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Manos de colores para las mujeres de Ciudad Juárez

Por Martha Martínez

No necesitaron palabras o letras para hacer suya la demanda de una década. Los delegados de Amnistía Internacional (AI) exigieron hoy con la palma de sus manos, plasmadas con pintura en una manta, justicia para las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, más de 300, y sus familiares.

¡Nunca olvidaremos a sus hijas! y ¡No más violencia contra las mujeres! Fueron las consignas en diversos idiomas que los 500 delegados de AI dijeron a las madres de las víctimas que acudieron a Cocoyoc, Morelos, para recibir la manta que les entregaron en nombre de 1.8 millones de activistas del organismo alrededor del mundo.

Con las fotografías de sus hijas colgadas en el pecho y la demanda de ¡Justicia! Pintada en letras rojas, Josefina González, madre de Claudia Ivette González, así como Patricia Cervantes y Martha Delgado, madre y tía respectivamente de Neyra Azucena Cervantes, agradecieron el apoyo del mayor organismo defensor de los derechos humanos del mundo.

Lo anterior porque coincidieron en que además de enfrentar el dolor de haber perdido a sus hijas y en algunos casos, la incertidumbre de no saber dónde están, enfrentan todos los días el hostigamiento, la violencia y el desinterés de las autoridades.

No se referían sólo al gobernador del estado, Patricio Martínez, también al presidente Vicente Fox, quien reiteradamente ha asegurado que los homicidios y desapariciones de mujeres en el norteño estado son un asunto de jurisdicción local, con lo que ha impedido que el caso sea llevado al ámbito federal.

Vestidos con playeras blancas que en diversos idiomas demandaban ¡No más violencia contra las mujeres!, los delegados de AI y madres de las víctimas reiteraron su repudio a los homicidios que desde 1993 a la fecha han cobrado la vida de más de 300 mujeres, mientras según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), cuatro mil más han desaparecido.

Con colores rojo, morado, amarillo y verde, cuyo único significado era la solidaridad, delegados de Nepal, Austria, Argentina, Hong Kong, Estados Unidos y 75 países más, hicieron suya la demanda de ¡Ni una muerta más!.

Ni la lluvia que comenzaba a aparecer, ni el contrastante calor, impidieron que Cocoyoc, un lugar turístico donde la gente viene a descansar y olvidarse de sus problemas, se convirtiera en el punto de confluencia de madres de las víctimas y activistas de derechos humaos para demandar juntos justicia para las mujeres de Ciudad Juárez, y del mundo.

Negros, rubios, pelirrojos, lacios y chinos, todos defensores de los derechos humanos, en cada uno de sus idiomas levantaron las manos para hacer una sola demanda: ¡Justicia!.

De esta forma desafiaron 10 años de silencio, excusas, impunidad, desinterés y violencia encarnadas en las autoridades locales y federales, para encender, como dijo la secretaria general de AI, Irene Khan, una pequeña luz en el camino.

2003/MM/MEL

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