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Mujeres y psicoanálisis: ¿qué sexo en el futuro?

Por Georgina Ruiz García

Para la directora del Centro de Investigación y Estudios Lacanianos (CIEL), Silvia Heyser, el psicoanálisis tiene una pregunta obligada respecto a la sexualidad femenina en el siglo XXI: “qué sexo en el futuro”.

Cazadora de astros, de Remedios Varo
“Cazadora de astros”, de Remedios Varoa

Frente a nuevas tesis que proponen remplazar el sistema de dos sexos por otro que comprenda cinco o seis, la sexualidad femenina será el tema central a abordar en la próxima reunión a la que convoca el CIEL, en la ciudad de Oaxaca, los días 15 y 16 de noviembre próximos.

La especialista en la materia da respuesta a las preguntas formuladas:

— ¿Cómo se ejerce el poder en los seres humanos a partir de los valores de la ciencia, y no precisamente por los científicos? ¿Puede llegar a destrozar vidas?

— Ojalá nos quedáramos ahí. En la actualidad podemos mencionar a importantes investigadores en el campo de la biología en Estados Unidos que se ocupan de estos temas y proponen modelos de sexualidad o de variantes de sexos. Es el caso de Anne Fausto-Sterling, quien en 1993 provocó un alboroto al proponer remplazar el sistema de dos sexos por otro que comprenda cinco o seis.

“La tesis de Fausto-Sterling va mas allá del sexo y del género porque sugiere la idea de lo que ella nombra disexual continuo, que ilustra con la banda de Moebius. Ella dice que hay un continuo, y ese continuo permite hacer una marca de tal a tal punto y esto será el sexo uno, el dos, el tres, hasta ‘n’ sexos.

“No podemos negar que es una idea revolucionaria, que tendrá efectos emocionales, sociales, económicos, etcétera. A nosotros lo que más nos interesa son las consecuencias en las mujeres, porque es del lado de las mujeres donde esto se manifiesta de una manera más violenta.”

–¿Cuál es la razón?

— No podemos negar que la inserción a lo social para la mujer siempre ha sido bajo situaciones poco gratas. Tenemos toda clase de historias, desde la época en la que tener una niña es una vergüenza hasta la expresión, digamos, ya muy vieja pero todavía vigente en el corazón de algunas mujeres: “¡Ay! Cuando yo nací mi madre dijo ¡ah!, es una niña, y mi padre ¡ah!, es una vieja”.

“Eso no quiere decir que la inserción del hombre se haga sin penurias o ya esté dada, pero al menos, en un imaginario social, tenemos la impresión de que sí, de que basta que ese pobre infeliz tenga esos caracteres biológicos, ahora ya no válidos, que lo designan como varón para que pensemos que está inserto. Pero bueno, converso con usted de lo importante que es para los psicoanalistas preocuparse por el campo de lo femenino.”

— ¿Por qué los psicoanalistas?

— El psicoanálisis es el discurso o la experiencia que le da por primera vez la palabra a la mujer. Freud, después de mucho batallar, llega a un punto que él mismo declara imposible de ir más allá, con la pregunta: ¿qué quiere una mujer? Otra herencia en este sentido la recibimos de las mujeres psicoanalistas de la época freudiana que hacen un gran esfuerzo en sus investigaciones para responder a la pregunta: ¿qué es una mujer?

“Si algo hace Freud es ajustarse al mandato de aquella mujer que le dice: cállese, escúcheme. Sobre todo este mandato de ‘cállese’; y aquella otra mujer que nombra la experiencia psicoanalítica como ‘la cura por la palabra’. ¿Qué es lo que el psicoanálisis recoge que no había hecho otro campo? Escuchar a la mujer en lo más íntimo de ella y, en un punto sin duda agobiante para el varón, su sexualidad.

“El psicoanálisis tiene otra fascinante tarea y es la de preguntarse cómo adviene el sexo en los seres humanos, cómo se subjetiviza el sexo en los seres humanos, tareas que quedaron pendientes desde Freud. Porque no vamos a recurrir a la Historia de la Sexualidad de Foucault para preguntarnos sobre la sexualidad humana.”

— ¿Por qué no?

— Porque la inquietud de Foucault está orientada a cómo se ejerce el poder, y toma como referencia la sexualidad, la locura y no recuerdo en este momento que otra cosa. El sujeto es prudente al decir “voy a hacer una Historia de la Sexualidad, no voy a decir qué es la sexualidad”, sino cómo a partir de esto se ejerce el poder.

“Hasta ahora no pienso que la Historia de la Sexualidad de Foucault haya podido resolver ningún conflicto psíquico de la sexualidad humana; exigirle eso sería verdaderamente fuera de la regla.

“Es importante decir que el poco conocimiento de los seres humanos en relación con el legado del psicoanálisis desde su creación hace que lo que se comercialice sea la cuestión de la sexualidad, pero con unas torceduras tan enormes que resulta más bien digna de apedrear a Freud.

“Esto, porque al no entender la lógica que está jugada en la expresión ‘la envidia del pene’, se toma de una manera más de la vida cotidiana a veces hasta rupestre, y se populariza diciendo que Freud ha degradado y ofendido a la mujer porque ha hecho pública una expresión, para no tomarla como categoría, de que la mujer padece en su constitución psicosexual de la envidia del pene.

“Lo que si tenemos que aplaudir es que Freud es un gran provocador, porque puso a las mujeres a trabajar y a rebelarse y a protestar en relación con la asignatura que se le ha pretendido dar, malamente, por supuesto.”

— ¿Y Lacan?

— Jacques Lacan, un psicoanalista francés, pienso que ahora más conocido que cuando yo entré en contacto con él en los años 73, 74, nos habla de la asunción de este sexo. Es muy bella la expresión de él, la de asumir un sexo, porque nos permite ver que no estamos determinados por la biología.

“No se trata de un cuerpo biológico sino de la construcción, de la creación psíquica de un cuerpo biológico que podríamos llamar pulsional, como lo designa Freud. Hay, sí, una biología freudiana pero que no es, ciertamente, la biología que ahora podría ser la más avanzada y relevante en relación con la genética. Pienso que no vamos a quedar sometidos a la genética si sabemos rescatar el saber psicoanalítico.”

— Usted ha mencionado una frase de Lacan: “la mujer no toda”. Cuéntenos de ella.

— La mujer siempre tiene dos quejas: una, que el hombre no la entiende, no la comprende, y es verdad; no la puede comprender en el sentido de que no la puede contener, meterla en una explicación. Y es lo que ha dicho Lacan: hombres tontuelos, la mujer es “no toda”, no la pueden comprender y tampoco la pueden insertar fácilmente en lo social. Porque las mujeres siempre hemos sido libres, nunca hemos sido oprimidas, en lo social sí, pero nunca en eso que se llama “lo femenino”, porque no hay nada que lo alcance, nada lo puede comprender.

“La otra queja que recogemos en la clínica psicoanalítica es la de que la mujer no se comprende a sí misma. No se trata de la comprensión, porque eso es imposible; se trata de asumirse mujer, que es muy diferente.”

— Y bastante difícil, ¿no cree?

— ¡Uy! ¡Sí!, indudablemente que sí, porque la mujer no tiene confusión en lo que siente como mujer, vemos el ejemplo de esta atleta que dice: “yo me siento mujer”. En las teorías de género, ese sentir se reduce exclusivamente al ser, pero no es nada más el sentir, como tampoco es solamente la identidad sino que son esas formas únicas e irrepetibles en que los seres humanos alcanzan su satisfacción erótica.

“Permítame platicarle un episodio donde podemos ver que lo que proponemos desde el psicoanálisis es la diferencia entre lo que sucede con María Patiño, la atleta, y lo que aparece en la clínica psicoanalítica en un chiquito de siete años que le dice a la analista que quiere ser niña.

“La analista le hace alusión a la diferencia de los sexos y él afirma sí, yo quiero ser niña, y agrega: ‘madre tiene tres chicos y quiere una niña’; la analista le señala: ‘sí, tú quieres ser esa niña que le falta a tu madre’; él replica: ‘no, a mí me gustaría ser niña’. La analista le pregunta: ‘y con tu pirulín, ¿qué harás?, a lo que el niño responde: ‘lo escondo o lo corto’.

“La diferencia entre lo que quiero ser, lo que deseo ser; y en el caso del género y la genética, yo soy o yo ya soy una mujer, como lo dice María Patiño. Sin embargo, este yo soy no tiene ninguna trascendencia puesto que es alterado por una decisión del ejercicio del poder desde la genética.

“En la clínica analítica nos encontramos con un niño de siete años que desea ser, y cuando la analista le pregunta por lo que hará con su pirulín, él simplemente dice ‘lo escondo o me lo corto’, es decir, no es para nada significativo.

“Se ha criticado al psicoanálisis de ser falocéntrico, de tener un saber en relación al falo y de imponerlo, cuando lo único que hace es recoger lo que los sujetos dicen en sus conductas, en sus formas de sentir, de gozar y de pensar. El sujeto dice, a los siete años, que no significa nada el tenerlo, no se trata para nada de una cosa biológica sino de un deseo de ser mujer.

“Y es de estos saberes y de otros de los que se ocuparán los psicoanalistas en la reunión que tendrán en Oaxaca. Queremos ver cómo se expresa, ahora, la sexualidad femenina, qué es eso que se le proporciona a la mujer, como si quisiéramos resarcila de todas las vicisitudes, de las segregaciones, de las humillaciones que ella, la mujer, los niños y los ancianos, padecen.

“Creo que tenemos ahora una propuesta de la sexualidad femenina en el siglo XXI y nos tenemos que preguntar bien: qué sexo en el futuro.”

Si usted se interesa en asistir a la reunión, puede llamar a los teléfonos 5680 7686, desde la ciudad de México, y 01800 509 8106 desde cualquier estado del país.

       
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