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Liderezas, rechazadas en sus países de origen

Por María de la Luz González

Un número importante de mujeres procedentes de países centroamericanos en guerra que lograron empoderarse durante el exilio, fueron rechazadas por sus comunidades de origen al regresar, porque su conducta chocaba con las prácticas tradicionales, manifestó Mérida Morales O’Donell, representante regional de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Al ser rechazadas, muchas de ellas tuvieron que abandonar sus comunidades, por lo que se perdió una gran parte del trabajo en materia de género que se había realizado, y que no pudo tener efectos, o al menos efectos considerables, entre quienes permanecieron en sus poblaciones durante la guerra, explicó.

“Tuvimos mujeres líderes que participaron defendiendo los derechos de la población refugiada, organizando los campos. Pero al regresar a Guatemala, no pudieron ser aceptadas por la comunidad tradicional que no había salido, por sus abuelas, por sus madres y por los hombres. Llegaron a romper esquemas, no fueron aceptadas y ahí se perdió mucho de lo invertido. No tenemos cifras, pero sí registramos esta situación”, precisó.

En entrevista con Cimacnoticias, explicó que el fenómeno consta en los informes de evaluación del retorno guatemalteco, pero es aplicable a cualquiera de los países que atravesaron por estos procesos, ya que las mujeres exiliadas alcanzaron un grado de conciencia sobre sus derechos que no se generó en sus comunidades de origen.

Consideró que lo ocurrido es una enseñanza general, tanto para el ACNUR como para las organizaciones de la sociedad civil, ya que el trabajo se centró en las comunidades desplazadas o exiliadas por las guerras que enfrentaron los países centroamericanos durante las dos décadas pasadas.

“En el país de retorno, de origen, no había habido una inversión tan grande de la ONU y las ONG con proyectos y empoderamiento de la mujer, las que se quedaron no habían recibido esas capacitaciones, esas lecciones. Esa fue la experiencia”, precisó.

Morales O’Donell consideró, sin embargo, que no se perdió todo el trabajo realizado, porque las mujeres que se vieron obligadas a abandonar sus comunidades pudieron replicar su aprendizaje en su familia y en otras personas cercanas y, sobre todo, tomaron conciencia de sus derechos y capacidades.

05/LG/GM

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