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No me rindo, dice Elvira Arellano desde el sur del río Bravo

Por Leticia Puente Beresford

Elvira Arellano no se rinde y no deja de trabajar en pro de una reforma migratoria para Estados Unidos. Tras su deportación a México, inició una campaña de recolección de firmas con ciudadanas y ciudadanos mexicanos que apoyan dicha medida, que beneficiaría a 12 millones de trabajadoras y trabajadores indocumentados.

Arellano informó lo anterior al diario Hoy de Chicago, señalando que las firmas las entregarán el próximo primero de mayo a representantes del gobierno estadounidense en Washington.

“‘No me rindo”, afirma. La única diferencia entre ayer y hoy es que su activismo para que cesen las deportaciones, redadas y para que se legisle una reforma migratoria, lo realiza desde el sur del río
Bravo.

La activista pro reforma migratoria divide su tiempo entre las ciudades fronterizas, la Ciudad de México y Michoacán, su tierra natal, después de que fue deportada en agosto del 2007.

El pasado domingo, Arellano y organizaciones comunitarias de ambos lados de la frontera inauguraron en Tijuana la Casa del Migrante, que ofrece refugio a niñas, niños y mujeres deportadas.

“El lugar es pequeño, atiende sólo a 20 personas. Es un refugio en el que las personas pueden reflexionar sobre cual será el próximo paso que van a tomar”, dijo Arellano.

La activista contó que cuando ella fue deportada, el hogar de un abogado le abrió las puertas, pero miles de mexicanas y mexicanos en esas circunstancias no cuentan con la misma suerte, y que en esa ciudad fronteriza se necesita esta clase de ayuda.

Nuestro sueño y compromiso es que se acaben las deportaciones y que no se necesite más la Casa del Migrante”, añadió.

Arellano inició 2007 refugiada en una iglesia de Humboldt Park, tratando de evitar su deportación. Sin embargo, cuando salió fue arrestada por autoridades federales en Los Ángeles, California, y deportada a México.

El mismo día de su arresto, 19 de agosto de 2007, el Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas (ICE) la deportó a Tijuana, México, en cumplimiento de una orden girada contra ella en 1997.

A pocos días de su deportación fue recibida en la residencia oficial de Los Pinos por Felipe Calderón, compareció ante la Cámara de Diputados para hablar de la falta de atención que sufren las y los inmigrantes mexicanos en la actualidad, y ha participado en innumerables foros en diversos estados de la República.

Finalmente comentó que de momento no tiene planes de regresar a Estados Unidos, pero que lo haría si no consigue un trabajo estable en México.

07/LPB/GG/CV

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