Niñas que trabajan en hogares, blancos de abuso sexual

VIOLENCIA
    El trabajo doméstico es el de más bajo rango social
Niñas que trabajan en hogares, blancos de abuso sexual
Por: Guadalupe Vallejo Mora
Cimac | México, DF.- 07/12/2005

En todo el país, cerca de 40 mil niñas y adolescentes menores de 14 años realizan algún trabajo doméstico en hogares de terceros, lo que las hace blancos particularmente fáciles de abuso sexual, denunció la organización no gubernamental Thais, Desarrollo Social, S.C.

Además, dijo, están en una condición de dependencia con sus empleadores, sin definición de tareas específicas ni horarios de la jornada laboral. Por su naturaleza, el trabajo doméstico es susceptible de ser una de las peores formas de trabajo infantil.

Al presentar el Informe de Investigación sobre el Trabajo Adolescente Doméstico en Hogares de Terceros en el Distrito Federal, realizado de manera conjunta por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) México y Thais, Laura Alvarado Castellanos, de dicha organización, informó que el trabajo doméstico es considerado el de más bajo rango social, el menos regulado y peor remunerado.

"El 99 por ciento de las trabajadoras domésticas son niñas y adolescentes, y su situación de vulnerabilidad las hace particularmente presas de abuso sexual; quienes trabajan de planta viven en la casa de los patrones y tienen poco contacto con sus familias, escasas oportunidades de hacer amigos o convivir entre pares", acotó.

Acompañada por la diputada Claudia Esqueda Llanes, presidenta de la Comisión de Asuntos Laborales y Previsión Social de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), expuso la necesidad de establecer campañas en los medios orientadas a prevenir la contratación de menores de 16 años como trabajadoras domésticas, así como a difundir las condiciones en que laboran par evitar que las familias las envíen a terceros hogares.

De tal suerte, y en el marco de los 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres, que arrancó el pasado 25 de noviembre en varios países del orbe, la activista dio a conocer el testimonio de dos jóvenes en los hogares donde laboraban, situación que es sólo la punta del iceberg de lo que en realidad sucede en sus llamados "centros de trabajo".

"A veces sí termino bien cansada, me duelen las plantas de los pies, quiero recostarme; como te digo, te traen para acá y te llaman, y ellos piensan que no me canso…" (Jazmín, 15 años).

"El primer trabajo pues yo, como te digo, la señora muy… me quería dejar a fuerzas con el hijo del señor y yo no quería (…) Entonces, me daba miedo y ahí fue cuando me sentí amenazada, más cuando me dijeron que me tenía que quedar con él a solas. Yo no acepté y la señora me corrió". (Mónica, 16 años).

De acuerdo con Unicef, en nuestro país hay 3.3 millones de niñas y niños que realizan algún trabajo, de los cuales 170 mil se ubican en el Distrito Federal; de ellos, 40 mil son niñas y jóvenes que trabajan en el servicio doméstico.

Entre las conclusiones dadas a conocer por Esqueda, destaca que las niñas y adolescentes están en una condición de dependencia con sus empleadores sin definición de tareas específicas ni horarios de jornada; la inmensa mayoría no asiste a la escuela. Asimismo, la alimentación y el alojamiento toman formas claramente diferenciadas de la de los miembros de la familia.

De tal suerte, recomienda a las autoridades conocer a profundidad el tema, dado que el informe incluye sólo una muestra y no al conjunto de las trabajadoras domésticas; visibilizarlo ante la opinión pública y ante los programas sociales, así como ampliar el marco jurídico vigente para evitar que se perpetúen los abusos.

05/GV/YT