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Las mujeres chilenas registran avances notables

Por Andrea González

Son menos pobres, tienen más educación, trabajan más que hace 10 años y lideran uno de cada tres hogares chilenos, según la encuesta Casen 2003-Mujer, divulgada recientemente y que mide los avances sociales en el país. Son las mujeres chilenas.

El estudio también señala que la brecha salarial y la participación laboral femenina siguen siendo los desafíos pendientes, pero destaca como logros indiscutibles la disminución de la pobreza en la población femenina, el aumento de la escolaridad y una explosiva alza en los hogares con jefatura femenina.

De hecho, en los últimos tres años los hogares al mando de una mujer se han incrementado en 3.1 puntos porcentuales. El mismo aumento que se experimentó entre 1990 a 2000 (de 20 por ciento a 26.2 por ciento).

Además, las jefas de hogar ya no son, como hace una década, solamente mujeres sin pareja y muy vulnerables socialmente. Los datos de la encuesta dibujan un nuevo perfil.

“Ya no sólo son mujeres pobres y solas con sus hijos. Son jefas de hogar, incluso, con un hombre en la casa. Además, más del 10 por ciento tiene estudios superiores completos y 42 por ciento son activas económicamente, o sea generan sus propios ingresos”, señaló la ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Cecilia Pérez.

Para la secretaria de Estado, este perfil de jefa de hogar plantea nuevos desafíos, pero también habla del éxito en la focalización de las políticas públicas de género, destinadas principalmente a los sectores más pobres.

Durante la última década, el nivel de pobreza en la población femenina disminuyó en forma significativa. Es así como las mujeres viviendo en la indigencia pasaron de 13.2 por ciento (1990) a 4.8 por ciento (2003), mientras que las pobres no indigentes disminuyeron de 26.1 por ciento (1990) a 14.3 por ciento (2003).

La escolaridad femenina también experimentó un gran salto. Mientras en 1990 el promedio de años de escolaridad de las mujeres era de 8.9 años, en 2003 fue de10 años. Para los hombres, en tanto, el alza fue de 9.2 años a 10.3 años en 2003.

Si bien los resultados por género de la Casen revelan importantes avances en la reducción de las brechas de desigualdad entre ambos sexos, el informe del Foro Económico Mundial sitúa a Chile como uno de los países más discriminadores contra la mujer.

El estudio internacional reveló que el país está en el puesto 48 entre 58 países evaluados en torno a las diferencias de oportunidades entre ambos géneros. Chile sacó nota roja, sólo un 3.4.

En los primeros cinco lugares se sitúan Suecia, Noruega, Islandia, Dinamarca y Finlandia. En los últimos aparece Chile, como uno de los países que menos acciones ha emprendido por reducir la brecha entre hombres y mujeres en esferas como la educación, la participación económica y política, y la salud.

Los autores del informe utilizaron distintas variables, como la participación económica referida a si el hombre y la mujer reciben el mismo salario por igual trabajo, la oportunidad económica y la calidad del trabajo al que tienen acceso, así como las respectivas posibilidades de participación en el mundo político.

En esos ámbitos Chile salió mal parado. Los datos son coincidentes con los entregados por la Casen. La encuesta indica que desde 1990 a 2003 la participación femenina en el mercado laboral creció de 32.4 por ciento a 42 por ciento.

Para el caso de la población masculina, en 1990 el 73.6 por ciento participaba en el mercado del trabajo, mientras en 2003 este porcentaje era de 73.1 por ciento. “Nuestra brecha con los hombres aún es de 30 puntos, y 10 puntos por debajo de la tasa de participación laboral femenina de los países desarrollados”, dijo la ministra de Planificación, Yasna Provoste.

Otro tema pendiente es la brecha salarial. Mientras en 1990 el sueldo promedio de los varones era de 250 dólares y el de las mujeres de 160 dólares, en 2003 era de 324 dólares para los varones y 280 para ellas. Eso significa que la brecha ha disminuido menos del 15 por ciento; es decir, nada.

En ese sentido, la ministra del Sernam emplazó a la empresa privada a cambiar la mirada cultural respecto al tema. “En el mundo privado la mujer gana 75 por ciento de lo que gana un hombre por hacer el mismo trabajo”, señaló.

Entre otros argumentos, señaló que culturalmente hay un gravamen por ser mujer y eso no pasa por los esfuerzos estatales, sino por quienes contratan a las mujeres y les pagan los sueldos.

En cuanto a participación política, “Chile debe resolver sus propias paradojas de tener 12 por ciento de representación femenina en el Parlamento y 18 por ciento de jefaturas comunales, pero dos mujeres como precandidatas presidenciales”, dijo.

Verónica Oxman, socióloga y master en estudios de la mujer, indica que el mercado tiene su propia forma de regulación y, pese a que se han impulsado numerosas políticas, esto aún no se concreta en la empresa privada.

“Los trabajos no siempre son fijos para las mujeres y está claro que una mujer que tiene la posibilidad de tener un empleo estable, también tiene mejor calidad de vida”, señaló.

Del 26.2 por ciento de hogares con jefatura femenina, el 82.9 por ciento corresponde a hogares sin pareja o uniparentales. Sin embargo, 17.1 por ciento de los hogares con jefatura femenina corresponde a biparentales, es decir con pareja. Algo que, según la ministra del Sernam, da cuenta de un nuevo fenómeno.

2005/GM

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