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Microempresas femeninas abaten pobreza al sur de la India

Por Nachammai Raman*
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Tradicionalmente, las mujeres de esta comunidad pesquera de la India se quedaban en casa o se dedicaban a vender el pescado que les traían sus maridos. Pero en los últimos años, la escasez de peces disminuyó la captura a lo largo de la costa sur de este país centro asiático y los pescadores salen menos a alta mar.
 
Geeta Selvaraj tiene un servicio de comida en Nagapattinam, un pueblo predominantemente pesquero del sureño estado hindú de Tamil Nadu. Ella y otras mujeres se turnan para preparar platillos, pues sólo tienen una cocina a gas en un diminuto comercio.
 
Sus ingresos se duplicaron en los últimos años al tiempo que los de su marido disminuyeron. “Como las mujeres trabajamos, no tenemos que pedirle dinero a nadie y eso ayuda con los gastos del hogar”, explicó para contar cómo se adaptó a la nueva realidad.
 
India es uno de los mayores proveedores de pescado del mundo. La industria emplea a unos 14.5 millones de personas. El sector representa 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
 
La extensa costa de Nagapattinam convierte a la pesca en la segunda industria más importante, después de la agricultura.
 
Según el Banco Nacional para la Agricultura y el Desarrollo Rural, hay unos 90 mil pescadores en lo que se considera la “capital de la pesquería” de Tamil Nadu. “Además de un ingreso, el negocio me da la posibilidad de salir de casa e interactuar con otras personas y saber un poco más de lo que pasa en el mundo”, relató Selvaraj.
 
Nagapattinam tiene 1.6 millones de habitantes y unas mil 25 mujeres por cada mil hombres, por lo que ellas constituyen una parte importante de las estrategias de desarrollo en este distrito.
 
El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) asiste a un Programa de Sustento Sostenible Postsunami que permitió el surgimiento de miles de microempresas en la zona, conocidas como grupos de autoayuda.
 
FIDA, una agencia especializada de la Organización de Naciones Unidas, trabaja con el gobierno local para crear por los menos 12 mil microempresas en seis áreas costeras de Tamil Nadu para 2016; ya hay entre 9 mil y 10 mil en operación.
 
MUJERES EMPRESARIAS
 
“Queremos que los grupos de autoayuda sean una herramienta para transformar a las mujeres en empresarias. Queremos construir comunidades autosuficientes”, explicó Senthil Kumar, oficial de monitoreo e información para el programa del FIDA en Tamil Nadu.
 
El tsunami de 2004 en el Océano Índico destruyó la pesca en la zona de Tamil Nadu. El perjuicio a la industria pesquera fue de unos 4 mil 800 millones de rupias (unos 65 millones de dólares).
 
Antes del nefasto episodio, la pesca era una actividad lucrativa para la zona en términos locales. Los pescadores lograban hacer unos 300 dólares al mes. Ahora dicen que el ingreso se redujo a la mitad.
 
Primero fue porque los pescadores perdieron sus barcos y redes. El gobierno otorgó una compensación a 17 mil 672 pescadores, pero aun después de reparar y reemplazar todo el equipo, la industria no se recuperó a lo que era antes del tsunami.
 
Los pescadores se quejaron de que después del tsunami hubo menos peces, por lo que buscaron una mejor captura en aguas jurisdiccionales de Sri Lanka, lo que terminó generando un problema entre Nueva Delhi y Colombo.
 
El programa del FIDA se creó para disminuir la dependencia de la pesca que tienen las comunidades costeras. Pero como los hombres se niegan a cambiar de actividad, las principales beneficiarias son las mujeres.
 
“Cuando hay un desastre, se espera que las mujeres se ocupen de la familia. Alimentar a los niños y otros miembros de la familia se vuelve su principal preocupación y de inmediato comienzan a involucrarse en esas actividades”, explicó Vasudha Gokhale, profesora del Colegio de Arquitectos BN, quien estudió cómo hicieron frente al tsunami las mujeres de la zona costera de Tamil Nadu.
 
Pero no todos los grupos de autoayuda fueron exitosos porque el gobierno les eligió las actividades. “Muchas mujeres comenzaron microempresas en áreas que no les eran afines”, explicó Madhavan Krishnakumar, de la organización civil Sociedad para el Bienestar de la Aldea de Avvai.
 
Otras organizaciones como la Asociación para el Desarrollo del Pueblo participaron en la creación de microempresas, pero luego optaron por concentrarse en la capacitación de jóvenes, según contó su director Joe Velu.
 
“Había demasiada gente en eso. Se duplicaba mucho el trabajo y se superponía”, apuntó.
 
Cuando llegó el FIDA hace seis años, lo primero que hizo fue realizar una encuesta. “Clasificamos a los grupos de autoayuda según su rendimiento y encontramos debilidades que debían atenderse para que fueran viables. Luego reestructuramos a las más débiles”, explicó Kumar, del FIDA.
 
SUBSISTENCIA
 
Las mujeres de los grupos de autoayuda ganan en promedio unas 5 mil rupias (unos 80 dólares) al mes, con lo que apenas les alcanza para una familia de cuatro integrantes, gracias a que los pescadores perjudicados por el tsunami reciben una vivienda gratuita.
 
Revathi Kanakaraj perteneció a un grupo de autoayuda creado en 2000 y que se desintegró tras el tsunami. Hace tres años, se unió a otro creado por FIDA. “Aprendí sobre microcrédito y ahorros”, comentó a IPS/Cimacnoticias.
 
Los conocimientos financieros son un componente clave del programa del FIDA porque el objetivo es que las mujeres puedan acceder a un crédito y fomentarles el hábito de ahorrar.
 
Según el gobierno de Tamil Nadu, los grupos de autoayuda tenían ahorrado hasta 2012 unos 34 mil millones de rupias (unos 543 millones de dólares). La mayoría de las mujeres entrevistadas dijeron que aportaban entre 20 y 120 rupias (0.32 a 1.92 dólares) al mes.
 
Kasturi Ravi solía observar el horizonte esperando que regresara su esposo pensando en el dinero que ganarían de la venta del pescado que él traía.
 
Pero en el “Boxing Day” (Día de las Cajas, una festividad anglosajona celebrada cada 26 de diciembre) de hace 10 años, apareció sin vida en la orilla tras el devastador maremoto que dejó 6 mil personas muertas en este estado, el más perjudicado.
 
Mientras limpia pescado en una pequeña choza hedionda con otras integrantes de su grupo de autoayuda, Ravi recuerda las dificultades que sufrió tras la muerte de su marido y se siente orgullosa de lo que logró.
 
Ravi gana unos cuatro dólares al día. No es mucho, pero le alcanza para vivir.
 
*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS.
 
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