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Martha Acevedo

Por Erika Cervantes Pérez*

Para muchas personas vivir sin causas es como encontrarse en un llano; a las mujeres la sociedad les ha enseñado a asumir que el servir a los demás es su destino y la riqueza en su vida.

Para Martha Acevedo ésa fue su causa hasta que encontró en las palabras de las feministas estadounidenses, como Betty Friedman, un nombre al malestar que le causaba no ser reconocida con la riqueza de su pensamiento y palabras, Se dio cuenta de la subordinación en la que socialmente había crecido por el hecho de nacer mujer.

Martha recuerda que su madre y su padre se esforzaron para que ella tuviese una profesión. Así entró a estudiar Biología en la UNAM, carrera que no concluyó al casarse e ir a vivir a Estados Unidos con su esposo.

La beca de su marido era insuficiente para mantener los gastos del hogar, por lo que Martha se emplea en el departamento de Astrofísica del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, donde descubrió una estrella supernova, logro que su esposo ignoró a pesar de la trascendencia para la ciencia.

Pero el descubrimiento más grande de Martha fue al cuestionarse su identidad como mujer y madre tras asistir a la conmemoración de los 50 años del voto femenino en San Francisco, California, en la década de los 70.

Su reflexión sobre el tema fue publicada en la revista Siempre!. Ahí inicio su caminar por el mundo periodístico del que no se ha apartado.

Su notoriedad como periodista hizo que Martha se encontrara con otras mujeres, y tejiera poco a poco una de las organizaciones civiles que saldría a las calles para preguntar “¿por qué las mujeres no tienen los mismos derechos?”.

Mujeres en Acción Solidaria (MAS) redactó un folleto para cuestionar el papel de las mujeres en la vida cotidiana. La mañana del 9 de mayo de 1971, Martha Acevedo, Antonieta Zapiaín y Antonieta Rascón llegaron al Monumento a la Madre con pancartas, folletos, mantas y globos para repudiar el tradicionalista festejo del 10 de mayo.

El acto tuvo una cobertura mediática que no imaginaron, ya que ese mismo día a la misma hora, las concursantes de Miss México dejarían una ofrenda floral en ese monumento.

Las mujeres de clase media comienzan a debatir sobre el trabajo doméstico, el control de la natalidad y la falta de reconocimiento al trabajo que las mujeres aportan socialmente, la responsabilidad del cuidado y educación de las y los hijos.

Las feministas mexicanas habían iniciado la marcha y no se detendrían: en 1975 la ONU declara el Año Internacional de la Mujer y algunas feministas se suman a las instituciones.

Martha no lo hizo; continuó trabajando con el movimiento y cuestionando profundamente cómo el gobierno mexicano era capaz de ignorar las necesidades de la mitad de la población.

En 1976 Martha Acevedo deja el movimiento feminista y retoma su militancia en el trabajo cotidiano. De esta labor se tiene ahora en la SEP el programa de los Libros del Rincón para fomentar en niñas y niños el placer de la lectura, y el suplemento “¡Uno, Dos Tres por Mi!”, publicado en el periódico La Jornada y que tiene como centro los Derechos Humanos de la infancia.

Martha nace en la Ciudad de México y continúa trabajando a favor del reconocimiento de los derechos de la infancia y las mujeres. Nos hereda a las mexicanas el surgimiento del movimiento feminista y la reafirmación de que para las mujeres lo personal es político.

*Periodista y fotógrafa mexicana, integrante de la Red Nacional de Periodistas.

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