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Migrantes en SLP son agredidas, pero no denuncian

Martha Núñez estuvo casi tres meses sin bañarse, sin comida y sin un lugar seguro donde dormir. Prefirió esas condiciones porque no confía en las instituciones que ayudan a las y los migrantes.

Ella viene del departamento hondureño de Yoro, de donde salió el pasado 5 de julio con el sueño de llegar a Estados Unidos, trabajar y enviarle dinero a su única hija de 15 años y a su madre, pero no lo ha conseguido.

Después de andar sin rumbo por las calles de esta capital potosina, Martha retomó fuerzas y volvió a subirse al tren de carga con el anhelo de cristalizar su objetivo.

En el Centro de Atención a Víctimas del Delito (Cavid), su directora general, Martha Orta Rodríguez, dice que las migrantes centroamericanas que se quedan en México no tienen garantizado su derecho a la alimentación, son víctimas de desigualdad frente a los hombres, y están en riesgo de convertirse en víctimas de explotación laboral, sexual o para transportar droga.

El Cavid centra su atención en víctimas del delito de la entidad. Cuando llega a solicitar apoyo una o un migrante se le interviene en la crisis y se le orienta a qué instancia recurrir; previamente se les ofrece ayuda psicológica, jurídica y médica.

"Son pocas migrantes las que aceptan ayuda jurídica. Se quedan en la etapa médica y psicológica por tres motivos: uno, les aterra quedar embarazadas o con VIH/Sida luego de ser víctimas de violación; dos, tienen miedo a las represalias que puedan tomar sus victimarios, y tres, no se van a quedar aquí al seguimiento de una demanda penal", explica Orta Rodríguez.

La secretaria técnica del Consejo Estatal de Población (Coespo), María Teresa Galicia Saldaña, señala que las y los migrantes centroamericanos han encontrado en San Luis Potosí (SLP) mejores condiciones económicas que en sus países, por ello deciden quedarse. Lo difícil de llegar a EU también las orilla a pasar temporadas largas aquí.

VIDA EN LA INDIGENCIA

Martha Núñez, originaria de Nicaragua, cuenta a Cimacnoticias: "En este tiempo ya estuve en Saltillo, pero me regresé porque perdí cinco mil pesos que me había mandado mi madre, se me cayeron en alguna bajada o subida del tren, y como en Nuevo Laredo la gente no ayuda nada, mejor me regresé para acá; también me regresé porque un hombre me quiso agarrar a "mudazos" (golpes), me siguió pero aquí lo denuncié a la policía".

En San Luis, ella dormía en una cancha cercana a las vías del tren. Conocía la zona y buscó trabajo para poder juntar dinero; en agosto trabajó cinco días en un puesto de comida, le pagaron 100 pesos por día. Otra ocasión trabajó dos semanas lavando platos y no hubo pago.

Marc Dávila Harris, director de Educación y Capacitación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), dice que las mujeres migrantes originarias de otros países son más vulnerables a ser víctimas de violación de sus Derechos Humanos (DH), pero no denuncian.

"Aunque su presencia va en aumento son pocas las denuncias; de acuerdo con el registro de la Comisión, por cada 100 atenciones directas de hombres se atiende a una mujer", detalla.

Martha Núñez es una de las y los 140 mil migrantes irregulares retenidos en México, en EU o que logran entrar al país vecino, según los datos del Instituto Nacional de Migración (INM).

Entre enero de 2010 y agosto de 2012, la delegación estatal del INM repatrió a 600 mujeres; en ese mismo periodo fueron repatriados 5 mil 790 hombres.

En la Casa de la Caridad Cristiana (Casa del Migrante), entre enero y agosto de 2012 se atendieron a 571 mujeres y 11 mil 471 hombres. Otro número no cuantificado de personas en situación de migración pasan sin llegar a la Casa del Migrante y sin ser asegurados por el INM.

Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador son los países con el mayor número de población migrante expulsada en la década reciente, en gran parte debido al bajo desarrollo económico y a la falta de programas que mejoren la calidad de vida de sus habitantes, señala un informe de la CEDH.

El reporte "Migraciones, vulnerabilidad y políticas públicas. Impacto sobre los niños, sus familias y sus derechos", elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), indica que "las mujeres y los niños viven usualmente con la migración una situación de alta vulnerabilidad; es decir, un aumento de los riesgos y la posibilidad de que sus derechos se vean dañados o su integridad afectada".

María Teresa Galicia Saldaña, secretaria técnica del Coespo, dice que la salida de mujeres y hombres que buscan llegar a EU trae consigo la pérdida del patrimonio social, un desarraigo de sus comunidades de origen y el rompimiento del funcionamiento de la familia.

"En las dos posibilidades, de cumplir su objetivo inicial o quedarse en México, pasan mucho tiempo fuera de casa, al grado que se van rompiendo los vínculos", explica.

A Martha Núñez le pesa a sus 45 años no estar en EU, ni poder regresar a Honduras. Lo ha pensado y se lo ha dicho a su madre e hija.

De respuesta recibió un "no vengas, ya has caminado mucho", así que sin dinero y sólo con la garantía de la fe y su sueño guardado en la mochila que le acompaña, se despide y espera unos minutos para subir al tren que la llevará a otra vez a Saltillo, Coahuila.

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