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Necedad de Estados para refugiar a mujeres víctimas de violencia

Por Anaiz Zamora Márquez

Ser víctima de violencia de género, incluso en contextos de conflicto armado o narcotráfico, no es razón suficiente para que los países otorguen a las mujeres la calidad de refugiadas, pese a que ello podría prevenir la pérdida de cientos de vidas.
 
Margarita Guillé Tamayo, coordinadora ejecutiva de la Red Interamericana de Refugios, Casas de Acogida, Albergues y Centros para Mujeres (Rire), lamentó que no existan acuerdos internacionales para proteger a la población femenina ante la violencia, especialmente para mujeres migrantes, defensoras de Derechos Humanos (DH) en riesgo, desplazadas por conflictos armados o víctimas de violencia familiar extrema.
 
Así lo expuso durante el foro “Nuevas formas de violencia contra las niñas y mujeres jóvenes en contextos de conflicto, crimen organizado trasnacional y migración”, realizado hoy en el Senado.
 
En su participación, la experta explicó que la situación de exacerbada violencia, narcotráfico, crimen organizado y pobreza que viven los países de América Latina tiene un alto impacto en las mujeres, pues violenta sus DH y genera desplazamiento forzado, migración y violencia física.
 
Lo anterior también repercute en las defensoras de DH, pues realizan su labor en situaciones de alto riesgo, todo ello sin que existan políticas integrales y trasnacionales para atender el problema.
 
Relató que desde su experiencia en la Rire, si bien se ha avanzado en algunos puntos, como la construcción de protocolos para la atención de estas mujeres, aún hay severos obstáculos para lograr su protección integral, ya que las autoridades nacionales e internacionales tienen una visión distinta de lo que sucede.
 
Guillé Tamayo también dijo que hay casos de mujeres defensoras y víctimas de violencia que requieren ser trasladadas a otros países por su situación de alto riesgo, pero no fue posible debido a que ser víctima de violencia no es razón suficiente para que los Estados otorguen la condición de refugiada.
 
“El tema de violencia es muy grande y de dimensiones estratosféricas, pero no existen los fondos necesarios y nos enfrentamos a políticas restrictivas que impiden a una víctima acogerse como refugiada política”, abundó.
 
Agregó que deberían existir medidas trasnacionales que permitan el cambio de identidad y reconocimiento de un cambio de plan de vida y estrategias de cooperación internacional, que reconozcan  todos los DH de las mujeres.
 
En su turno, Flor María Chalarca, presidenta del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención Belém do Pará, llamó a los Estados a que reconozcan la prevención y atención de violencia como una prioridad, y que instauren medidas de protección no sólo contra las agresiones que se cometan durante un conflicto, sino para la superación del flagelo de la violencia.
 
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