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Matamoros: mujeres, principales víctimas en casas de seguridad

Por Samara Del Toro/corresponsal

“Hay una preocupación muy seria porque hay muchas casas de seguridad en nuestra ciudad de Matamoros, muchas personas migrantes continúan siendo secuestradas y ultrajadas, víctimas tanto de coyotes como de algunas autoridades”, asegura Francisco Gallardo López, sacerdote responsable de la pastoral de Movilidad Humana (migración) en Matamoros y Reynosa.

Entre las principales víctimas de secuestro se encuentran las mujeres, ya que los hombres que logran escapar de sus captores relatan que son muchas las migrantes que continúan encerradas en las casas de seguridad.

“Para los varones es más fácil escaparse o correr que para las mujeres, quienes en cuestión de fuerza física son más vulnerables”, reconoce el párroco.

Agregó que en lo que va del año han atendido a cerca de 25 mujeres en la Casa del Migrante San Francisco de Asís. Sin embargo, son más las que intentan cruzar con ayuda de un traficante de migrantes o “coyotes”, por lo que el riesgo de ser secuestradas aumenta.

“Las mujeres corren más peligro porque por lo general buscan quien las cruce, por lo que se exponen al secuestro”, señala el responsable de las casas del Migrante.

HISTORIAS DE DOLOR

Hace un mes, recuerda el sacerdote, llegó a la catedral una mujer centroamericana, estaba muy golpeada y sin zapatos. Dijo que había escapado de una casa de seguridad y me pidió ayuda económica. “Le pedí que me esperara un momento para platicar con ella, pero cuando salí ya no estaba, lo que refleja el gran temor que tienen”.

Los peligros que enfrentan son muchos, como en el caso de una mujer guatemalteca que tenía tres meses de embarazo y había sido violada por un policía en Chiapas.

Esto pone en evidencia la corrupción en algunas autoridades, quienes ejecutan actos delictivos y colaboran con delincuentes, “las personas que nos deberían de cuidar, las autoridades, muchas veces son quienes están en contacto con estas personas”, reconoce el sacerdote, refiriéndose a los “coyotes”.

El problema que se enfrenta es que los migrantes no quieren denunciar y toman esta sarta de injusticias y delitos como el precio por alcanzar el sueño de vivir mejor y obtener un sueldo digno, que no encuentran en su país de origen.

DESAFÍAN EL PELIGRO

Hemos tenido niñas, niños, madres solteras, mujeres embrazadas que vienen de Centroamérica y tienen miedo de cruzar, pero al mismo tiempo albergan una esperanza que los lleva a internarse a los Estados Unidos y que es más fuerte que el peligro que sortean rumbo a sus destinos”.

Aclara el sacerdote que la pastoral de Movilidad Humana y la Casa del Migrante no son un refugio de delincuentes, porque “de ninguna manera los migrantes son delincuentes”.

Y exhortó a la comunidad para que haga consciencia de la importancia de ayudar a este vulnerable sector de la población, “ayudándoles a llegar a las casas del migrantes que se encuentran en diversas partes del país”, donde además de alimento y albergue temporal encuentran un poco de paz, necesaria para continuar su camino.

07/SDT/GG/CV

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