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Más barato prevenir las enfermedades que curarlas

Por la Redacción

Para prevenir 80 por ciento de los problemas de salud de la población mexicana, como diabetes, hipertensión arterial, obesidad, parasitosis, enfermedades de la garganta y desnutrición, es necesario crear y fortalecer la costumbre de prevenir las enfermedades, indicó María Guadalupe Grijalva, de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Si desde niños conocemos los factores de riesgo que tienen las enfermedades y nos acostumbramos a demandar atención de primer nivel, no cabe duda que los padecimientos disminuirían; por ello, subrayó Grijalva, deberíamos enfocar a esos servicios los recursos económicos y humanos.

La profesora del departamento de Medicina Familiar, explicó que en materia de prevención de enfermedades hay muchas estrategias; como la aplicación de vacunas o las pláticas acerca de los principales problemas de salud como cáncer mamario, prostático y cérvicouterino, entre otros.

Para orientar hacia la prevención es preciso cambiar el modo de pensar y los estilos de vida en las personas: actualmente sólo el 10 por ciento de los mexicanos acuden al médico para hacerse revisiones periódicas.

Si bien es cierto que el éxito de la prevención radica en el trabajo de médicos y enfermeras, puntualizó Grijalva, mucho depende del cuidado y la responsabilidad que nosotros mismos le demos a nuestra propia salud.

Reconoció que parte del problema es que “la gente casi siempre asiste a recibir atención hasta que se enferma, lo que implica que cuando se da el servicio ya hay un daño en evolución; entonces, se invierten más recursos económicos y humanos e incluso a veces quedan secuelas irreversibles”.

La catedrática de la FM refirió que algunas de las causas que facilitan las principales enfermedades (como la diabetes, la hipertensión o la obesidad) son la alimentación no balanceada, el sedentarismo y el estrés.

Con la primera se asocia, además de los antecedentes familiares, la ingesta excesiva de carbohidratos (pan, tortilla, harinas), con la segunda se asocia el tabaquismo y el consumo excesivo de sal; y con la tercera, el alto consumo de carbohidratos, grasas y azúcares.

Por lo que toca a las parasitosis, éstas suelen ocurrir por consumir alimentos en la calle, no lavarse las manos, tener de antemano una mala nutrición y mantener un alto grado de estrés; acerca de las faringoamigdalitis, igualmente son producto de una alimentación inadecuada que provoca la disminución de las defensas del organismo, los cambios frecuentes de temperatura y la convivencia con personas que padecen este mal.

La especialista, concluyó su comentario reiterando que la desnutrición no sólo se presenta por falta de recursos económicos sino, sobre todo, por desconocimiento de los valores nutricionales de los alimentos.

       
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