Inicio Muerte materna, una realidad que se agudiza en el IMSS

Muerte materna, una realidad que se agudiza en el IMSS

Por Silvia Magally

En el contexto de la privatización y reforma del sector salud, el problema de la muerte materna en nuestro país, no sólo no se resuelve, sino que se agudiza debido a la falta de atención adecuada en los servicios de salud, que hace que en México diariamente mueran hasta cinco mujeres por complicaciones del embarazo, parto y puerperio.

Es tal la magnitud del problema, que en días recientes, el ombudsman nacional José Luis Soberanes alertó ante senadores de la Comisión de Salud del Senado de la República, acerca de las muertes de mujeres en hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), documentadas en quejas interpuestas desde 2002 ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a su cargo.

La reacción no se hizo esperar por parte de la sociedad organizada y es la directora de Salud Integral para la Mujer (Sipam), Pilar Muriedas, quien explica esas muertes por una simple razón: “el sistema de salud está hecho pedazos”.

El escandaloso deceso de mujeres en unidades del Seguro Social, es un indicador de la falta de capacidad resolutiva del sistema para atender embarazos de alto riesgo y emergencias ginecológicas, advierte.

Fue más allá al reconocer que la falta de presupuesto para el sector salud impide garantizar la atención médica de calidad para las mujeres embarazadas, al tiempo, criticó al gobierno de Vicente Fox por destinar recursos a grupos de derecha como Provida en lugar de dirigirlos a garantizar la vida reproductiva de las mexicanas.

Otras voces, como la de la dirigente de la organización civil Kinal Antzetik, Nellys Palomo, exigen la intervención de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados, para investigar las quejas presentadas ante la Comisión, y la comparecencia del director del IMSS, Santiago Levy ante el Congreso de la Unión para que explique las muertes de mujeres gestantes.

La dirigente de la organización civil que trabaja en zonas indígenas para prevenir muertes maternas, señaló que la privatización del sector salud es una de las causas que están agudizando el problema de la muerte materna en nuestro país.

Aunque se dijo sorprendida de que sea el Distrito Federal y el Estados de México juntos, los que concentren las más altas tasas de mortalidad materna, toda vez que cuentan con la mayor red hospitalaria del país, lo que no ocurre en estados donde también las muertes maternas cobran importancia, como en Chiapas y Oaxaca.

Luego se refirió a Arranque Parejo en la Vida (APV), que inició en esta administración para combate de la muerte la muerte materna y criticó la disminución del presupuesto federal para este programa, toda vez que una gran parte de sus recursos provienen del sector privado.

Más aún, la sociedad organizada considera como rotundo el fracaso del programa Arranque Parejo en la Vida, operado desde la Secretaría de Salud porque no ha logrado abatir esta problemática, mucho menos impactar las cifras de muerte materna en el país, por lo que hace más de una década, más de mil mujeres fallecen al año por causas relacionadas con el embarazo.

De acuerdo con un desglose de la Cámara de Diputados, en 2004 el Arranque Parejo contará con un presupuesto de 350 millones de pesos para cumplir su meta de operar en todo el país. No obstante, a través de este programa, se dedicarían sólo 20 pesos para atender a cada una de las más de 15 millones de mexicanas en edad fértil que carecen de servicios de salud.

No obstante, este fin de semana, el secretario de Salud, Julio Frenk aseguró en Chiapas, que a través de Arranque Parejo en la Vida, se ha evitado la muerte de 360 mujeres, así como el fallecimiento de seis mil 408 recién nacidos.

La realidad, parece ser otra. A la fecha, ni las propias autoridades de salud conocen la dimensión real de las muertes maternas, toda vez que se estima un subregistro de mortalidad materna hasta de 40 por ciento, debido a que muchos decesos ocurren en zonas marginadas e indígenas donde su registro se dificulta o simplemente no existe.

Así, la muerte materna parece convertirse en una “papa caliente” en todas las instituciones que conforman el sector salud. Las quejas se incrementan ante la CNDH, que el pasado 4 de abril emitió una recomendación al director general del Hospital General, Francisco Higuera por el caso de Virginia Santiago, quien falleció por una hemorragia posparto. Virginia murió el 22 de junio de 2003.

Hoy, la “mira” está en el IMSS y en su director Santiago Levy, quien se espera comparezca ante la Comisión de Salud del Senado de la República y explique las causas de los decesos de mujeres en unidades de la institución. Lo más lamentable es que de acuerdo con las organizaciones sociales como el Comité por una Maternidad sin Riesgos, “ninguna muerte materna tiene justificación porque todas son prevenibles”.

Mientras el ombudsman nacional, insiste en que desde 2002 se dispararon las quejas contra el IMSS al denunciar que ha sido sistemático el rechazo de la institución de las recomendaciones emitidas por la comisión, a advertir de que continuar esta situación pedirá la intervención del presidente Vicente Fox.

2004/SM/GV

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