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Mujeres embarazadas: vulnerables e invisibles ante el VIH/SIDA

Por Ma. Guadalupe Gómez Quintana

Aumenta el número de mujeres en edad reproductiva que viven con VIH/SIDA, muchas de ellas embarazadas, pero el estigma social no decrece, ni aumenta el interés por atenderlas, pese a que la infección puede implicar a sus hijas o hijos.

Cifras oficiales indican que el 25.5 por ciento de las personas que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) o con el Síndrome de Inmunodeficiencia Humana (SIDA) son mujeres, principalmente en edad reproductiva, muchas de ellas, embarazadas.

Para 2007 se registraron 104 nuevos casos de embarazadas con VIH/SIDA atendidas por la Secretaría de Salud (SS) con tratamiento antirretroviral, mientras que en octubre de este año hubo 59 nuevos casos. El año pasado, se presentaron 114 nuevos casos de recién nacidos con VIH y para junio de 2008 fueron 31 los casos nuevos registrados.

Sobre la transmisión del VIH a través de la lactancia materna, el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (Censida) no cuenta con registros precisos, pero estima que de los casos del VIH en recién nacidos, aproximadamente el 15 por ciento lo adquirió por esta vía. También se incrementó el número de muertes maternas por SIDA: 2.6 veces de 2002 a 2006.

Al 14 de noviembre de 2008, indica la SS, había 7 mil 525 mujeres viviendo con VIH, la mayoría entre los 15 y los 44 años de edad. Y los casos acumulados por SIDA en mujeres de esas mismas edades eran 21 mil 825.

Este incremento se debe a factores biológicos, sociales, culturales y económicos, incluida la desigualdad social y económica que enfrentan dentro de las relaciones sexuales y el matrimonio, indica el Informe sobre la Epidemia Mundial de Sida 2008, del Fondo de las Naciones Unidas contra el SIDA (Onusida).

Ante ello y debido al escaso resultado de programas gubernamentales, iniciados desde 1986, la diputada Holly Matus presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa para reformar la Ley General de Salud, en su Artículo 61 “Detección perinatal de VIH/SIDA y su tratamiento”, con el fin de que las pruebas de detención en mujeres embarazadas contemplen las normas y requisitos necesarios y no tengan como único fin proteger la salud del producto, sino también la salud de las mujeres y la protección de sus derechos humanos.

MÁS VULNERABLES

En las relaciones heterosexuales, las mujeres son 2 a 4 veces más vulnerables a la infección por el VIH que los hombres, pues la zona de exposición al virus durante la relación sexual implica una mayor superficie y la carga viral es mayor en el semen que en los fluidos vaginales.

También porque es más frecuente que las infecciones de transmisión sexual (ITS) sean asintomáticas y no tratadas en las mujeres, lo que debilita la mucosa vaginal y permite la entrada del virus, más aún en adolescentes cuyo aparato genital todavía está inmaduro, explican Cristina Herrara y Lourdes Campero en La vulnerabilidad e invisibilidad de las mujeres ante el VIH-Sida: constantes y cambios en el tema.

Además en muchas sociedades es común que mujeres más jóvenes establezcan relaciones sexuales y parejas con hombres de mayor edad, lo cual las coloca en un riesgo mayor, debido a que practican sexo desprotegido con hombres (cuyo grupo de edad se encuentra en los más elevados niveles de prevalencia del VIH e ITS), señaló la legisladora Matus en su exposición de motivos.

Las mujeres tienen menos acceso que los hombres a la toma de decisiones, a la educación, a los servicios y a los beneficios económicos, lo cual las hace dependientes de los varones y restringe su posibilidad de tener información y, por tanto, de prevenir y atender el VIH/SIDA.

Son particularmente vulnerables: trabajadoras de la salud, compañeras sexuales de personas que tienen prácticas de riesgo, parejas sexuales de personas que viven con el VIH, mujeres expuestas a abuso sexual (incluidas las niñas), las que padecen violencia familiar, que practican transfusiones sanguíneas sin precaución, indígenas-rurales, migrantes o parejas de migrantes, las privadas de la libertad y parejas de personas privadas de la libertad.

Y las que padecen violencia física, sexual y emocional, pues las laceraciones resultado de sexo forzado contribuyen a su transmisión. La violencia impide que pidan sexo seguro a sus parejas, acudan a las pruebas de detección o accedan al tratamiento, por el miedo a ser violentadas si el resultado es positivo, señaló la diputada Matus.
La idea existente sobre la “pureza femenina”, indican investigaciones, hace que las mujeres y niñas que viven con VIH/SIDA sean objeto de mayor discriminación que los hombres.

Y este temor a ser discriminadas o abandonadas, no sólo por familias y comunidades, sino también por los servicios de salud, impide la detección del VIH, pues no quieren verse obligadas a un aborto no deseado o a esterilización forzada, al despido del empleo y a perder oportunidades de subsistencia.

Intensifica el estigma el hecho de que puedan transmitir la infección a sus bebés a través del embarazo o la lactancia materna. Por eso, los reportes indican que son ellas las mayormente afectadas por la violencia, al señalarlas como responsables de infectar a “víctimas inocentes”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado la necesidad de pruebas prenatales de detección y las acciones para la prevención perinatal iniciaron desde 1990 en el Instituto Nacional de Perinatología.

Censida, desde 2006, distribuye pruebas rápidas en centros de salud, pero la cobertura no es total. También da seguimiento y control de las mujeres, niñas yniños positivos al VIH/SIDA a través de Unidades Especializadas y Centros de Atención Profesional a Personas con SIDA.

El Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva junto con el programa Arranque Parejo en la Vida, adquirió en 2006 pruebas rápidas para identificar a embarazadas reactivas a la prueba para evitar la transmisión vertical de VIH al recién nacido. De enero a abril de 2007 distribuyó 869 mil 550 pruebas.

Pero todo ello, dice la legisladora Holly Matus, no ha sido suficiente, por lo que urge una medida legislativa que obligue a su atención.
08/GG/GG

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