Inicio Ley venezolana reconocerá todo tipo de violencia sexista

Ley venezolana reconocerá todo tipo de violencia sexista

Por Modaira Rubio/corresponsal

A pesar del gran machismo existente en el país, las venezolanas no dudan que la movilización y el apoyo de las mujeres logrará la aprobación este mismo mes de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, un instrumento jurídico que defiende sus derechos como humanas.

La nueva norma, aprobada en primera discusión por la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, busca garantizar y promover el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, creando condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socioculturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres.

Esta ley supera con creces los logros y alcances en materia de derechos humanos de las mujeres, establecidos en la legislación anterior que contemplaba las disposiciones jurídicas sobre “la violencia contra al mujer y la familia”.

Durante el presente mes de noviembre, la AN hará una jornada de “Parlamentarismo de calle” para someter esta Ley a consideración pública antes de su total probación, como sucede con todas las leyes que sanciona el actual parlamento.

La ley resulta innovadora no sólo en el ámbito nacional, sino continental, puesto que pocas o ninguna ley en América Latina reconoce que la violencia de género no sólo es física sino también de carácter simbólico, patrimonial, jurídico, etc.

Al respecto, el texto de la propuesta dice que la violencia contra las mujeres “comprende todo acto de violencia sexista basado en la discriminación y en las relaciones de desigualdad y en las relaciones de poder asimétricas entre los sexos que subordinan a la mujer, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, económico o patrimonial para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada, y que abarca sin limitarse a estos actos, la violencia domestica, la violencia laboral, la violencia en los espacios de estudio, violencia obstétrica, violencia ginecológica, la violencia mediática, la violencia simbólica, el acoso sexual, el hostigamiento, el acceso carnal violento, la trata de mujeres, la pornografía, la violencia contra las empleadas domésticas, la prostitución forzada, la explotación sexual comercial, la explotación económica, el feminicidio y cualquier otra forma de violencia en contra de las mujeres”.

Se evidencia entonces, en el razonamiento de las juristas y académicas que participaron en su elaboración, que “cualquier negativa o rechazo a la autoridad masculina es vivida por el hombre agresor como una trasgresión a un orden “natural” que “justifica” la violencia de su reacción en contra de la mujer” y, por tanto, se necesitaba la creación de una ley en contra de la discriminación y la violencia de género.

De aprobarse, esta ley revertiría el retroceso que ocasionó en mayo pasado la derogación de algunos numerales de la antigua Ley de Violencia contra la Mujer y la Familia, que establecían medidas cautelares contra los agresores, con lo cual las venezolanas quedaron en total indefensión contra la violencia doméstica.

06/MR/GT/GG

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