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Mujeres en Chiapas: Elecciones 2012

Por Inés Castro Apreza*

El proceso electoral federal 2011-2012 arrancó formalmente en el mes de octubre del año pasado. Con la instalación de los 32 Consejos Locales el 18 de ese mismo mes se dio paso a la formalización en cada entidad de unas elecciones con diversas aristas políticas. Acaso una de las notas dominantes sea la creciente participación femenina en sus diferentes fases y momentos. Los Consejos Locales son prueba de ello.

En efecto, el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE), aprobó la integración de dichos Consejos Locales con 48 por ciento de participación de mujeres y 52 por ciento de hombres.

Comparativamente, la incorporación de mujeres es bastante pronunciada ya que en las elecciones del año 2000 y en las de 2003 fueron 82 consejeras de un total de 384 (42 propietarias y 40 suplentes), es decir, 21.3 por ciento. No deja de llamar la atención el hecho de que precisamente en el Distrito Federal solo haya sido designada una mujer como consejera frente a cinco hombres. Si Querétaro tiene cinco mujeres y un hombre puede ser un dato interesante, pero ambas entidades son incomparables en términos del capital social, cultural, político y económico que representa la Ciudad de México. En otras palabras, el dominio masculino siguió presente ahí donde la presencia de poderes de todo tipo es más fuerte.

Ahora bien, los días 5 y 6 de diciembre pasado, en Sesión Extraordinaria de los 32 Consejos Locales, fueron aprobadas las listas de consejeros y consejeras electorales distritales, tanto propietarios como suplentes. En el caso de Chiapas, los 12 distritos electorales para las elecciones federales cuentan con importante presencia femenina: 53 por ciento son consejeras electorales propietarias y 47 por ciento son consejeras propietarias. Asimismo, la participación de los pueblos originarios, mujeres y hombres indígenas en los distritos con población mayoritariamente indígena, rebasa 50 por ciento.

Ambos hechos inéditos en la entidad fueron posibles por la voluntad política de los integrantes del Consejo Local y por una insistencia en que el criterio de la equidad de género estuviese por encima aún del criterio de “compromiso democrático”, así como también que el criterio de la pluralidad cultural constituyese el segundo en importancia en la selección de los integrantes de los órganos electorales distritales.

¿Por qué hablamos de voluntad política en este caso? Porque en todos y cada uno de los distritos electorales el número de solicitudes de mujeres fue menor respecto del número que realizaron los hombres. Asimismo, en el caso de los distritos con población mayoritariamente indígena: Bochil, San Cristóbal de las Casas, Palenque y Ocosingo, el número de solicitudes de mujeres y hombres indígenas fue mucho menor al número de solicitudes de mujeres y hombres mestizos y caxlanes. Estos datos muestran, evidentemente, una desigualdad de género y una desigualdad étnica pronunciadas que solo mediante acciones afirmativas será posible remontar.

El ejercicio realizado por el Consejo Local de Chiapas muestra, por tanto, que sí es posible incidir positivamente en la transformación de las relaciones sociales históricamente desiguales si se toman decisiones que favorezcan a los grupos excluidos. La representación política desde luego es mucho más compleja, esto es, si todas las mujeres o cualquier mujer representan a las mujeres y todos los indígenas o cualquier indígena a los indígenas. Sin embargo, para corregir desigualdades hay que empezar por aquí: dando un voto de confianza a aquellos y aquellas que forman parte de los grupos marginados, integrándolos en órganos de toma de decisiones.

El hecho entonces de que haya ocho mujeres indígenas por primera vez en la historia de la entidad integrando los órganos electorales federales significa que se ha logrado mucho en estas últimas dos décadas. ¿Haremos una diferencia las mujeres en las elecciones por tener una participación mayor que en el pasado, por lo menos hasta esta fase del proceso electoral? Reivindico el feminismo de la igualdad para decir “queremos estar ahí”, “déjennos estar ahí”, “déjennos equivocarnos tal como se pueden equivocar los hombres”. Sin embargo, también voy más allá: tengo la convicción de que sí podemos hacer una diferencia más allá de ejercer el derecho al mal. Habrá que ver momento a momento los resultados ?cualitativos y cuantitativos, de forma y fondo- de esta novedosa y renovada presencia femenina.

* Investigadora en la Universidad de Ciencias y artes de Chiapas y consejera local de Chiapas para el proceso electoral 2011-2012

12/IC/PB/LGL

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