Murió Antonieta Rendón, activista por los derechos indígenas

   Fundadora del "Rosario Castellanos" y participante en Eureka
Murió Antonieta Rendón, activista por los derechos indígenas
Por: Miriam Ruiz
cimac | México, DF.- 09/01/2003

A los 48 años de edad, Antonieta Rendón encontró un amor que le duró hasta el 23 de diciembre pasado, cuando ella falleció: la lucha zapatista.

En febrero de 1994, apenas un mes después del levantamiento en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), fue cofundadora del Grupo de Mujeres "Rosario Castellanos", junto con su hermanas Esperanza y Teresa, las actuales presidenta del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Rosario Robles y la directora del Instituto de Desarrollo Social (Indesol), Cecilia Loría, entre muchas otras.

Las "Rosarios Castellanos" emitieron una declaración el 23 de marzo de 1994 donde se comprometieron a difundir información veraz sobre los acontecimientos en Chiapas, así como apoyar las demandas de las campesinas e indígenas para garantizar su derecho a la salud, educación, tierra, a su maternidad y participación política.

Como otras mujeres, la ama de casa Antonieta Rendón encontró un espacio para actuar después de la convocatoria feminista para cruzar el cerco militar que rodeaba a las indígenas, especialmente en el ejido Morelia después de junio de 1995, refiere Georgina Rangel, integrante también del "Rosario Castellanos".

Llamaron al país para formar brigadas de acompañamiento, cinturones de paz y caravanas. "Llegaron a tener tal entrega que alquilaron una casa en San Cristóbal de las Casas, eso lo digo como un ejemplo de su compromiso", señala Enrique Ávila, vocero del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN).

A Antonieta Rendón la recuerdan por su activa participación en la Convención Nacional Democrática en agosto de 1994 y por ser promotora de la creación del FZLN mediante la IV Declaración de la Selva Lacandona, en marzo de 1996, con lo que dejó atrás al "Rosario Castellanos".

"Ella, sobre todo, era zapatista", concluye Ávila, quien en entrevista explicó que Antonieta Rendón perdió la vida por una peritonitis en el hospital Manuel Gea González, de esta ciudad, el 23 de diciembre de 2002.

TRES VOCES TRISTES

Cuando alguien muere, se dice que era bueno. De Antonieta Rendón tres voces tristes dicen algo más.

Rosario Ibarra de Piedra, presidenta del Comité Eureka, conformado por madres de desaparecidos, asegura que nunca falló en los eventos de apoyo al comité donde la encontraba "complacida de luchar a nuestro lado, aunque no tenía familiares desaparecidos".

Cuando la conoció en la selva lacandona en 1994, "la sentí una bella mujer, un bello ejemplar de ser humano, noble, cariñosa, con convicción sobre la justicia".

"Un compañero zapatista falleció y había que pagar el traslado a su tierra. Se necesitaban tres o cuatro mil pesos que ella dio de inmediato, aunque sabía que difícilmente le podrían pagar de regreso", ejemplifica Ávila.

"Fue una compañera que siempre estaba muy pendiente de la solidaridad, que siempre estuvo entre las que más mediaban y más comprometida con que no hubiera guerra", dice Georgina Rangel. "Transmitió el amor por la paz y los indígenas a sus tres hijas y su compañero Héctor".

Sus familiares y correligionarios guardan en el corazón que una operación oportuna y una atención hospitalaria eficiente le habrían salvado la vida.







       
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