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Libros objeto: cosas pequeñas para construir una revolución

Por Sandra Torres Pastrana

“No somos culpables de nuestra opresión, somos responsables de nuestra liberación” fueron las palabras de bienvenida escritas en el patio del inmueble que alberga al Centro de Investigación, Capacitación y Apoyo a la Mujer (Cicam) de la Ciudad de México, ubicado en la colonia Roma del Distrito Federal.

En esta casa feminista, la semana pasada se llevó a cabo la presentación de ocho libros objeto con poemas escritos a mano por las participantes del taller de encuadernación artesanal que ofreció Nicole Delgado durante el segundo semestre del 2007, con el objetivo de fomentar la creación literaria, manual y editorial de las mujeres.

Elaborados en formas y tamaños diversos, con la creatividad de cada una de las autoras y con material escogido por cada una de ellas –hilos de cañamo, papel de distintas texturas, pegamento—los libros se mostraban al público en colores negro, rojo, amarillo y blanco.

Durante la presentación de estos libros, alrededor de 50 asistentes disfrutaron de la voz de la cantante Dulce Chiang que interpretó “La ira de Juliette”, y se leyó una carta de la maestra puertorriqueña Nicole Delgado, quien no pudo estar presente la noche de la presentación.

Dijo Delgado en su carta, escrita desde su natal Puerto Rico, que la causa que une a las mujeres va más allá de los problemas político-económicos que disminuyen su labor en el mercado editorial. La revolución, enfatizó, es algo que se puede hacer con las manos, en las cosas pequeñas de la vida diaria y en las relaciones interpersonales.

Por su parte la poeta Yamilé Paz Paredes presentó uno a uno los ocho libros objeto: el primero fue el de Anais Abreu, titulado “Pelo corto”, seguido por el de Carmen Mendoza “Al calor del sabor” y el de Diana Reza “Desde el dolor”.

También se presentaron los trabajos de Eva Cabo, Lauri García, Marina Ruiz, Marta Bustamante y Miriam Djeordjian.

En entrevista para Cimacnoticias, Miriam Djeordjian, directora de la casa feminista, dijo que el interés del Cicam es mantener círculos creativos que mantengan a la mujer en dos miradas, la articulación y la preocupación por la coyuntura política y social que le afecta y rescatar la parte creativa de las mujeres.

Para Djeordjian, aunque el Cicam nace como un Centro de investigación, siguió por el rumbo del feminismo autónomo, con el fin de que el feminismo no sea institucionalizado ya que lo que nació como un movimiento social no puede institucionalizarse.

Por otro lado consideró importante que las mujeres salgan a las marchas y se encuentren pendientes de las decisiones que se toman en torno a las cosas que les afectan, pero matizó lo importancia de los puntos sutiles que tienen que ver con lo íntimo de las mujeres.

El gran desafío, dijo, es que las mujeres puedan decir y decidir en cosas tan importantes como la interrupción legal del embarazo, donde se debe considerar de suma importancia el trabajo de culpa y muchas limitantes sociales que cargan las mujeres y que se encuentran programadas en su disco rígido y la limitan.

El reto, aseveró, está en reprogramarlo, borrando estas limitantes y desarrollar lo mucho que pueden hacer desde su interior.

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