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Muy difícil, conocer las causas de Feminicidio en el DF

Por Miriam Ruiz

Ella se había decidido acabar con años de agresiones y hasta lo había acusado con las autoridades. El 22 de marzo pasado fue a buscarla otra vez con un ramo de rosas en la mano para que volvieran. Ella se negó. La mató de un balazo. El estado mexicano no pudo salvar a Alejandrina Escobar Galván.

La historia apareció publicada en varios diarios capitalinos, así como la consignación de su presunto asesino Miguel Ángel Armenta de 45 años de edad en la colonia Jalalpa el Grande donde habitaban, en un cerro marginado al oriente de la ciudad de México.

Peor aún, en la discusión también hirió a su hijastra María del Carmen García Escobar de 16 años que falleció 24 horas después en un hospital público, el Fernando Quiroz cercano a la demarcación.

Si bien el rostro más inquietante del feminicidio en el Distrito Federal es el de más de seis mujeres estranguladas de la tercera edad, por lo menos una tercera parte de las muertes femeninas se dan a manos de sus parejas, de acuerdo a 72 registros tanto de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) como de la prensa en lo que va del 2004.

Según tales registros, tampoco se puede minimizar el número de asesinatos que por su saña, por el tipo de agresión, por presentar mutilaciones en algunos casos o haber sido hallazgos a cielo abierto nos remiten a los sádicos crímenes de Ciudad Juárez.

La llamada nota roja es elocuente: cadáveres en bolsas, mujer que aparece decapitada, estrangulada con cinta canela, “encobijadas”, ó ahogada en un canal de aguas negras. Difícil dar seguimiento a su identidad.

Entre el primero de enero y el 15 de noviembre se registraron 15 averiguaciones previas del tipo arriba mencionado, así como 20 más donde se indicia directamente a la pareja sentimental o algún familiar de la víctima.

En nueve casos hay elementos contundentes de que mujeres de más de 60 años fueron asesinadas, casi todas en la delegación Cuauhtémoc y en otros ocho, mujeres de edad mediana murieron al tratar de defender sus bienes, autos principalmente, en la calle.

Cuadrar los números y establecer las causas del asesinato de una mujer, u hombre, no es sencillo. De acuerdo con Alejandro Omaña, reportero de la fuente policíaca por más de 12 años, es difícil determinar en la parte investigativa la responsabilidad, lo que toca a tribunales.

Por ello, se puede saber con certeza el nombre y filiación del asesino hasta dos o tres años después. Con suerte, porque las estadísticas del ombudsman nacional y capitalino hablan de que el 97 por ciento de los crímenes en México quedan en la impunidad.

Habría 20 casos más donde se habla de asesinatos de capitalinas donde es difícil establecer un posible culpable, ya que de acuerdo con la información, pese a que se pudo encontrar la identificación de la víctima es difícil hallar en los primeros momentos un responsable.

Existen otros 24 casos que quedan en el limbo: probablemente suicidio, quizá muerte natural, presunto accidente, pero que, pasan a la estadística de la PGJDF como homicidios, así como los accidentes de tránsito, no contabilizados para este reportaje.

HOGAR, PELIGROSO HOGAR

El hogar es un lugar peligroso para las mujeres ha sido la consigna de quienes trabajan contra la violencia doméstica en México y el mundo. Pero no sólo por eso.

De acuerdo al seguimiento de todos los casos arriba mencionados, casi todos los crímenes habrían ocurrido en el hogar de las víctimas o sus inmediaciones: 69 casos.

Aún cuando las mujeres puedan salvar su vida, el hogar es un infierno cuando hay violencia familiar.

Conforme el gobierno y sociedad aumentan sus campañas de concientización sobre un fenómeno que se considera natural las cifras se disparan. Sin embargo, datos oficiales del Inmujeres estipulan que hay agresión en uno de cada tres hogares.

Igualmente, cuando el Centro de Atención a Víctimas de Violencia (Cavi) del gobierno capitalino abrió sus puertas hace un lustro, solamente tuvo un centenar de denuncias. Al 2003 había recibido en un solo año 20 mil y no se daba abasto.

Las principales acciones que se han generado en esta materia, principalmente a partir de la Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar para el Distrito Federal (1996), son: la creación del Consejo para la Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar, de las Unidades de Atención a la Violencia Intrafamiliar (UAVIF), del Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar (CAVI).

También el servicio de información de LOCATEL, el Albergue para mujeres que viven violencia familiar, los Centros de Atención a la Mujer (CIAM), el Registro de instituciones que trabajan la violencia, entre otros, así como los avances en el Código Penal para el Distrito Federal que establece tipos penales para la violencia familiar.

Ninguno esfuerzo parece suficiente para atender las agresiones a las mujeres. Ni de los gobiernos, ni de la sociedad civil para salvar vidas como la de Alejandrina Escobar.

2004/MR/LR

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