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Marianne Craig Moore

Por Erika Cervantes

El mundo y su belleza han sido tema de muchas y muchos poetas; lo difícil es encontrar y reconocer que el mundo a veces no ofrece tantas posibilidades como se quiere. Esto es lo que pensaba Marianne Craig Moore, poeta norteamericana ganadora del Premio Pulitzer.

Marianne Craig Moore nació el 15 de noviembre de 1887 en St Louis, Missouri, hija de Juan Milton Moore, ingeniero-inventor, y María Warner, profesora antes del nacimiento de Marianne. Su padre fue internado en un hospital psiquiátrico debido a una enfermedad mental; este hecho marcaría en la vida de Marianne una profunda cercanía con su madre.

En 1896, la familia Craig Moore se trasladó a Pennsylvania, en donde la madre de Marianne, María Warner, trabajó como profesora en el instituto de Metzger, una escuela privada para señoritas.

Marianne Moore no era una estudiante excepcional de la universidad de Bryn Mawr en Pennsylvania, pero era popular y sociable, lo que la acercó a la literatura con su amigo Tipyn O’Bob y con Peggy James, hija del psicólogo Guillermo James y de Frances Browne.

Al lado de Peggy, Marianne viajó a Europa en los años 60 y descubrió el placer de escribir en prosa.

Antes del viaje a Europa, Marianne deseaba ser pintora. Sin embargo, su talento para la escritura se reveló a edad temprana: a los siete años escribió sus primeros ensayos de poesía.

A los 22 años, y después de viajar, Marianne Moore se graduó en biología e histología. Para sobrevivir dio clases de mecanografia y contabilidad por cuatro años en la Escuela India Industrial de Estados Unidos, en Carlisle. Uno de sus alumnos era el atleta americano nativo Jim Thorpe.

A los 24 años, durante sus vacaciones en Inglaterra y Francia, se publicaron sus primeros poemas en The Egoist, un periódico inglés de ideas feministas en donde encontró una manera de expresar las limitantes que las mujeres enfrentaban, y conoció a Alfred Kreymborg en 1915.

Asimismo, en la aldea de Greenwich, en el apartamento de Kreymborg ella conoció a poetas jóvenes de vanguardia como Wallace Stevens y Guillermo Carlos Williams, quienes influyeron para que ella se tomara en serio como poeta.

Después de vivir en Chatham, Nueva Jersey, con su madre, Marianne regresó en 1918 a Nueva York con ella. A partir de 1919 se dedicó a la escritura, mientras para sobrevivir trabajaba como secretaria, profesora particular y ayudante de bibliotecario en la Biblioteca Pública de Nueva de York.

El primer libro de Moore, Poemas, apareció en Londres en 1921, cuando ella tenía 34años. Fue publicado sin su conocimiento por dos de sus amigos, Hilda Doolittle y Roberto McAlmon. A este volumen siguieron Marriage (1923) y Observaciones (1924), que ganaron la concesión de The Dial para el servicio distinguido a las letras americanas.

T.S. Eliot observó su trabajo temprano y escribió en 1923: “puedo pensar solamente en cinco poetas contemporáneos ingleses, irlandeses, franceses y alemanes cuyos trabajos me excitan tanto o más que los de la señorita Moore”.

Estos trabajos contienen algunos de sus poemas más conocidos: Para cocer al vapor el rodillo, Los pescados, Cuando compro cuadros, Peter, Los trabajos de Hércules y Poesía. En Observaciones Moore trajo a su verso el ritmo de la prosa; también evitó la rima en alrededor de la mitad de sus poemas.

En 1925 se convirtió en redactora temporal de The Dial, el diario americano más influyente en la literatura y las artes, donde trabajó hasta que el diario fue cerrado en 1929 por razones financieras.

Durante estos años, Marianne publicó textos de escritores como Paul Valery, T.S. Eliot, Hart Crane, Ezra Pound, y Ortega y Gasset El cierre del The Dial fue un revés severo a la carrera de Moore como crítica, aunque continuó publicando ensayos sobre temas diversos.

Para Marianne sus temas favoritos eran los animales y su semejanza con la humanidad, así como el descubrir paisajes interiores nuevos. La segunda guerra mundial la hizo explorar las grandes contradicciones del genero humano. Su identificación trágica con el dolor la refleja en Sin embargo (1944).

Siete años más tarde Marianne sufrió la pérdida emocional más grande: la muerte de su madre, en 1947. Los últimos libros de Moore incluyen Poema recogido (1951), por el que obtuvo el premio Pulitzer, y el premio de Bollingen, en 1953, por Predilecciones (1955).

La influencia de Moore se observa en escritores tales como Elizabeth Bishop, Randall Jarell, Richard Wilbur y Robert Lowell. Además, fue la musa inspiradora de la poeta Sylvia Plath, quien la identificó como “el hada madrina de lo incógnito”.

Marianne Moore murió en Nueva York el 5 de febrero de 1972, y nos heredó el placer de mirar dentro de cada una y cada uno para construir un mundo posible.

05/EC/YT

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