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Las mentiras del Secretario de Salud José Ángel Córdova Villalobos

Por Sanjuana Martínez*

¿Cuántas personas ha matado la gripe porcina en México? Es una cifra que el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos prefiere manipular y cambiar a su antojo, tratando a la ciudadanía mexicana como menor de edad o, peor aún, como personas sin inteligencia.

Los números de Córdova Villalobos no cuadran. El 28 de abril en conferencia de prensa afirmaba que los fallecidos ascendían a 159 a causa de la gripe porcina. Más aún, dijo que la cifra de casos en todo el país era de dos mil 498 contagiados desde que se inició la emergencia sanitaria.

En los siguientes días la cifra de muertos subió oficialmente a 176 y luego a 311, mientras el número de enfermos se situaba en 1 mil 700 casos. Cuando pasaron los días, las preguntas obligadas incomodaron al gobierno: ¿Por qué la influenza porcina solo está matando personas en México, y no en Estados Unidos o España?

Y lo más importante: ¿Cuánto lleva el virus transitando por nuestro país sin ser atendido por la Secretaría de Salud? Fue entonces cuando empezó el descarado maquillaje de las cifras.

El escándalo era monumental a nivel internacional y las críticas hacia el Gobierno mexicano no se hacían esperar, por su tardía reacción para atender la gripe porcina. La Organización Mundial de la Salud eleva entonces a fase 5 la alerta sanitaria.

Un día después de los 311 muertos, Córdova Villalobos pretende convencer a los mexicanos que en realidad los muertos fueron 20 y al día siguiente rectificó otra vez, afirmando que los muertos habían pasado de 20 a 7, pero sin explicar que pasó con el resto de fallecidos.

México es el único país donde los muertos disminuyen en lugar de aumentar, siguiendo la lógica numeral de esta crisis sanitaria. Claro que a esta manipulación informativa, Córdova Villalobos y sus asesores la llaman “ajuste y actualización de las cifras”.

Sin embargo, al Secretario de salud no le salen las cifras, las iba cambiando de acuerdo a las personas que tenía enfrente.

Cuando se trataba de dar información a los corresponsales extranjeros acreditados en México, corroboraba la presencia del virus de origen porcino en sólo siete de las 26 muestras mexicanas analizadas y luego ante los periodistas mexicanos detallaba que se habían examinado 2 mil 762 muestras de exudado faríngeo de enfermos, de las que 2 mil 369 salieron negativas al virus A de influenza, incluso cambiaron el nombre de la enfermedad.

Ya no podíamos llamarla influenza porcina, ni mucho menos, gripe porcina, ahora técnicamente había que denominarla A-H1N1.

Y volviendo a los muertos, ¿dónde están? ¿Por que el secretario de Salud los esconde? Oficialmente el gobierno de Felipe Calderón dice que oculta a los muertos para no estigmatizarlos frente a la sociedad, pero la realidad es otra: decenas de familiares fallecidos han revelado que a pesar de presentar los síntomas de la influenza, los médicos y enfermeras de las instituciones públicas de salud no les han informado las razones de la muerte de sus seres queridos. ¿Es para no elevar el número de muertos o para seguir escondiendo a los fallecidos?

A Córdova Villalobos le siguen bailando las cifras y disminuyendo los muertos junto con los enfermos. Sus mentiras ofenden a los mexicanos. La orden presidencial es: ¡que descienda todo! ¡Que todo vuelva a la normalidad! La intención del presidente con sus emotivos mensajes de aliento televisados, es que las y los mexicanos olvidemos rápidamente lo que ha pasado, que sigamos con nuestra vida “fortalecidos” por esta crisis sanitaria.

No obstante, la sonrisa permanente de Calderón provoca ciertas dudas. ¿Quién asumirá la responsabilidad política por el desastre de dimensiones mayúsculas e inéditas a nivel sanitario que hemos padecido en las últimas tres semanas? ¿Renunciará Córdova Villalobos? Seguramente no. Aquí nadie tiene la altura moral y la decencia política de hacerlo, ni siquiera los que mienten.

¿Pero como olvidar lo que pasó? La angustia, el miedo, la afectación económica y humana que todos hemos padecido. Los mensajes vía Internet que dan cuenta de las supuestas razones de lo que hemos vivido; mensajes afirmando que el gobierno conocía la influenza desde febrero; que el Secretario de Salud fue debidamente informado de las muertes provocadas por influenza; que las autoridades sabían las barbaridades hechas por la granja porcina estadounidense Carroll en Perote, Veracruz, denunciada como el principal foco de infección que provocó la alerta sanitaria de la influenza porcina.

Las Granjas Carroll en México inundaron con su chiquero monumental a Veracruz. Construyeron más de 100 criaderos de cerdos en los municipios de Guadalupe Victoria, Tepayahualco y San Salvador El Seco y desde hace diez años los vecinos intentan evitar que siga extendiéndose con el fin de proteger su salud y los mantos acuíferos que impunemente la empresa gringa ha ido contaminando con los excrementos y los desperdicios de los marranos que vende.

La cara compungida del Secretario de Salud y sus ojos entreabiertos al más puro estilo compasivo no le servirán para eludir su responsabilidad histórica en esta tragedia sanitaria, que se ha cobrado decenas de muertos y pudo haberse evitado con prevención y atención adecuada a tiempo.

* Sanjuana Martínez es periodista de investigación freelance, autora de varios libros, el más reciente: “Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical” (Editorial Planeta).

09/SM/GG

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