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Mujeres de la Armada, sin mando

Por Patricia Briseño

Hace poco más de 100 años las primeras mujeres llegaron a la Armada de México; hoy representan el 25 por ciento de la fuerza laboral, desde los astilleros hasta los hospitales y las áreas de ingeniería; sin embargo, los altos cargos recaen en ellas sólo en un 10 por ciento.

Aun cuando las mujeres representan el 25 por ciento de la fuerza laboral de la Armada de México, según datos de la Secretaría de Marina, los cargos más altos continúan en manos de los hombres.

Esta dejó de ser una actividad exclusiva de hombres, cuando por primera vez, hace ya más de un siglo ingresaran las primeras mujeres a la Armada; sin embargo, aún persiste el que sean ellos quienes ocupen los cargos más altos, y los datos lo demuestran.

El 40 por ciento de los varones son oficiales y sólo un 10 por ciento de las mujeres ocupan los rangos de alto nivel. En cuanto al personal subalterno, es decir que está al mando de otros, el 58 por ciento corresponde a hombres y un 39 por ciento a mujeres.

No obstante, aún persisten resistencias –posiblemente por tradición-, como la exclusión de las mujeres a ingresar a la Heroica Escuela Naval Militar, lo que contrasta con el incremento de la matrícula de las estudiantes en la escuelas Médico Naval y Sanidad Naval, Ingeniería en Ciencia Navales, Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones.

Del mismo modo está vigente la restricción a las mujeres para que formen parte de la tripulación de un buque, esto de conformidad con la estricta reglamentación, no obstante que la presencia femenina en la Armada de México va más allá del siglo.

Aunque hay disparidad en las cifras, los hombres reconocen las habilidades y aptitudes de sus compañeras. “Las mujeres están más alerta. Son más comprometidas”, confió un oficial.

Un ejemplo, dicen las autoridades, es el entusiasmo demostrado por las 400 mujeres marinas, que se integraron al servicio de guardia, en turnos de 24 horas, en puestos de control y servicios administrativos. Su misión: prevenir o repeler cualquier agresión al cuartel general y brigadas navales.

Y aunque la mayoría prefiere puestos en tierra a navegar, están conscientes que ello no las exime de su misión: salvaguardar la soberanía y defender la integridad del territorio nacional en el mar territorial, zona marítimo-terrestre, islas, cayos, arrecifes, zócalos y plataforma continental; incluyendo los espacios aéreos correspondientes.

DOS MUJERES EN LOS ASTILLEROS

Ante el arribo del buque Papaloapan, después de su travesía por el sureste de Asia, donde prestó ayuda a la población afectada por el tsunami, el trabajo cotidiano en el Astillero número 20 de la Armada de México se altera por las actividades a realizar; lo que provoca la emoción de la cabo Jannet Reyes Blanco, quien se desempeña en el área de mantenimiento de las unidades de superficie.

Al hablar de su trabajo en esta área de reparación, no puede evitar sentirse orgullosa de ser una de las dos mujeres en el país que trabaja en un astillero de la Secretaría de Marina (SEMAR), a la vez de reconocerla como su escuela. “Aquí aprendí a sortear los retos que me propuse al incursionar en un oficio rechazado por otras mujeres”.

La joven de origen zapoteca comenta sentirse seducida por el respeto, la obediencia y la disciplina que en dos años de trabajo aprendió como parte de sus deberes con la nación.

En medio de una veintena de marinos, sobresale su menuda figura con rasgos indígenas, cuando se apresta a colaborar en la colocación de las láminas de fibra de vidrio que componen el interior de los buques de guerra.

Su orgullo más reciente es haber participado en la manufactura del Buque Patrulla Oceánica Oaxaca, una unidad que se utilizará en la vigilancia del mar, búsqueda y rescate.

Yo vi nacer ese buque. Nunca antes había visto como se fabricaba un barco. En el Oaxaca aprendí a grabar, pulir y remachar; mis compañeros y superiores me tuvieron mucha paciencia, – responde Jannet antes de disponerse a perforar una hoja de lámina, taladro en mano.

APOLONIA, MADRE SOLTERA

Muy cerca de Jannet trabaja Apolonia Vasconcelos Terán, quien como gran parte de sus compañeras marinos llegó de los Valles Centrales a esta región del Istmo de Tehuantepec a reclutarse en la Armada, atraída por la certidumbre que ofrece un sueldo seguro y las prestaciones: servicio médico integral, fondo de trabajo, fondo de ahorro, becas, seguro de vida militar, préstamos hipotecarios, compensaciones de servicios, fondo de la vivienda militar y retiro.

Al hablar de su llegada al Astillero número 20, Apolonia se enorgullece de haber cumplido con los exámenes médicos, clínicos y psicológicos teniendo solamente estudios de secundaría y sin importar su condición de madre soltera.

Pero Apolonia no es la única madre soltera. De acuerdo a un alto mando, de 400 mujeres reclutadas en las instalaciones de la Décima Zona Naval, un 35 por ciento son madres con pareja mientras que un porcentaje similar encabezan una familia presentándose como madres solteras.

Por las características de su personal, desde hace más de una década las instalaciones de la SEMAR en el Puerto de Salina Cruz cuenta con el servicio de guardería y jardín de niños, donde las marinas acuden a dejar a sus hijos e hijas. En la actualidad el servicio se ofrece a 165 infantes, abarcando desde maternal hasta el tercer grado de preescolar.

En la entrevista, ellas reportaron que en su periodo de lactancia tienen el derecho de interrumpir su servicio de armas para amamantar a sus bebés cuando se encuentran en las estancias.

En caso contrario –aseguran – la madre está en su derecho de ir a su domicilio particular o permitir el acceso a un familiar que lleve al menor.

AUMENTAN LAS PROFESIONISTAS DE LA MARINA

Dentro de esta pequeña ciudad, cuya construcción fue autorizada durante el régimen presidencial del general Porfirio Díaz, en un área de 129 mil metros cuadrados, de los cuales sólo se ocupa el 20 por ciento, se localiza el Hospital General de la Décima Zona Naval, Sexta Región Naval.

Al respecto, la teniente de fragata y enfermera en Servicio de Sanidad Naval (SSN), Martha del Carmen Lira Aguilar, informó de los 172 médicos y administrativos que trabajan en este nosocomio de las fuerzas armadas, 113 corresponde a personal femenino.

“Esto sin contar a las estudiantes de postgrado, procedentes de diferentes escuelas navales, militares y civiles tanto nacionales como del extranjero”, agregó.

Entre los compromisos a los que está obligado este servicio con las mujeres de la Marina es el fomento de la medicina preventiva; cuidando el desarrollo del cuerpo por medio de la alimentación, higiene y del ejercicio físico racionalizado y metódico.

LA PARIDAD LLEGA POCO A POCO

En lo que concierne a matricula de profesionistas dentro de la Armada, para la primer maestre en SSN y pasante de médica cirujana Sara Elizabeth Rizo Barrios, la paridad está llegando poco a poco a todos los niveles de la Armada de México.

Desde su óptica, la matrícula de mujeres que optan por estudiar en la Marina se pone de manifiesto no sólo en las aulas, sino en las conmemoraciones cívicas, áreas de trabajo e incluso en la Banda de Guerra.

Rizo explica que en las escuelas de la Armada “no hay paros”, hecho que se sustenta a la hora de la entrega de los diplomas, pues en su mayoría todos y todas los profesionistas están a lo largo del litoral mexicano prestando sus servicios.

2005/PB/SJ

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