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Más mujeres en la informalidad, herencia de Calderón

Por Guadalupe Cruz Jaimes
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El saldo de la administración de Felipe Calderón es negativo para los 18.5 millones de trabajadoras, el “cáncer más fuerte” que heredó el panista a las mujeres en el ámbito laboral es la informalidad, en la que se ocupan cerca de 13 millones de ellas.
 
Carmen Ponce, economista experta en género, informó a Cimacnoticias que el crecimiento de la informalidad responde a la falta de empleos en el país, ya que durante la gestión calderonista apenas se generó la tercera parte de las fuentes de trabajo que se necesitan.
 
La especialista detalló que en promedio cada año se crearon 500 mil empleos, muy por debajo de los 1.5 millones de fuentes de trabajo que se requieren. Por lo que el déficit de generación de empleos es de 6 millones.
 
Esta realidad muestra que Felipe Calderón se quedó lejos de cumplir su promesa de convertirse en el “Presidente del empleo”, pues al cierre de su administración sólo se le puede considerar  “Presidente del empleo informal”.
 
Ponce añadió que “no sólo se incumplió su promesa sino que actuó en contra de ella” al desaparecer 44 mil fuentes de trabajo con el decreto presidencial de extinción de Luz y Fuerza del Centro, de las cuales alrededor de 10 por ciento eran ocupadas por mujeres.
 
La economista refirió que el desempleo aumentó hasta cuatro veces en algunos estados, donde pasó de 2 a 8 por ciento, agravándose en las jóvenes con educación media superior y superior.
 
Ante la desocupación, millones de mexicanas se sumaron a la fila de la informalidad, donde se ocupan 29.1 millones de personas, de las cuales las mujeres representan 44.6 por ciento.
 
Ponce aseveró que “el empleo informal es el único que creció en los gobiernos panistas”, considerando como fuentes de trabajo informal a los que carecen de prestaciones esenciales como el acceso a instituciones de salud, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
 
Así, conforme al criterio de la OIT, de 2000 a 2012 la participación femenina en la economía informal creció 46.8 por ciento, mientras que la masculina se elevó a 17.4 por ciento, informó la experta con base en datos oficiales.
 
Ponce añadió que el aumento de la informalidad explica por qué en el país 7 de cada 10 trabajadoras carece de acceso a instituciones de salud, y esta situación se agudiza en entidades federativas como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, donde 8 de cada 10 mujeres ocupadas no cuentan con esa prestación.
 
La experta abundó que el escenario se complica aún más debido a los bajos salarios que perciben las mujeres, ya que más de 60 por ciento de ellas apenas gana de 1 a 3 salarios mínimos.
 
Mientras que sus ingresos aumentaron de manera mínima (4.5 por ciento) cada año, el precio de los alimentos se incrementó en promedio 50 por ciento. “Es decir, el costo de unos (productos de la canasta básica) creció 20 por ciento, y el de otros hasta 100 por ciento”, explicó.
 
El “crecimiento desmesurado” de la canasta desde 2008 recrudece la “inseguridad económica” que afecta a las personas más pobres, quienes en México suman 52 millones.
 
REFORMA LABORAL, EL TIRO DE GRACIA
 
Para Ponce la política de Calderón resultó “desastrosa” para las mujeres trabajadoras. Y prevé que la situación en la administración entrante no mejorará, entre otras razones, por la aprobación de una reforma laboral que perjudica a las trabajadoras al restarles derechos mediante la flexibilización del empleo.
 
Beatriz Luján, coordinadora nacional del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), coincidió en que las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo representarán más obstáculos para que las mujeres accedan a sus derechos.
 
Puso como ejemplo que la contratación temporal, a prueba y por horas, limita la organización sindical de las mujeres, “que hasta ahora ha sido el mecanismo por el cual hemos podido avanzar en los derechos de las trabajadoras”.
 
La sindicalista añadió que con esta reforma, la cual carece de visión de género, se refuerzan los roles tradicionales de género que sobrecargan de tareas a las mujeres.
 
En este sentido indicó que promueve la inserción laboral de las mujeres por unas horas para que tengan el resto del día para cumplir con su responsabilidad de “cuidadoras de los hijos y del hogar”.
 
Lo anterior en lugar de crear servicios públicos de cuidado infantil y de personas dependientes, para que las mujeres se desarrollen económica y profesionalmente. Además de establecer “acciones positivas” para que las tareas del hogar se distribuyan de manera equitativa entre mujeres y hombres.
 
La coordinadora nacional del FAT concluyó que aunque “el panorama se ve gris, las trabajadoras seguirán dando la lucha” mediante la campaña “Trabajo digno, derecho de las mujeres”, que impulsa la ratificación de los convenios 156, 183 y 189 de la OIT, relativos a los derechos femeninos en el ámbito laboral.
 
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