido político y oportunidad.

Derbez corrió, por lo menos, a cinco cónsules generales y a 10 embajadores. El discurso contradictorio es el que pronuncia el día 9 de noviembre, en conferencia de prensa, donde argumenta esos despidos como ocasión para incorporar a gente del servicio exterior en los mismos cargos, cuando ni él ni ninguno de sus subsecretarios pertenecen al servicio de carrera. Recordamos a Derbez como empleado medio del Banco Mundial. El hombre, sin pensarlo dos veces, en Houston, en la reunión de todos los diplomáticos mexicanos en servicio en Estados Unidos, les pidió bajito perfil; es decir, que se dedicaran a emitir pasaportes, matrículas y documentos. Nunca los llamó, nunca intervinieron ni él ni sus subordinados en nada, ni para bien ni para mal. Y si Derbez no asistió a la toma de protesta del nuevo gobernador de California fue simplemente porque no recibió la invitación a tiempo, a pesar de haberse reunido en el mes de octubre en Los Angeles con el entonces gobernador electo, Arnold Schwarzenegger. Tarea omitida por parte del encargado de América del Norte. Lástima que perdieran la oportunidad, sutil y fina, en el estado de mayor población de migrantes.

Lo peor es que remató con la destitución de todos habiendo mandado días antes la instrucción de que la tarea de los cónsules y embajadores terminaba el día 31 de enero, y para Georgina Lagos, el 31 de diciembre, golpe que quiso molestar a Castañeda, supongo. Pero ahora cesó a todos y parejo desde el día 2 de diciembre, acción que considera presionar al Senado, en el sentido de “estamos sin nombramientos por su culpa desde el 2”, pero que en realidad es otra tontería costosa y que bien pudiera tener su origen en el hecho de la crítica periodística y el berrinche del canciller. Irreflexivo como es, no pensó que la ley del Servicio Exterior establece que todo representante de México en el exterior tiene el derecho de contar con 60 días para hacer sus arreglos para regresar al país, con goce de sueldo a partir de la fecha en que se le notifica que debe dejar el puesto. Es decir, el Canciller pagará dos meses de sueldo pero ninguno podrá trabajar como usualmente sucede mientras llega el relevo. Una mala medida a favor de la austeridad. Una pésima imagen para los gringos. “El Terminator” debe disfrutar de la función y supondrá que es en su honor y por puro miedo, mientras su gobierno arremete contra nuestros paisanos. No importa, ya viene la navidad en el país maravilloso y Derbez pasará unas fiestas brindando y contando los peores chistes del mundo, porque hasta para eso es malo, lo sé por buena fuente.

03/MGG/GMT

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