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Niñas y mujeres jóvenes, blanco fácil de muerte materna

Por Guadalupe Cruz Jaimes

Por la falta de servicios de salud adecuados y accesibles para las jóvenes, en el mundo persisten los embarazos no planeados en adolescentes, las muertes maternas y las altas tasas del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en este grupo poblacional.

La Comisión de Población y Desarrollo, mecanismo internacional que vigila el cumplimiento del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre el rubro realizada en El Cairo en 1994, advirtió que esas problemáticas, además de representar una violación a los Derechos Humanos (DH) de las y los adolescentes, ponen en riesgo la vida de la juventud.

A nivel internacional cada año mueren 2.6 millones de personas de 10 a 24 años de edad; 97 por ciento de los decesos sucede en países de ingresos bajos y medios. Entre sus causas están las complicaciones durante el embarazo y el parto, la violencia de género y el Sida.

La comisión reportó que de 2000 a 2009, 13 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años en las naciones en desarrollo, tuvieron a su primer hijo antes de cumplir 18 años.

Ellas parieron con escasa información y deficiente atención a la salud, por lo que las complicaciones del embarazo representaron una de las principales causas de mortalidad entre las menores de 20 años.

Además de la muerte materna (MM), las jóvenes enfrentan el riesgo de una larga duración del parto, la fístula (lesión ocasionada por un parto mal practicado que ocasiona incontinencia urinaria o fecal), así como infecciones posteriores al parto, y la transmisión madre a hijo del VIH.

Las adolescentes y jóvenes también registran altas tasas de morbi-mortalidad materna como resultado de abortos practicados en condiciones inseguras. Tan sólo en 2008 en el mundo se realizaron cerca de 3 millones de abortos en condiciones de riesgo a mujeres de 15 a 19 años de edad.

Por ejemplo, en África subsahariana una de cada cuatro interrupciones de embarazos no deseados se practicó en menores de 20 años.

El embarazo en este grupo de edad está ligado con el alto nivel de necesidad insatisfecha de anticonceptivos (NIA), derivado del limitado acceso a información y servicios accesibles de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes.

Un estudio realizado en cuatro países africanos reveló que 60 por ciento de las y los adolescentes no sabía cómo evitar un embarazo, y un tercio desconocía los métodos anticonceptivos.

El limitado acceso a información e insumos para cuidar su salud sexual y reproductiva también deriva en que 41 por ciento de las nuevas infecciones de VIH se concentren en personas de 15 a 24 años de edad. Es decir, cada año se registran 3 mil nuevas infecciones por el virus en las y los jóvenes.

El informe asegura que las mujeres son más vulnerables que los hombres. En Kenya las jóvenes de 15 a 24 años tienen cuatro veces más probabilidades de contraer el VIH.

Esta realidad es comprensible si se tiene en cuenta que en los países de ingresos bajos y medios, sólo 24 por ciento de las mujeres y 36 por ciento de los hombres jóvenes pueden responder correctamente a cinco preguntas básicas sobre el virus y su prevención.

La violencia sexual es aún un factor que agudiza la propagación de infecciones de transmisión sexual (ITS) en las más jóvenes, ya que hasta el 50 por ciento de las agresiones sexuales son cometidas contra menores de 16 años.

A pesar de que el Programa de Acción de la Conferencia del Cairo señala la necesidad de servicios adecuados y de fácil acceso para atender la salud reproductiva y sexual de las adolescentes, persisten obstáculos que aumentan el riesgo de ITS, como el VIH, y que tengan embarazos no planeados.

Para abordar la salud sexual y reproductiva de las adolescentes y jóvenes, los Estados deben invertir en la ampliación de servicios de calidad cercanos a esta población. Además deben adoptar medidas para empoderar a las jóvenes aumentando su nivel de escolaridad y mejorar su salud.

También las autoridades deben utilizar los medios de comunicación para enviar mensajes que fortalezcan las estrategias de educación sexual, sostuvo la comisión en su informe.

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