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Mujeres en Guatemala encabezan lucha contra la impunidad

Por Soledad Jarquín Edgar/enviada

Considerada por unos como una mujer influyente, al grado de atribuirle nombramientos y destituciones dentro de la estructura del gobierno de Guatemala y por otros como una “comunista agazapada”, Helen Mack expresó que alguna vez fue víctima del sistema de justicia de su país, esto al presentar sus reflexiones en la Conferencia Construyendo Seguridad Humana en un mundo inseguro, organizada por el Instituto por la Paz y la Justicia, Joan B. Kroc, de la Universidad de San Diego.

Hace 15 años, Helen Mack experimentó un viraje completo en su vida, tras la ejecución extrajudicial de su hermana Myrna Mack, quien murió desangrada como consecuencia de 27 de las más de 50 puñaladas asestadas en las partes vitales de su cuerpo. “A partir de entonces mi vida cambió en forma radical”.

“Diría que ahora soy una operadora política”, afirma la presidenta de la Fundación Myrna Mack, organismo que estableció a raíz del asesinato de su hermana con el fin de alcanzar la justicia, la que logró 14 años después, cuando por primera vez en la historia judicial de Guatemala “una violación de derechos humanos fue analizada judicialmente y también fue objeto de investigación criminal, persecución penal, enjuiciamiento y sanción”.

EL EJÉRCITO Y LA JUSTICIA

De esta forma, el sargento mayorNoel de Jesús Beteta fue condenado a 25 años de prisión por matar a Myrna y el coronel de infantería Juan Valencia Osorio recibió la condena de 30 años por haber ordenado el crimen. Sin embargo, nunca fue detenido, el propio Ejército facilitó que huyera y está prófugo desde enero de 2004.

Helen Mack sostiene que el caso fue presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Estado de Guatemala resultó condenado por asesinato, complicidad y por encubrir al asesino intelectual, y señaló con detalle que instancias de la justicia local promovieron la impunidad y denegaron justicia, según la sentencia emitida en noviembre de 2003.

Con esa sentencia, explica refiriéndose a la emitida por la Corte Interamericana, podemos vetar las candidaturas de esos abogados a cargos de importancia en el sistema de administración de justicia.

En el largo camino en busca de justicia, Helen reconoce el apoyo de muchas “juezas que dieron impulso al proceso penal cuando el signo de los tiempos era entrampar y paralizar su curso, juezas que intentaron romper el secreto militar y mujeres que con valentía emitieron sentencias condenatorias contra los militares, así como periodistas que se interesaron en el proceso”.

MUJERES AL FRENTE DE LA LUCHA

Ello lleva hoy a esta influyente mujer guatemalteca a afirmar que la lucha contra la impunidad en su país está encabezada por mujeres, desde el campo de la administración de justicia hasta el ámbito de las organizaciones sociales, las académicas, los medios de comunicación y hasta la expresión artística.

La presidenta de la Fundación Myrna Mack no está conforme porque las sentencias llegaron con 14 años de retraso, tiempo en que ella y su familia afrontaron campañas de desprestigio, ataques verbales y hasta amenazas violentas.

Actualmente, apoya a mucha gente impulsando procesos técnicos y políticos que conviertan los planes de transformación de la justicia y la seguridad en una realidad concreta, donde los vicios y las anomalías sean cada vez menores.

Finalmente, Helen Mack sostiene que ella como su familia tienen pendiente transitar las diferentes etapas de reconciliación para empezar a ver, desde otro ángulo, la riqueza de su aporte, “un aporte que lastimosamente tiene como origen la cruel muerte de mi hermana y todo el sufrimiento que eso ha representado”.

MYRNA ELIZABETH MACK

El 11 de septiembre de 1990, Myrna Elizabeth Mack fue ejecutada extrajudicialmente cuando estaba en los mejores momentos de su vida académica, pues junto con otros amigos había fundado una asociación dedicada a promover las ciencias sociales para comprender los problemas nacionales y buscar soluciones.

Estaban convencidos de que la apertura política en el país, tras la caída del régimen militar y la instauración del régimen civil y democrático, era propicio para desarrollar las ciencias sociales.

Su hermana, Helen Mack, sostiene que afortunadamente Myrna tuvo tiempo para introducir nuevas metodologías en el trabajo antropológico y sentó ejemplo de que es posible hacer trabajo de campo sin despreciar el aporte de la comunidad. Creía firmemente que el trabajo académico tenía que dejar algo a las comunidades.

Sin embargo, su trabajo inquietó al aún poderoso sistema militar que ordenó su asesinato, pues como afirma su hermana “una de sus pasiones fue investigar el drama humano que vivían centenares de miles de guatemaltecas y guatemaltecos, más de un millón en realidad, que huyeron de sus comunidad a causa de la violencia irracional que desató el Ejército contra aldeas y caseríos, cuando estaba en plena ejecución la política de tierra arrasada y el genocidio”, apunta Helen Mack.

“Personas como Myrna están predestinadas para dar su mejor aporte a la sociedad a través de su muerte, y personas como yo tenemos que hacer los aportes en vida, a partir de eventos traumáticos”, concluye Helen con voz pausada y suave.

08/SJE/VR/GG

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