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Medios de comunicación reproducen estereotipos de género

Por la Redacción

Los medios de comunicación contribuyen a reproducir y expandir los estereotipos de género, que subyacen en el fondo de las conductas discriminatorias contra las mujeres en Centroamérica, afirmó la investigadora costarricense Blanca Valladares, en un informe Especial de Prensa Latina Mujeres del Tercer Milenio.

Una pesquisa realizada por la profesora universitaria tica constató que es de gran magnitud la influencia que ejercen canales televisivos, diarios, emisoras radiales y otros en la conformación de mitos, significados y valores atribuidos tradicionalmente a este sector de la población.

Para el imaginario popular, la mujer es sinónimo de función materna y empleada doméstica en el seno de la familia, lo cual es afianzado a través de imágenes o artículos promocionales vinculados a esas labores.

En casi todos estos coinciden rostros femeninos, supuestamente felices por el favor que le proporcionan los vendedores de cuanto artículo o equipo puede facilitar el quehacer del cual se cree responsable por herencia cultural.

La investigación “La maternidad y los medios masivos de comunicación” refleja que los formadores de opinión se han convertido en agentes socializadores de impacto y eficacia para mantener y reproducir diversas ideologías.

Entre ellas, ocupan un lugar preferencial las tendientes a reforzar la visión sobre una total diferencia entre géneros y la añeja cultura patriarcal prevaleciente en el subcontinente.

Valladares comprobó que la televisión y la prensa escrita, principalmente, transmiten la idea de que la mujer debe cuidar por los otros, y responder por la comida y el aseo del hogar.

La carga ideológica implícita en tales mensajes publicitarios obliga a la población femenina a asumir papeles protagónicos en cuanto a la maternidad y a liberar casi sin proponérselo a sus contrapartes masculinos con tal de no despertar el rechazo de la comunidad.

De tal modo, los hombres quedan libres ante la sociedad y pueden dedicarse de lleno a funciones públicas, aún cuando en el plano profesional estén por debajo de la capacidad de sus mujeres.

La falta de equidad, la subestimación y la desestimación de la importancia de la paternidad son cuestiones implícitas en los mensajes transmitidos por los medios de comunicación.

Ello está ligado a la escasa importancia que los gobiernos atribuyen a impulsar mecanismos de control respecto a los contenidos transmitidos por programas televisivos, periódicos, revistas y promociones comerciales, para evitar la marginación del sector.

Como resultado, los asesinatos de mujeres y niñas aumentan por día en América Latina y el Caribe, y cada vez son más cruentos los signos de violencia en los cadáveres de las víctimas.

El feminicidio representa el punto extremo de una situación caracterizada por la violación sistemática de los derechos del sexo femenino y constituyen uno de los problemas más graves en la región, de acuerdo con especialistas.

Datos del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer reflejan que en los últimos seis años Guatemala acumuló más de dos mil 500 asesinatos de mujeres; El Salvador, más de mil 530; y Honduras, 603 entre 2004 y 2006.

A esas muertes deben añadirse los suicidios de mujeres, porque detrás de las decisiones de las víctimas subyacen casi siempre los traumas por los maltratos recibidos en el hogar o a nivel social, insistió la Red de la Mujer en Nicaragua.

Lo más terrible, para los seguidores del tema, es que los medios de comunicación reproduzcan secuencias en las cuales los cadáveres femeninos aparecen mutilados, con signos de torturas, disparos o de estrangulación.

Tales señales sirven de cierto modo a quienes procuran hacer ver que las víctimas son en realidad los asesinos: esposos traicionados, abandonados o simplemente, separados de sus parejas por conductas agresivas anteriores.

Mientras, las autoridades gubernamentales de la mayoría de estos países alegan que carecen de información suficiente para determinar si existen patrones específicos de violencia de género y se desatienden de articular campañas favorables a fin de acabar con la problemática, concluye el informe Especial de Prensa Latina Mujeres del Tercer Milenio.

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