Inicio Mujeres incursionan en trabajos considerados “masculinos”

Mujeres incursionan en trabajos considerados “masculinos”

Por María Brígida Pérez Valdés

Adiós tacones, faldas, aretes y carmín, viva el cambio, vivan las mujeres. Además de ser madres, esposas, hijas y amigas, somos parte del motor económico del país.

La población femenina poco a poco se integra a la vida productiva del país. Hoy las mujeres trabajan por necesidad y por desarrollo profesional, cada una desde su actividad apoya la comunidad en la que vive. Existen muchos ejemplos en esta entidad.

Claudia Macías es policía, ella recorre el primer cuadro de Saltillo en bicicleta y se encarga de la seguridad pública, su principal actividad es detener maleantes y prevenir delitos en su demarcación.

Cientos y quizá miles de kilómetros son recorridos por esta mujer policía, quien dice tener una gran satisfacción cuando realizan los rondines de rutina en la zona centro.

“Si la satisfacción profesional es trabajar en materia de seguridad pública en beneficio de la sociedad saltillense”, comentó.

Laura Pérez Lozano es maestra y directora de la escuela primaria Eulalio Gutiérrez, en el barrio Topochico. Desde hace un año que llegó a este plantel ha logrado mejorar la situación de los estudiantes, esto se debe a su tenacidad, esfuerzo y compromiso con la educación.

“Para las mujeres educar es un aspecto muy importante. Como mujer es algo que cultivamos cada día y como madre damos el ser, educamos y formamos; como profesionista porque educamos a un ser que no salió de nuestras entrañas”, dijo Pérez Lozano al explicar la labor profesional y personal que realiza.

Cada vez más la mujer lucha con un gran compromiso por ella y los suyos. En definitiva, es la pieza clave en la formación de la familia, célula indispensable en la sociedad.

Hace años el trabajo de despachar gasolina era considerado como exclusivo para hombres. Pese a ello, Angeles Córtez Cisneros se ha convertido en una gasolinera, un trabajo poco común pero muy valioso para las personas que llegan a surtirse de combustible, llenar de aire los neumáticos o calibrar el aceite.

“Tengo siete meses trabajando en eso, de esto vivimos mi niño y yo”, comentó.

Con su trabajo diario Angeles demuestra que las mujeres sí sabemos de autos, tema que era tabú hace un tiempo cuando sólo los hombres podían cambiar llantas y encargarse del funcionamiento del automotor.

Otro ejemplo de mujeres que han sobresalido en ámbitos que antes eran considerados masculinos es Yolanda Estrada Hernández, quien forma parte del cuerpo de bomberos de la localidad. Estudió la carrera técnica en Seguridad Industrial y su pasión es el fuego, por ello se ha convertido en perito de incendios, es investigadora y por su capacidad intelectual puede definir dónde y por qué inició un siniestro.

“La principal satisfacción de ser bombera es que mis compañeros me respetan, valoran mi capacidad, me tratan como una compañera”, expresó.

En la región sureste de cuerpo de bomberos hay ocho mujeres que trabajan igual que los hombres, se suben al camión o remueven escombros en los sinistros provocados por el fuego, y arriesgan su vida a cada segundo en que las llamas consumen un inmueble o vehículo.

Además de fungir como bomberas, también prestan servicios paramédicos en los accidentes donde se requiere de primeros auxilios.

Las mujeres participan mediante su trabajo diario en el proceso de transformación de la sociedad. Tal es el caso de Juanita Velásquez, una mecánica automotriz ampliamente conocida al poniente de Saltillo que lleva más de 15 años reparando motores automotrices.

Velásquez explica que cambió las cacerolas y el hogar por un taller mecánico “por apoyar a mi esposo que trabajaba solo, comencé ayudándole a lavar fierros, pero después fui conociendo las herramientas y aprendí a quitar y poner las piezas”.

Ahora Juanita Velásquez lo mismo realiza afinaciones, que cambia balatas o repara un auto. Pero lo más importante para ella es que toda la familia contribuye el crecimiento del negocio, también sus hijas son mecánicas, pues estudiaron la carrera.

Al respecto, el esposo de Juanita Velásquez, Jesús Castillo, aseguró que está orgullo de que su esposa e hijas lo apoyen en el taller, por ejemplo, “Dolores se ha especializado en full inyection y en un problema, ella es la quien lo resuelve”.

Cabe recordar que hace más una década la mujer tuvo que luchar contra actitudes misóginas de los clientes que llegaban al taller, sin embargo eso ha cambiado. Velásquez explica que antes los clientes le preguntaban a su esposo si el trabajo lo había realizado alguna de las mecánicas, pero ahora ya se acostumbraron y tienen confianza de que el trabajo está garantizado.

No cabe duda que los roles de la mujer cambian, pero la calidad en el trabajo se refleja en los resultados y en la contribución laboral que desarrollamos miles y millones de mujeres en el mundo.

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