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Millones de refugiadas y desplazadas olvidadas por el mundo

Por María Elena López Segura

Olvidadas por sus propios gobiernos, perseguidas, invisibles para los dueños del poder político y económico, millones de mujeres sobreviven como refugiadas y desplazadas deseando a veces la muerte como única opción para liberarse de la esclavitud sexual, el hambre y las enfermedades.

“Yo era voluntaria y educadora de grupos en la localidad de Magdalena Medio, el corazón de los campos petroleros del norte de Colombia. Estaba en la oficina cuando me entregaron un video. En la cinta vi a un colega siendo torturado y asesinado. El mensaje era claro: si continuaba mis actividades sería la próxima”. María tuvo que huir a Bogotá.

María se convirtió en una más de los 40 millones de refugiados o desplazados que hay en el mundo a causa de conflictos armados y sus secuelas.

De esa cifra se estima que el 80 por ciento son mujeres y niños, según datos de Naciones Unidas difundidas en el libro Mujeres, Guerra, Paz, basado en los testimonios de habitantes de 14 países y zonas afectadas por conflictos armados, unos más añejos que otros, otros que parecen interminables.

El libro está basado en una investigación de Elisabeth Rehn y Ellen Jonson Sirleaf y fue editado por el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM por sus siglas en inglés).

Como todos los aspectos de la guerra, el desplazamiento tiene dimensiones específicas de género.

“Las mujeres son más susceptibles de terminar como desplazadas y quedarse solas a cargo de los niños. Los hombres se van al frente y mueren ahí o son asesinados, mientras las mujeres y niñas aprenden a ser el único sostén de sus familias en ambientes en los que, aún en tiempos de paz, tienen muy pocos derechos”, agrega el escrito.

TODO ES MERCANCÍA EN LA GUERRA Y EN LA PAZ

Con frecuencia quedan atrapadas entre los grupos armados enfrentados en lugares donde no hay acceso a la ayuda humanitaria. En ambientes hostiles sin acceso a los servicios básicos, son obligadas a convertirse en esclavas sexuales para conseguir protección y alimentos para ellas y sus familiares, madres, hijos, hermanas o hermanos menores.

Habla Rebeca, una mujer de 45 años de edad. “Hace tres años dos de mis siete hijos simplemente desaparecieron cuando escapábamos de las tropas rebeldes. Huíamos de nuestro pueblo, Bo, en Sierra Leona. Un grupo de rebeldes nos atrapó y mató a mi esposo. Me hicieron desnudarme y me tiraron al suelo. Creí que iban a matarme, pero uno de ellos era de mi villa y les dijo que me dejaran en paz”.

Alrededor de 12 millones de los desplazados del mundo eran refugiados antes, eso indica que habían cruzado una frontera internacional. Del total, 25 millones se vieron forzados a huir de sus localidades pero permanecen en sus países de origen y son considerados desplazados internos.

Forzados por la violencia de los bandos enfrentados, grupos paramilitares e incluso gobiernos, los errantes dejaron atrás sus sueños, sus casas, sus escuelas, su patria para salvar sus vidas.

Pero en el camino lo perdieron todo y comenzaron a morir mientras intentaban mantenerse vivos, mirando impotentes cómo eran torturados, violados sus derechos en todas las formas y por todos los bandos y finalmente asesinados sus amigos y familiares, pero también los desconocidos. Todos se convirtieron en sólo números.

El éxodo no es una consecuencia indirecta de la guerra, es una estrategia bien diseñada y medida de los combatientes, aseguran las autoras, quienes visitaron zonas como los territorios palestinos, Timor Este, Ruanda, la República Democrática del Congo o Bosnia Herzegovina, incluido Kosovo, sólo por citar algunos.

UN DESPLAZADO ES…UN REFUGIADO ES…NADA

Según la Convención de Ginebra de 1951, “un refugiado es una persona que es perseguida por su raza, religión, nacionalidad, o pertenencia a un grupo social particular o posición política, está fuera de su país y está en estado de indefensión en su propia tierra”.

Un desplazado ” es una persona o grupos de personas que han sido forzadas u obligadas a abandonar sus hogares o lugares habituales de residencia para evitar los efectos de conflictos armados, situaciones de violencia generalizada, violaciones a sus derechos humanos, desastres naturales o causados por el hombre, y que no han cruzado la frontera internacional de su país”, de acuerdo con la Guía de Principios de Desplazados Internos, de Naciones Unidas, ONU.

Pero las refugiadas y desplazadas, las mujeres en particular, son mucho más que eso.

Según cifras de la ONU, se estima que a finales de 2001 unos 13.5 millones de personas vivían como desplazadas en sus propios países en Africa, 4.5 millones en Asia, 3.6 millones en Europa, 2.2 millones en América Latina y 1.5 millones en el Medio Oriente.

Mientras los refugiados reciben asistencia y protección gracias a las leyes y tratados internacionales, los desplazados internos no tienen nada, no hay mecanismos legales internos ni externos para ayudarlos. De hecho sólo pueden recibir ayuda foránea si los gobiernos de los países donde están lo aceptan y con frecuencia no ocurre así.

Sólo en Colombia 1.5 millones de personas se han visto obligadas a dejar sus casas por el conflicto armado entre diversos grupos guerrilleros y el gobierno, los grupos paramilitares y el narcotráfico. Alrededor del 80 por ciento de los desplazados son mujeres y niños. Según cifras del gobierno colombiano, el 71 por ciento de esos desplazamientos son responsabilidad de los paramilitares.

Pero no sólo los grupos armados las explotan. En abril de 2002, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR en inglés) y la organización británica Salven a los Niños, emitieron un reporte denunciando actos de violencia sexual y explotación cometidos por trabajadores de organismos humanitarios y voluntarios en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

“Si una mujer o niña se rehusa (a favores sexuales), cuando llega la comida o las medicinas, su nombre no está en la lista”, relató una mujer de Sierra Leona. “Si no tienes una hermana, hija o mujer que ofrecer a los voluntarios es difícil tener ayuda”, relató un hombre. Sólo 10 de esos casos fueron documentados y perseguidos.

Pero también hay desplazadas y desplazados urbanos, de largo y corto plazo, buscadores de asilo. A todos les va igual. El promedio de embarazos entre la población femenina es del 50 por ciento sin importar la edad. Los campos están llenos de niñas-madres.

No hay anticonceptivos o medidas para evitar enfermedades de transmisión sexual. La desnutrición es tal, que los niños nacen prácticamente para morir en los brazos de sus impotentes madres, quienes en poco tiempo están otra vez embarazadas…o muertas. Eso no ocurre en un solo lugar, les ocurre a todos.

CINCO MEDIDAS PARA ALIVIAR EL DOLOR

Cinco medidas, cinco para terminar con la miseria humana.¿Servirán, se aplicarán, importará más una vida que la geopolítica, a quien le importa que mueran los africanos, asiáticos o latinoamericanos?

Para aliviar la situación de los desplazados y refugiados, en particular de las mujeres, las autoras proponen a la ONU:

1.- Reforzar las operaciones en campo de la ONU para atender a las desplazadas internas, así como las labores de grupos que tienen presencia en los lugares de conflicto.

Dependencias de Naciones Unidas como el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, y el Comité Internacional de la Cruz Roja entrarán en acción de inmediato cuando un Estado no pueda o no quiera proteger a los desplazados. También es necesaria la asignación de recursos para llevarlo a cabo.

2.- Promover la adhesión de todos los países a la Guía de la ONU para Desplazados Internos, así como la incorporación de ese documento a las leyes nacionales con el fin de garantizarles protección y asistencia humanitaria.

3.- Las mujeres refugiadas y desplazadas internas deberán asumir un papel activo en la planeación, manejo y toma de decisiones en los lugares donde habiten, para que los asuntos de género sean tomados en cuenta en particular en cuanto a la distribución de recursos, seguridad y protección.

4.- Las mujeres deben estar involucradas en todos los aspectos de repatriación, para que ésta tenga lugar en condiciones de seguridad y dignidad, con respeto pleno a los derechos humanos y en apego a las leyes.

5.- Todas las políticas de asilo deberán evitar la persecución por razones de género. Las mujeres podrán ser elegidas para brindarles asilo sin importar su estado civil y deben tener derecho a una entrevista individual, en el marco de procedimientos legales.

¿Será?

MEL

       
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