Inicio Liberan a mujer rarámuri que se defendió de agresor sexual

Liberan a mujer rarámuri que se defendió de agresor sexual

Guadalupe Lucrecia Bustillos Cruz, mujer rarámuri (tarahumara) de 26 años que golpeó y mató a Teodoro Venancio Torres cuando estaba a punto de violar a su mamá, Martha Sarina Cruz, después de intentarlo con ella, fue liberada.

Juan Rodríguez Zubiate, magistrado de la Segunda Sala Penal, consideró que Guadalupe actuó en defensa propia, por eso revocó la formal prisión que le dictó el Juzgado Primero Mixto de Guachochi y ordenó su inmediata liberación.

Al resultar acreditada la excluyente de incriminación relativa a la legítima defensa, prevista en la fracción IV del Artículo 28 del Código Penal en vigor, se decreta la libertad inmediata de Guadalupe Lucrecia Bustillos Cruz, a quien se le dictó auto de formal prisión por considerarla probable responsable en la comisión del delito de homicidio, cometido en perjuicio de quien en vida respondiera al nombre de Teodoro Venancio Torres, por hechos ocurridos el 29 de mayo de 2007, en la comunidad de Remejarachi, municipio de Guachochi, dice textualmente el fallo de la Segunda Sala Penal.

Y complementa: En consecuencia, debe comunicarse vía telefónica con el juez Primero Mixto de Primera Instancia del Distrito Judicial Andrés del Río para que sirva proveer lo conducente a fin de que se ordene la libertad de Guadalupe Lucrecia Bustillos Cruz, única y exclusivamente por lo que a este proceso se refiere.

Como informó en su momento Cimacnoticias, Guadalupe Lucrecia estaba presa, acusada de homicidio en Guachochi desde mayo pasado cuando golpeó y mató a Teodoro Venancio por defender a su madre.

Según las declaraciones ministeriales de Martha Sarina Cruz, Calixtro Jariz y la propia Guadalupe Lucrecia, estaban en la casa de Teodoro Venancio, en Remejérachi, tomando tesgüino (bebida tradicional entre los rarámuris, fermentada de maíz) cuando ocurrieron los hechos.

Afirman que Teodoro Venancio intentó violar a Martha Sarina, Guadalupe Lucrecia trató de convencer al señor para que la dejara y ante la negativa del agresor, le pegó con un palo en la cabeza, matándolo.

Desde el inicio alegó legítima defensa, pero el Ministerio Público la consignó por homicidio y el Juzgado Primero Mixto de Guachochi le dictó formal prisión.

Lucha Castro, directora del Centro de Derechos Humanos de la Mujer, aplaude el fallo del magistrado Rodríguez Zubiate. Considera que la autoridad judicial debe ser sensible con este tipo de casos donde las mujeres no tienen más remedio que defenderse de la violencia que enfrentan.

Y lamenta la postura de la Procuraduría de Justicia, instancia que también apeló el dictamen del Juzgado Primero Mixto de Guachochi, pero para que la Segunda Sala Penal quitara la excluyente de legítima defensa.

A juicio de Lucha Castro, el Ministerio Público debería ser más sensible en los casos de mujeres violentadas y más cuando se trata de indígenas que ni siquiera hablan castellano y apenas pueden defenderse.

Guadalupe Lucrecia y Martha Sarina hablan su idioma y desconocen el castellano, por lo que hicieron su declaración ministerial a través de intérpretes.

LOS TESTIMONIOS

Martha Sarina tiene 60 años. Declaró que ella y su hija fueron a la casa de Teodoro Venancio el 29 de mayo del presente año, en Remejérachi, pues las invitó su nuera Concha a tomar tesgüino.

Como a las nueve de la noche Teodoro Venancio le propuso tener relaciones sexuales a cambio de mil pesos. Ella no quiso. Él se enojó y la golpeó en la cara, la espalda y las manos.

Me pegó con las botas, tumbándome al suelo y ahí me pegó más, sostuvo la señora en la declaración ministerial.

Declaró que Calixtro estaba cerca e intervino. Teodoro Venancio golpeó también a su nieto y volvió a agredir a Guadalupe Lucrecia.

Cuando me estaba quitando las enaguas llegó Guadalupe y me lo quitó, señaló. Explicó que Teodoro Venancio también le pegó a Guadalupe Lucrecia y siguió agrediéndola a ella, con intenciones de violarla.

Guadalupe agarró un palo y le pegó a Teodoro Venancio para quitárselo de encima a su mamá. Le pegó en la cabeza. El señor cayó al suelo y ya no se levantó.

Yo nunca le insinué nada a Teodoro para que se portara así conmigo, aclaró Martha Sorina. Cuando le tomaron la declaración ministerial, la indígena tenía claras muestras de la agresión que sufrió: raspones en la espalda, pómulos hinchados, la sien inflamada, moretones en un seno y un glúteo inflamado.

El testimonio de Calixtro Jariz es muy parecido. Dijo que estaban en la casa de Teodoro Venancio tomando tesgüino. Que su abuelo se quiso llevar al arroyo a Martha Sarina, pero ella no quiso. El señor le pegó tumbándola al suelo.

Yo le dije que la dejara pero él se enojó y me pegó en la cara. Se fue de nuevo con Martha a querérsela llevar. Intervino Guadalupe, mi abuelo le pegó. Ella agarró un palo y le pegó en la cabeza, declaró el nieto de Teodoro Venancio.

Guadalupe Lucrecia sostuvo en su declaración que antes de que agrediera a su mamá, Teodoro Venancio intentó violarla a ella.

Me jaló de la mano para arriba de un arroyito y me quería luchar, tener relaciones sexuales conmigo, indicó. Aseguró que después, cuando el señor agredió a Martha Sarina, ella intentó convencerlo que la dejara en paz pero no pudo.

Yo arranqué. Agarré un palo, le pegué cuatro garrotazos y se cayó al suelo. No se levantó, ni se movía, lo vI que estaba muerto, admitió.

Según el expediente, inmediatamente dieron aviso a las autoridades. Otro día fueron agentes ministeriales a Remejérachi y detuvieron a Guadalupe Lucrecia.

El caso llegó al Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, institución que logró la liberación de la mujer.

Juan Rodríguez Zubiate, magistrado de la Segunda Sala Penal, consideró que la rarámuri actuó en defensa propia, por eso revocó la formal prisión que le dictó el Juzgado Primero Mixto de Guachochi y ordenó su inmediata liberación.

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