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Ley sueca prohíbe la compra de servicios sexuales

Por Redaccion

Durante mucho tiempo, la lucha contra la prostitución y la trata de mujeres ha sido una prioridad política en Suecia, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, dice Gunilla Ekberg, asesora especial de la División para la igualdad de género del Ministerio de Industria, Empleo y Comunicación de Suecia.

La abogada Ekberg, líder de los trabajos gubernamentales en la lucha contra el comercio sexual con mujeres, afirma que esta lucha se considera parte esencial del esfuerzo para crear una sociedad contemporánea y democrática en la que la igualdad de género sea la norma y se reconozca el derecho a la igual participación de mujeres y hombres, niñas y niños en todas las áreas de la sociedad, dice Ekberg, de acuerdo con información de la Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución.

En Suecia, se entiende que una sociedad que defiende principios de igualdad en los diferentes ámbitos tanto legal como político, económico o social para las mujeres y las niñas, debe rechazar la idea de que las mujeres y las niñas y algunos niños, sean mercancías susceptibles de ser compradas, vendidas y sexualmente explotadas por hombres.

Entenderlo de otra manera es permitir que una clase separada de personas del sexo femenino, especialmente mujeres y niñas que son marginadas económica y racialmente, sea excluida de estas medidas y de la protección universal de la dignidad humana, contemplada en los instrumentos internacionales que se han desarrollado en los cincuenta últimos años sobre los derechos humanos.

De hecho, las feministas suecas en las primeras décadas del siglo XX fueron pioneras al luchar contra la prostitución y la trata de mujeres y relacionarlo con la posición de las mujeres y las niñas en la sociedad.

En Suecia, se considera la prostitución como una forma de violencia sexual masculina contra las mujeres y las niñas. Una de las piedras angulares de la política sueca contra la prostitución y la trata con fines de explotación sexual es reconocer que su causa primera es la demanda de los hombres de utilizar mujeres y niñas para la explotación sexual, sin la cual la industria mundial de la prostitución no podría ni florecer ni expandirse.

La prostitución es un grave problema que es perjudicial para las mujeres prostituidas y para las niñas que son también prostituidas, es un problema de toda la sociedad.

Así pues, las mujeres y niñas prostituidas son consideradas como víctimas de la violencia de los hombres y no deben ser perseguidas ni penalizadas. Por el contrario, tienen derecho a recibir ayuda para escapar de la prostitución.

Los proxenetas, los traficantes y los prostituidores explotan la debilidad de las víctimas debida a la alta tasa de pobreza, de desempleo, a las prácticas laborales discriminatorias, a la desigualdad de género y a la violencia contra las mujeres y las niñas.

Desde un nivel estructural, Suecia reconoce que para tener éxito en la campaña contra la explotación sexual, las condiciones políticas, económicas y sociales en las que viven las mujeres y las niñas deben mejorar con la introducción de medidas de desarrollo, como por ejemplo, la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenido, medidas que promuevan la igualdad de género y programas sociales que se centren específicamente en las mujeres.

En Suecia, la prostitución y la trata de personas con fines sexuales son temas que no pueden y no deben separarse, ambas son prácticas dañinas intrínsecamente unidas.

Se entiende que el reclutamiento, el transporte, la venta o la compra de mujeres y niñas por los traficantes, por los proxenetas y por los miembros de grupos del crimen organizado, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, tienen como propósito la captación de estas mujeres para la industria de la prostitución.

En Suecia, cualquier medida legal o política que legalice o regularice las diferentes actividades de la prostitución, como la ejercida en los prostíbulos, o cualquier medida que despenalice a los agentes de la industria de la prostitución, incluidos proxenetas, traficantes o dueños de clubes, así como a los compradores, es considerada hoy en día una de las amenazas más graves contra la igualdad de género y contra los derechos de las mujeres y las niñas por vivir libres de la violencia de los hombres.

Se entiende que la legalización de la prostitución normalizará inevitablemente una forma extrema de discriminación sexual y de violencia, y reforzará la dominación de los hombres respecto a las mujeres.

La legalización de la prostitución significa que el Estado impone normativas con las que puede controlar a un tipo de mujer, la mujer prostituida. Por consiguiente, se afirma que la trata de personas con fines de explotación sexual nunca será eliminada, a menos que la comunidad internacional tome medidas concretas contra la prostitución, contra la explotación sexual y contra la expansión de la industria internacional de la prostitución.

La lucha contra la prostitución y la trata requiere una amplia perspectiva y una voluntad para actuar en un amplio abanico en las diferentes áreas de la política. También requiere la participación y la colaboración de una amplia variedad de agentes privados y públicos.

En Suecia, no es sólo el Gobierno el que desempeña este trabajo sino también los movimientos de mujeres y las ONG.

Para hacer efectivo su compromiso con la igualdad de género y para prevenir y suprimir la prostitución y la trata de personas con fines de explotación sexual, el Gobierno sueco, bajo la coordinación de la División de la Igualdad de Género, elaboró el Plan de Actuación Nacional para Combatir la Prostitución y la Trata de Personas con fines de Explotación Sexual, especialmente para Niñas y Mujeres (N2004/7678/ JÄM).

El Plan, presentado al Parlamento en otoño de 2005, incluye medidas adicionales para prevenir la prostitución y la trata e incluirá medidas especiales para contrarrestar la demanda que se da en todo tipo de explotación sexual de personas, especialmente de mujeres y niñas.

Además de medidas para luchar contra la prostitución y la trata dentro del sistema judicial y el sistema de la seguridad social, también serán desarrolladas y se implementarán medidas que impliquen la asistencia a las víctimas de prostitución y trata.

Finalmente, el Plan, incluye medidas que promuevan y protejan los derechos humanos de las mujeres y de las niñas, y terminen con las desigualdades políticas, sociales y económicas en los países de origen y en los países de tránsito.

UN LARGO CAMINO

El proceso en la construcción de la jurisprudencia sueca ha durado más de 20 años, detalla un artículo del portal forumlibertas.com

En 1971, se formó en Suecia una Comisión de Investigación del Crimen Sexual, compuesta por 7 hombres y una mujer. La tarea de esta Comisión era revisar una legislación que se consideraba desfasada. Sin embargo, esa relación de 7 a 1 fue cuestionada casi desde el mismo momento de su creación.

El siguiente objetivo fue crear una nueva Comisión, donde la mayoría de miembros fueran mujeres o por lo menos tantas como hombres y que sirviera para hacer de “despertador” de la sociedad ante el fenómeno de la prostitución.

En 1977 se formó un nuevo Comité para el Crimen Sexual con mayoría de mujeres, así como una Comisión especial de la Prostitución dirigida también por mujeres.

En 1981 presentaron un informe de casi 700 páginas, fruto de una profunda investigación sobre el comercio del sexo. En el mismo se puede leer: “La calle es el mercado abierto donde el comercio es visible. El hombre y la mujer se encuentran, hay una discusión sobre lo que el hombre quiere y a qué precio y la compra se confirma”.

Aunque la Comisión de Investigación de la Prostitución no originó cambios en la legislación, el ejercicio de esta actividad empezó a ser visto de forma diferente y se hizo realidad una nueva toma de conciencia por parte de la sociedad.

Hanna Olson, primer secretario de la Comisión, publicó un libro en 1990 que causó una profunda impresión en Suecia. Estaba basado en su experiencia de cuatro años entrevistando prostitutas. En el libro se puede leer: “A través de la historia es la mujer la que profana, deshonra, mancha, ensucia y mancilla su sexo. El sexo del hombre ha permanecido inmaculado cuando ha comprado acceso al cuerpo de ella”.

Por fin, en los comicios de 1994 fueron elegidas más mujeres al Parlamento sueco que en ningún otro parlamento del mundo, un 41 por ciento. Y en las del 98 la cantidad fue del 43 por ciento. En el 94 se sentaba la base para crear una nueva y definitiva Comisión, que realizó su informe en 1995 con el título Comercio Sexual.

El informe constató que la prostitución era de poca magnitud en Suecia en comparación con otros países europeos, lo que ya indicaba una cierta concienciación social sobre el tema. Además, un buen sistema de seguridad hacía que menos mujeres tuvieran que buscarse la vida en la calle.

Del conjunto de estos hechos surgió la nueva ley contemplada en la Resolución del Gobierno llamada Kvinnofrid (La paz de las mujeres), una serie de proyectos de ley en una Resolución “que trata de las medidas a tomar para contrarrestar la violencia contra las mujeres, la prostitución y los hostigamientos en los puestos de trabajo”.

Una ley, en definitiva, que ha reducido drásticamente el problema de la prostitución en Suecia.

VALOR SIMBÓLICO

El valor de la ley sueca es simbólico, dicen especialistas, como Maria-Pia Boëthius, periodista y escritora especialista en estudiar el problema de la prostitución, y desde hace más de veinte años una destacada defensora de la igualdad entre mujeres y hombres, pues establece un tabú que siempre debería haber existido: que nadie podrá comprar la sexualidad de otra persona, sean mujeres, hombres, o de la infancia, porque no es propio de una democracia, de acuerdo con información del portal forumlibertas.com.

También, otro experto en tratar el problema de la prostitución, Víktor Malarek, escritor canadiense de origen ucraniano, afirma que “la sociedad está poco concienciada. Se cree que la mayoría de las prostitutas eligen ese trabajo porque da acceso a un dinero fácil, pero no es así… el 92 por ciento de esas mujeres no quieren esa forma de vida”.

Según Malarek, autor del libro Las Natashas tristes, donde se aborda la cuestión del comercio del sexo, “el programa sueco está resultando uno de los más eficaces para atajar el problema”. Y sentencia el escritor canadiense: “El pensamiento habitual es que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo cuando, en realidad, es la forma de opresión más antigua del mundo”, concluye el texto de forumlibertas.com.

07/GG/CV

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