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“Mujeres sin miedo”, reunidas ahora por Oaxaca

Por Soledad Jarquín Edgar/corresponsal

“Conjuntamos los corazones para celebrar que la justicia renace y que la esperanza ya nació”, dijo ayer por la tarde Ofelia Medina en el acto convocado por Mujeres sin miedo en la plazuela del Carmen Alto de esta ciudad, mientras el sol doraba la cantera verde y decenas de mujeres y hombres compartían el anhelo de la justicia.

Durante cinco horas, desde figuras públicas, como Lila Downs, Teresa Ruiz, Carmen Huete, Lorena Vera, Francesca Guillén y Patricia Jiménez, hasta mujeres que prefieren seguir anónimas ante las amenazas del Estado, se unieron en un acto político y cultural que forma parte del esfuerzo internacional por lograr no sólo la excarcelación de las y los detenidos, sino el fin de la persecución y hostigamiento hacia el pueblo de Oaxaca.

En un ejercicio para “para no olvidar y no olvidar la historia, para no condenar a este pueblo a repetirla”, como dijo Ofelia Medina, se leyeron testimonios de las acciones policíacas en contra de las mujeres, en voz de las actrices invitadas o de las mismas protagonistas.

Recuerdo, recordemos, hasta que la justicia se siente entre nosotras, dijo Medina parafraseando a Rosario Castellanos. Luego invitó a las y los asistentes a declamar el Artículo 39 constitucional, acompañada de Teresa Ruiz, Carmen Huete, Daniel Giménez Cacho y muchos otros:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Francesca Guillén, Teresa Ruiz y Ofelia Medina cantaron un corrido mexicano sobre la vida de Frida Kalho, esa “mujer de izquierda que la pierna derecha le cortaron”. Y Lorena Vera cantó y actúo a la muerte y a las mujeres de la tercera raíz, “las más olvidadas”.

NO TENGO MIEDO

Patricia Jiménez, una de las fundadoras de la Coordinadora de Mujeres Oaxaqueñas “1 de Agosto”, subió al escenario para denunciar que esa mañana la habían seguido un grupo de hombres que viajaban en una camioneta roja.

“¡No tengo miedo!, gritó. Me da gusto saber que no estamos solas, que vinieron las Mujeres sin Miedo para darnos fortaleza”.

“Hoy más que nunca estamos más dispuestas, que si nuestra libertad es coartada, que si nos van a encerrar en un calabozo, van a encerrar nuestros cuerpos pero no nuestras ideas, que si caemos en la lucha hay más mujeres que van a tomar esos espacios, y que van a hacer de este país un pueblo libre, sin autoritarismos”.

Al otro lado del escenario, sus compañeras le aplaudieron mientras gritaban “¡El puño de la mujer atenta contra el poder!”

UNA MUJER SIN ROSTRO

“Sin cámaras, por favor, sin fotografías”, pidió Ofelia Medina cuando anunció que una de las mujeres excarceladas el pasado sábado subiría a dar su testimonio. El recibimiento de la gente fue un abrazo estremecedor, emocionante, amoroso.

Sin dar su nombre, la mujer vestida de blanco y café aseguró que fue secuestrada, como el resto de las y los detenidos y llevados al penal nayarita, porque no pudieron detenerla al no haber cometido ninguna falta.

Narró cómo las mujeres que aún están detenidas se quedaron llorando cuando ellas y otras 15 más fueron avisadas de que saldrían y regresarían a Oaxaca. Les prometieron no dejarlas solas, ayudarlas a salir de ahí, “por eso no pienso esconderme, no pienso callar”, dijo.

“Ahí en la cárcel, durante los 23 días que estuve secuestrada, vi personas que tienen nueve hijos y no saben si están comiendo o no; madres solteras; seis integrantes de una misma familia; tres hermanos cuya mamá no puede ir a verlos por falta de dinero; triquis; gente de Huajuapan, personas a quienes las celadoras gritan y maltratan porque no entienden su lengua”.

Conforme pasaron las horas, el viento se hizo cada vez más frío y el sol se fue metiendo. Martha Colmenares lo despidió en lengua zapoteca. Y la oscuridad entró a la ciudad, como esa parte oscura de la injusticia, dijo una de las mujeres liberadas. Las voces siguieron coreando: “¡Libertad, libertad, a las presas por luchar!”

SOBRESEIMIENTO, EXIGEN A CALDERÓN

El actor Daniel Giménez Cacho recordó lo que a propósito de los luchadores dijo el poeta español Federico García Lorca, asesinado durante la Guerra Civil española: “Los que sólo hablan de reivindicaciones económicas, ignoran lo que los hombres piden a gritos? es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social”.

Y en contraste, en un acto de repudio, las mujeres recordaron a Enrique Rueda Pacheco, el dirigente magisterial que esa misma tarde había “traicionado el movimiento”.

A Felipe Calderón le dijeron, en voz de Medina, “que no tenemos que pagar fianzas para que salgan nuestros presos y presas, si él va a gobernar democráticamente, tendrá que entender que es el sobreseimiento de la causa lo que se pide aquí, que se ofrezca una disculpa por ese error histórico”.

“¡Todos somos la APPO!”, fue el grito unánime que sigue llenando de esperanza a los oaxaqueños, tras siete meses de conflicto.

Finalmente, luego de cinco horas, Ofelia Medina dijo, como en las posadas: ¡”en el nombreee del pueeeblo? osss pido justiiiicia”!

06/SJ/GG/CV

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