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Mujeres mixtecas palian pobreza con producción de guajolote

Por Patricia Briseño, corresponsal

/San Juan Bautista Coixtlahuaca, Oaxaca (CIMAC).- En esta localidad de la región mixteca, zona de alta marginación carente de fuentes de empleo y con alto índice de migración, 17 mujeres y hombres habitantes de Río Poblano han logrado paliar la miseria gracias a un proyecto productivo para la crianza de guajolotes.

En 2005, el grupo impulsó un negocio de traspatio que consiste en la crianza y engorda orgánicas de guajolotes de doble pechuga, de la especie Diamante Blanco, para su posterior comercialización.

Para arrancar el proyecto las y los socios consiguieron un crédito de 150 mil pesos a cinco años, financiado por el programa Opciones Productivas de la Secretaría de Desarrollo Social, y se pusieron a trabajar.

Las socias del grupo La Palma proyectaron el nombre de Cuni-Cuni (palabra mixteca que significa “guajolota” y que se repite para llamarla a comer), como marca para comercializar el producto.

NEGOCIO ECOLÓGICO

La coordinadora de La Palma, Araceli Jiménez, explicó a Cimacnoticias que en el crecimiento y engorda de los guajolotes no usan anabólicos, hormonas ni estimulantes del crecimiento que generen enfermedades a quien los consume.

La salud del animal es vigilada con medicamentos alternativos y es toda una tradición “ofrecerles unas gotitas de mezcal” para evitar que se estresen al momento de ser sacrificados, lo que repercute de forma directa en la consistencia de la carne.

La crianza es como en los tiempos de las abuelas: ningún alimento industrializado; son alimentados con trigo, avena, cebada y maíz, libres de pesticidas y fertilizantes, detalló. Cada año la organización cría y engorda unos mil 600 guajolotes para su comercialización.

/BENEFICIO SOCIAL

Durante las fiestas decembrinas las integrantes del grupo viajan a la ciudad de Oaxaca a promover un producto cuya venta contribuye a una mayor calidad de vida de las familias de Río Poblano. A la vez también se difunde el valor tradicional y culinario que el guajolote ha tenido desde los tiempos prehispánicos.

Jiménez resalta que entre las ventajas de comer carne de guajolote libre de sustancias es que mejora nuestro estado de ánimo y el funcionamiento del cerebro.

Hasta ahora la empresa de responsabilidad social ha cumplido su objetivo original de genera ingresos a las y los socios. Asimismo, agregó la coordinadora de La Palma, se mantiene un proyecto sustentable que involucra a las familias de Río Poblano.

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