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Las mexicanas intentan alcanzar el tren de la educación

Por Román González

En México, al igual que en la mayoría de las naciones latinoamericanos, todos los índices de escolaridad femenina son inferiores a la masculina, pese a los demostrados beneficios personales, sociales y económicos que su educación conlleva.

Prueba de ello, es que el promedio de escolaridad nacional masculino apunta hacia 7.8 años mientras que en la mujer alcanzaba 7.3, según la publicación Mujeres y Hombres en México 2003 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Este promedio no alcanza aún –ni para mujeres, ni para hombres–los nueve años de educación básica que son obligatorios y gratuitos por ley.

Las mujeres viven una persistente desventaja educativa con respecto a los hombres debido a creencias y prejuicios sociales, ya que si bien el índice de analfabetismo disminuyó, también es real que en el año 2000 por cada siete hombres analfabetas había en el país 11 mujeres en la misma condición.

Con ello, se revelan las grandes desigualdades que existen entre mujeres y hombres en materia de educación, situación que tristemente se agudiza en las comunidades rurales del país.

LOS CICLOS SUPERIORES

La deserción escolar femenina cobra fuerza al iniciar la preparatoria o educación media superior, según las investigadoras Susan W. Parker y Carla Pederzini en su estudio Diferencias de Género en la Educación en México, desde donde pueden enfilarse hacia la educación superior, la escuela técnica o para ingresar al mercado de trabajo.

Explican que la escuela técnica es una opción común, particularmente entre las mujeres. Su duración normalmente es de uno a tres años y puede ser cursada después de la educación primaria, secundaria o preparatoria.

Para Susan Parker, profesora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), y Pederzini que imparte clases en la Universidad Iberoamericana, generalmente, la escuela técnica desarrolla una habilidad particular o capacita para desempeñar una ocupación; computación, enfermería, trabajo secretarial o electrónica.

Según el Consejo Nacional de Población (Conapo), la población de entre 15 y 24 años aumentó de 9.2 a 20.8 millones entre 1970 y 2003. Como resultado, la matrícula escolar en el nivel medio superior, aumentará cerca de 70 por ciento en los próximos 10 años, en tanto que la del nivel superior lo hará en 50 por ciento.

Recientemente el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Juan Ramón de la Fuente, reveló que en México hay 20 millones de jóvenes menores de 24 años, de los cuales, sólo cuatro millones han tenido la oportunidad de inscribirse en una carrera profesional.

De la Fuente, además denunció que la inversión en educación superior, en relación con el Producto Interno Bruto, es casi el mismo que el de hace nueve años, ha oscilado entre el 0.6 por ciento en ese lapso.

Actualmente, la población escolar de la UNAM, suma en total en los cuatro niveles de enseñanza (bachillerato, técnico, licenciatura y posgrado), 257 mil 078 estudiantes.

En el bachillerato se registran 98 mil 804 alumnos, de los cuales 48 mil 46 son hombres (49 por ciento) y 50 mil 758 mujeres (51 por ciento). En el nivel técnico, el total de estudiantes es de mil 721. De ellos, 243 son hombres (14 por ciento) frente a mil 478 mujeres (86 por ciento).

En licenciatura existen 138 mil 23 estudiantes. De ellos, 67 mil 361 son hombres (49 por ciento) y 70 mil 662 mujeres (51 por ciento). El Posgrado tiene 18 mil 530 alumnos, de los cuales 10 mil 386 son del sexo masculino (56 por ciento) y 8 mil 144 del femenino (44 por ciento).

LA REGION LATINOAMERICANA

Estudios de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), revelan que la situación educativa de las mujeres mexicanas ha mejorado en los últimos decenios, en comparación con la mayoría de los países de América Latina.

Ante todo, México comparte con la región un problema fundamental: la existencia de fuertes diferencias socioeducativas entre sectores de la población nacional. Amplias regiones donde el analfabetismo afecta a un tercio de la población se combinan con núcleos poblacionales urbanos de elevado nivel educativo.

De esta forma, se ha conformado una estratificación socioeducativa de marcado carácter piramidal, donde más de 60 por ciento de la población no ha superado los estudios primarios, y en el interior de este bloque, cerca de 15 por ciento declara no poseer instrucción alguna; en torno a 26 por ciento ha accedido a la secundaria sin superarla, y alrededor de 14 por ciento ha cursado estudios superiores, indica FLACSO.

Es decir, México presenta una de las proporciones más altas de la región de población que no supera la primaria, al mismo tiempo que posee una de las proporciones más elevadas de población que accede a los estudios universitarios.

En esta situación polarizada, la desigualdad de género también es una de las más notables de la región, pues cerca del 63 por ciento de las mujeres no consigue superar la primaria, mientras esa cifra es de 56 por ciento en el caso de los hombres.

En cuanto al acceso a los estudios universitarios, la proporción de mujeres que lo logran es apenas poco más de la mitad de los hombres: en 1991 sólo un 10 por ciento de las mujeres mayores de 12 años declaraba haber alcanzado estudios superiores, mientras esa cifra era de 18 por ciento en el caso de los hombres.

Sin embargo, el reporte Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿Ruptura con la Historia?”, elaborado por el Banco Mundial, presentado en octubre de este año en México, resalta que en algunos países de América Latina las mujeres están superando a los hombres en términos de logros educacionales.

Sin dar comparativos específicos sobre México, dice que la mejoría en el nivel educativo de las mujeres se aprecia en el incremento de años de estudio. En el caso de las mujeres entre 25 y 65 años de edad tienen un promedio de 7.45 años de educación en comparación con un 7.81 años de los hombres.

Estos logros educacionales, revela el informe, se refuerzan aún más en los primeros años educativos ya que entre la población entre 10 a 20 años de edad, las mujeres tienen un promedio de 6.84 años educativos en comparación con 6.53 años de los hombres.

En este estrato poblacional en casi todos los países, a excepción de Guatemala y Bolivia, los años educativos de las mujeres supera al de los hombres. El caso más destacado es el de Venezuela en donde las mujeres tienen 7.3 años de educación en comparación con un 6.5 de los hombres

2003/RGL/MR

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