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Mujeres masái, emprenden en los negocios

Por la Redacción

Las mujeres masái de Tanzanía- país situado en África Oriental – se hacen cargo de sus propias vidas y de su sustento, gracias a la alfabetización y a las capacitaciones que han tomado sobre “el emprendimiento, formalización de negocios y los derechos a la tierra” que imparte la Organización para el Desarrollo de la Mujer Masái (MWEDO, por sus siglas en ingles) y ONU Mujeres.
 
La población masái, es un grupo étnico seminómada que vive al norte de Tanzanía y tiene los índices más altos de matrimonio infantil, mutilación genital femenina, analfabetismo y pobreza entre las mujeres del país.
 
La mayoría de mujeres están autoempleadas en el sector informal, y sus fuentes de ingresos dependen de la temporada, aseguró ONU Mujeres.
 
La masái no acostumbraba a salir de su aldea, pero desde que iniciaron los cursos sobre el emprendimiento, la formalización de negocios y los derechos a la tierra, fue como se atrevieron conocer más allá de su territorio, afirmó Ndinini Kimesera Sikar, cofundadora y directora de la Organización para el Desarrollo.
 
 “Ahora tienen pasaportes y todos los papeles legales necesarios para viajar y comercializar al otro lado de la frontera. Es un gran logro para estas mujeres, a las que nunca se les había permitido ni siquiera ir a la escuela”, dijo la cofundadora.
 
Entre 2011 y 2016, la asociación entre ONU Mujeres y MWEDO ha apoyado a centenares de mujeres masái para que puedan adquirir tierras, encontrar empleos adicionales y diversificar sus actividades económicas a fin de complementar los ingresos de sus familias.
 
En la pequeña aldea de Mamura, más de 50 mujeres y niñas masái se reúnen cada mes para hablar de los ahorros, como Mama Nalepo Olesein, de 48 años de edad, quien es una de las presidentas del grupo de ahorradoras de la aldea.
 
En 2007, Nalepo se inscribió al programa de alfabetización para personas adultas, donde aprendió a leer, escribir, sumar y restar.
 
También otro grupo de mujeres en la aldea Kimokouwa, se reunió para compartir sus historias de emprendimiento, como el caso de Mama Neema Olenriya, de 42 años de edad, presidenta del consejo de la aldea, quien luchó por más de 20 años para adquirir tierras.
 
 “Durante generaciones, sólo los hombres podían poseer y heredar tierras, por eso, se cuestionan si las mujeres están en condiciones de ser propietarias de tierras”, afirmó Mama Neema.
 
 Además, utilizó sus conocimientos adquiridos en las capacitaciones y su experiencia personal para ayudar a otras mujeres a obtener una vida mejor.
 
En la coordinación de estas capacitaciones participan hombres jóvenes, como Samwel Simanga, de 27 años de edad, que tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela primaria y ahora trabajan como traductores.
 
Por miedo a que las mujeres lo hagan mejor que los hombres, muchos de los amigos de Simanga, aconsejan que ya no contribuya a la independencia económica de las mujeres pero él no está de acuerdo, porque dice que las mujeres que conocen sus derechos y están educadas no necesitan que los hombres las ayuden económicamente.
 
16/CAR/KVR

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