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Muerte de niñas desata polémica sobre la ablación en Egipto

Los hombres de la villa Kafr al Manshi Abou Hamar, comunidad pobre campesina de Egipto, estaban furiosos: una joven de 13 años de edad fue llevada al médico para que le removieran el clítoris, cirugía considerada necesaria aquí, para preservar castidad y honor.

La niña murió. Pero eso no fue la causa principal que desató gran controversia, reporta el New York Times (NYT), después de su muerte, el gobierno cerró la clínica. Y el cierre provocó revuelo entre la población.

“Ellos no nos detendrán”, gritó Saad Yehia, dueño de un establecimiento de té, ubicado en la calle principal. “Nosotros avalamos la circuncisión”, gritaba una y otra vez.

“Aun y cuando al Estado no le guste, nosotros le haremos la circuncisión a las niñas”, gritó Fahmy Ezzeddin, anciano de la villa.

La circuncisión, como lo llaman los que la avalan, o mutilación genital femenina, término técnico con que los oponentes se refieren a ello, el problema se ha convertido en un foco de atención nacional y feroz debate en Egipto este verano.

Una campaña nacional está urgiendo detener esta práctica y se ha convertido en uno de los más poderosos movimientos sociales en ese país, nunca visto en décadas. Uniéndose en alianza con las fuerza de gobierno, líderes religiosos y activistas en las calles.

El Ministerio de Salud Egipcio ordenó el término de esa práctica en 1996, permitió excepciones en casos de emergencia, pero ahora el gobierno está forzando una comprensiva prohibición.

No sólo es inusual el cierre de la clínica por parte del gobierno, porque incluso no está proporcionando atención médica a los trabajadores, por haber realizado el procedimiento sin ninguna razón. Aparte de esto, el Ministerio de Religión también está bloqueando la práctica, explicando que la circuncisión no es parte del Islam, es más, diciendo que la prohíbe el Islam.

Además hay ya anuncios en la televisión y una línea telefónica a nivel nacional para hacer preguntas sobre el corte genital.

El NYT explica en su artículo que el avance para conseguir la prohibición de esa práctica es lento, pues Egipto es muy religioso y conservador, país guiado por el tradicionalismo.

Por centurias las niñas egipcias, usualmente entre siete y 13 años de edad, se les ha practicado ese procedimiento. A veces por doctores, por barberos o por quienes en la villa lo saben hacer.

Recientemente, en el 2005 el gobierno dio a conocer que el 96 por ciento de miles de casadas, divorciadas o viudas entrevistadas dijeron que sufrieron el procedimiento de la circuncisión. El resultado dejó atónitos a muchos egipcios.

En el lenguaje de las sobrevivientes “la práctica de la circuncisión femenina es virtualmente universal en la edad reproductiva de las mujeres en Egipto”, se realiza además en sub-Saharan África, Estados Árabes y Yemen. Y en Saudi Arabia, donde las mujeres no manejan, no votan, no les es fácil conservar sus empleos, la práctica es aberrante.

Sin embargo, se está previniendo en Egipto, y bastante, para terminar con esa costumbre. El movimiento está rompiendo barreras. Ya no es considerado tabú como discusión en público. Y va más con la aceptación de hablar en televisión y radio sobre la sexualidad humana.

Los medios de comunicación reportan detalles sobre por qué no a la práctica de la circuncisión femenina en este verano cuando murieron dos niñas.

Organizaciones no gubernamentales, gobierno, líderes religiosos y medios de comunicación están uniéndose en una gran fuerza para hacer de la prohibición una realidad.

En este esfuerzo, la antropóloga Marie Assaad, de 84 años de edad y opositora a esa práctica desde 1950, indica “Nunca pensé vivir este día”, leyendo la noticia en el periódico. Egipto es patriarcal socialmente, pero la mujer puede ser una poderosa fuerza, afirma.

Agrega que en la preparación para dialogar con los líderes religiosos, ella y un grupo de intelectuales manejan a la circuncisión femenina como una práctica de barbarie. Eso les ha ayudado bastante.

Para alentar su oposición a la circuncisión femenina, Assaad explica que logró la participación de la primera dama egipcia, Suzanne Mubarak, y de Mosheira Khattab, ministra a nivel nacional de Niñez y Maternidad.

Y muy importante también para lograr su objetivo las activistas jóvenes como Fatma Ibrahim, de 24 años de edad, quien a los 11 años la llevaron al médico bajo el supuesto de que sería únicamente para una toma de sangre.

“Me durmieron y cuando desperté no podía caminar”, confiesa y añade que si sus padres se enteran de que es voluntaria en la campaña contra la circuncisión femenina, “me matarían”.

Pero al mismo tiempo afirma que por el momento habla con quienes en unos diez años serán posibles madres o padres, para que no realicen la ablación. “Hablo con ellos y cuando me case nunca le haré la circuncisión a mi hija”, subraya.

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