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Mujeres en Rusia, marcadas por el temor y la desesperanza

Por Redaccion

La mujer rusa trabajadora, 56 por ciento de la población, vive hoy la zozobra permanente de perder el empleo, además de ser víctima de presiones humillantes y de un trato desigual.

Esta realidad, que afrontan la mayoría de las mujeres rusas, provoca en ellas que tenga una visión de inseguridad hacia el futuro, informa un reporte de la agencia Prensa Latina (PL).

En el especial de prensa Mujeres del Tercer Milenio, la periodista Odalys Buscarón señala que la situación es igualmente difícil para médicas, maestras, empleadas de servicios, de la esfera presupuestaria o las que laboran en compañías privadas, de acuerdo con Zhanetta Balieva, presidenta de la filial de Moscú del Movimiento Social Nacional “Esperanza de Rusia”.

Un empleo digno, igualdad de condiciones y derechos, bienestar de la familia, participación política y la problemática demográfica son algunas de las principales preocupaciones de las mujeres rusas.

En entrevista con Prensa Latina, Zhanetta Balieva –reconocida activista y pedagoga de 65 años—ofrece un testimonio sobre la actualidad del tema hoy aquí.

— ¿Cómo definiría la situación socio-económica de las mujeres rusas?

— La mayoría se encuentra en una situación difícil, con independencia de las categorías socio-profesionales (médicas, maestras, empleadas) viven la amenaza permanente de ser despedidas.

“Cuesta acomodarse en un empleo a una mujer con un niño pequeño, al igual que las mayores de 35 años y ni mencionar a las próximas a los 40 años y un poco más. Otro de los problemas tiene que ver con los salarios, por el mismo tipo de oficio o desempeño ellas reciben menos remuneración que sus colegas masculinos.

“En el caso de las contratadas en compañías privadas, la humillación se multiplica: no pueden manifestar ni un ápice de descontento a los dueños, pues con un mínimo de pretextos las despiden. Ese terror a perder el puesto, el miedo de ‘si no hacemos lo que quiere el dueño y su voluntad, nos echan’ prevalece en todas las categorías, excepto en las pudientes que son un exiguo grupo.

“Sobre sus hombros recae buena parte del bienestar de la familia y en otras son la cabecera del hogar, por eso de su estabilidad laboral dependen las posibilidades de garantizar educación a las hijas y los hijos y atención médica. Cualquier otra realidad descansa sólo en papeles. No existe educación gratuita. Hasta los análisis clínicos más sencillos hay que pagarlos.

“La generación femenina más vieja afronta una doble situación, la de jubilada y su condición de mujer. Si hay menores de edad en el hogar o está sola se ve obligada a trabajar, ya que con una sencilla jubilación no se vive. Lamentablemente estamos frente a un verdadero saqueo a la generación mayor, al sector que aportó y trabajó durante años para crear una potencia, una de las naciones industriales más grandes, un sistema reconocido de educación, salud, ciencia y cultura”.

— ¿Cómo se puede hablar entonces de justicia social? Además de saquear, rebajan la dignidad humana de estas personas.

— Todo ello habla a las claras de hasta qué punto se quebrantó la autoestima de las mujeres, aquellas que en los tiempos soviéticos dieron muestras de creatividad, talento, voz propia y lealtad a su país.

“Esta situación degradante de la mujer lleva a la catástrofe demográfica que enfrenta hoy Rusia, unida a la deformación moral de la juventud y los valores desvirtuados”.

— ¿Activismo político del movimiento femenino?

— Existen en Rusia numerosas organizaciones femeninas que difieren por la cantidad de miembros y tipo de actividad. ‘Esperanza de Rusia’ (Nadezhda Rossia) tiene representaciones en 84 regiones de la Federación y la integran distintos organizaciones con objetivos comunes y tareas en torno a la situación de las mujeres, la maternidad y la infancia.

“A pesar del espectro político diverso, somos ‘mujeres de orientación socialista’, abogamos por el poder del pueblo, la propiedad del Estado sobre el suelo, los recursos naturales y las esferas vitales de la economía. Todo lo que determina la capacidad de existencia y la seguridad y proporcione desarrollo a un país debe estar en manos del Estado.

“Otros principios obligados que enarbolamos son la justicia social y la igualdad, pero no ficticia.

“Nuestra organización ejerció una fuerte presión sobre el parlamento (finales de los 90) para aprobar una serie de leyes de protección a las mujeres, la infancia y las madres solteras.

“Por el constante activismo se aprobó una ley en el parlamento que prohíbe la venta de menores de edad a ciudadanos extranjeros, y otra para regular la adopción de niñas y niños huérfanos.

“De un punto muerto, pudimos avanzar en el mejoramiento de la situación de las madres multíparas (con cuatro o más embarazos). Se promovieron una serie de iniciativas legislativas apoyadas por el partido comunista y fracciones progresistas”.

— ¿Cómo se ejerce el derecho a la emancipación plena de la mujer?

— Desde un inicio, en la década de los años 90, estamos luchando a través del comité para asuntos de la mujer, familia y juventud con el fin de que no exista retórica en cuanto a la igualdad; oficialmente se habla de una igualdad de género, pero la situación de la mujer, por ejemplo en cuanto al empleo, es la mejor expresión de desigualdad.

“El panorama dentro de la familia también es desventajoso, y queremos que todo eso se refleje en una legislación sobre la mujer. Luchamos por el derecho de la maternidad, la superación del segmento femenino y los derechos de la infancia.

“Tenemos una nutrida representación de mujeres en organismos de base, diputadas, directoras de escuelas, y al frente de grupos de iniciativa ciudadana, en contra de construcciones ilegales, la estafa a las y los ciudadanos, a favor de la protección del medio ambiente y por la preservación de los monumentos de la cultura.

“Todos esos frentes de batalla los promovemos a través de la política. Por mediación de nuestras mujeres diputadas, nos esforzamos por influir de manera positiva sobre una situación crítica a nivel de la sociedad.

“Cualquiera de los aspectos abordados y su reflexión, ya sea maternidad, infancia, salud, educación, cultura o hasta deporte, están entrelazados con la política que lleva a cabo el gobierno actual.

“Nuestro movimiento femenino ‘Esperanza de Rusia’ no ve otra alternativa como no sea cambiar la política respecto a la mujer y lograr un giro de la situación socio-económica de la nación.

“La mujer rusa común no está segura del mañana, atrapada en la incertidumbre, el estrés social y la zozobra a perder el estatus quo”.

08/CV

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